Blog, Entrevistas 


Entrevista a Antonio España para QAH: “España necesita 10 puntos de bajada de impuestos y liberalización de todos los sectores”

Antonio España es un consultor malagueño que vive en Madrid. Actualmente, trabaja en una de las grandes consultoras asesorando empresas y unidades estratégicas de negocio en las decisiones estratégicas y su implantación. Es un entusiasta de la actualidad económica, la cual difunde de manera muy regular desde su blog; aunque también da su visión austríaca de la economía en El Confidencial cada dos semanas en Monetae Mutatione.

Antonio está cada día más involucrado con la actualidad española y nos atiende a Qué Aprendemos Hoy cargado de propuestas y de ideas para mejorar la difícil situación que estamos pasando y dejarnos un mensaje de cambio.

Antonio España: "Leer a Rand, Mises y Bastiat ha influido mucho en mi vida"

Antonio España: “Leer a Rand, Mises y Bastiat ha influido mucho en mi vida”

 

Pregunta: ¿Qué opinas del sistema educativo español?

 

Respuesta: Creo que el sistema educativo español, especialmente desde la reforma de la LOGSE, es una tremenda maquinaria de generar parados, tal y como demuestran, por desgracia, las estadísticas de empleo juvenil. Con una tasa de paro del 50% en este segmento. Y no sólo es el paro, muchos otros indicadores (PISA, fracaso escolar, etc.) hacen muy difícil sostener una opinión positiva sobre nuestro sistema educativo.

El hecho de que no haya ninguna Universidad española en ninguno de los rankings de las 100 mejores universidades del mundo es muy síntomatico. Por cierto, que no ocurre lo mismo con las escuelas de negocio, que, curiosamente, no están regladas. Como mínimo es para reflexionar.

 

P: ¿Podrías compartir con los lectores de QAH algunas de las reformas que crees necesita nuestro sistema educativo?

 

R: Clasificaría las reformas necesarias en dos grandes líneas de actuación: calidad y estructura/contenido.

Con respecto a la calidad, la Educación en España requiere que se introduzca competencia, forzando a los centros, públicos y privados, a centrarse en el alumno y ofrecerles una educación diferencial desde el punto de vista formativo que se refleje en su futura empleabilidad.

Por otro lado, es imprescindible elevar los niveles de exigencia a gestores educativos, profesores y, por supuesto, alumnos.

Un instrumento clave de esta reforma es el llamado cheque escolar, consistente en entregar a cada alumno la misma cantidad que hoy se le estaría dedicando, de forma que los padres pudieran decidir libremente el centro al que enviar a sus hijos, pudiendo utilizarlo para acceder a escuelas privadas, posiblemente, complementándolo. De este modo, introduciríamos competencia y, de paso, daríamos a las familias más humildes la oportunidad de que sus hijos estudien en centros que hoy en día tienen vetados por motivos de renta.

Con respecto a la estructura/contenido, es necesario repensar el esquema formativo completo, reinstaurando la cultura del esfuerzo, habilitando de verdad caminos diferentes a aquellos que quieran optar por continuar sus estudios en la universidad y a aquellos que deseen iniciar una carrera profesional antes, de mayor contenido práctico. Es imprescindible un mayor foco en los idiomas, facilitando su impartición por profesores nativos. Y también retomar la formación en humanidades y en ciencias sociales con alcance global, mirando más allá de los ríos, cordilleras y bailes regionales de la comunidad autónoma de turno. Finalmente, es esencial que se incorpore un elemento de una cultura financiera mínima para desenvolverse en el mundo aunque no se dediquen en el futuro a las finanzas.

 

P: ¿Qué importancia atribuyes al aprendizaje paralelo a la Universidad (lectura de artículos, libros, asistencia a conferencias…)?

 

R: Es absolutamente esencial abrirse al aprendizaje no sólo de lo que nos enseñan en la universidad. En los procesos de selección, hay una diferencia cualitativa entre aquellos que se han limitado a ser receptores pasivos y memorizadores de lo que el profesor o catedrático de turno les ha contado, y quienes adoptan una actitud proactiva frente al aprendizaje, que no se conforman con ser capaces de repetir lo que les enseñan sino que tienen un apetito especial de conocimiento y ganas de desarrollar su criterio propio.

Pero no lo restringiría sólo a lecturas y conferencias, hay adquirir experiencia desde los primeros cursos universitarios. En las empresas, son raros los responsables de recruiting que buscan ratones de biblioteca, valorándose cada vez más todo aquello adicional a ir meramente pasando de curso con buena nota.

 

P: ¿Qué opinas sobre la formación continua por la que día a día trabajamos en QAH? ¿crees que el proceso de aprendizaje debe ceñirse a una etapa concreta o más bien a un proceso continuo a lo largo de toda la vida?

 

R: Estamos aprendiendo desde que nacemos hasta que morimos, por lo que opino que es una excelente iniciativa. Quizás una de las características más propias de la inteligencia humana es la curiosidad, las ganas de aprender.

Por ello, uno nunca debe dejar de aprender. Si pensamos que ya lo sabemos todo, estaremos arriesgándonos a quedarnos obsoletos, pues significa que creemos que ya no podemos aprender más. Y eso es letal, profesional e intelectualmente hablando.

 

P: ¿Consideras cierta la famosa recomendación de que si te dedicas a hacer tú pasión el dinero vendrá solo? ¿O crees que hay que atenerse un poco a la realidad que dicta el mercado?

 

R: No, y me explico. Evidentemente, no hay que ir en contra de la vocación de cada uno, pero pienso que debemos ser prácticos y realistas y considerar nuestros intereses y capacidades en sentido amplio y con versatilidad. Hay que considerar siempre la demanda real en las profesiones relacionadas con nuestra pasión, tanto hoy como en el futuro previsible.

Por otro lado, no hay que caer en el buenismo tan peligroso como pensar que si lo deseo algo con muchas ganas, sólo por eso conseguiré lo que quiera. Aparte de tener talento y pasión, hay que trabajárselo.

 

P: ¿Qué recomendarías a los jóvenes españoles ante la actual situación?

 

R: No perder la esperanza ni esperar a que vengan otros a resolvernos la vida. Encarar el futuro con optimismo pero con realismo, mantener la mente y los ojos muy abiertos y aprovechar al máximo el tiempo disponible para formarse y adquirir experiencia. Leer mucho y estar informado de lo que pasa en el mundo.

Ser audaces, arriesgarse y no tener miedo al error o al fracaso. Y, sobre todo, trabajo, perseverancia, entusiasmo y hambre de comerse el mundo.

 

 

P: Cambiando de tema, desde QAH queremos darte la enhorabuena por tus artículos en el Confidencial y preguntarte, ¿cuánto aprendes al escribir?

 

R: Muchas gracias. Mucho, una parte muy importante para mí de la recompensa de escribir es el aprendizaje. Hacerlo periódicamente exige estar permanentemente al día y alerta para que no se escape un posible tema de interés para los lectores. Además, estructurar las ideas de forma lógica y que se entiendan y anticipar los posibles contraargumentos que te pueden plantear supone también un proceso muy enriquecedor desde el punto de vista intelectual. Y, cómo no, estar expuesto en un medio donde cualquiera puede leerte y rebatirte te obliga a preparar y documentar muy bien los temas.

 

P: Sabemos que eres consultor y que en tú día a día te dedicas a resolver problemas de grandes empresas, pero qué harías si tu cliente fuera el Estado español. ¿Qué medidas tomarías para salir de la crisis si fueras el Presidente del Gobierno?

 

R: Bajar los impuestos lo primero. 10 puntos por lo menos. Y, a partir de ahí, ajustar los gastos para cuadrar el presupuesto, adoptando un esquema de base cero, es decir, no dando ningún gasto por supuesto y construyéndolo desde cero, partida a partida. Haciéndolo de manera priorizada para asegurar que cubrimos las partidas esenciales.

Además, lanzaría un programa de liberalización verdadera de todos los sectores, eliminando todas las trabas a crear y mantener cualquier negocio.

 

P: Por último, conozcamos un poco más cómo eres; película/s favorita.

 

R: Sin duda, Casablanca. Y también, tengo que confesar, la primera trilogía de Star Wars.

 

P: Libro/s favorito

 

R: De ficción, La rebelión de Atlas, de Ayn Rand. También El nombre de la rosa (Umberto Eco) y El Club Dumas (Arturo Pérez-Reverte)

De ensayo, tres libros que me han marcado y que creo que todo el mundo debe leer son La Acción Humana (Ludwig von Mises), La rebelión de las masas (Ortega y Gasset) y un pequeño volumen de Unión Editorial con obras escogidas de Frederic Bastiat (y que incluye Lo que se ve y lo que no se ve, Sofismas económicos, La ley, etc.)

 

RELACIONADOS