Neurociencia 


Ansiedad y trastornos fóbicos: ¿Función adaptativa o patología?

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) la fobia se define como el “temor angustioso e incontrolable ante ciertos actos, ideas, objetos o situaciones, que se sabe absurdo y se aproxima a la obsesión”.

Más concretamente y según el libro diagnóstico DSM-IVTR, DSM-V y CIE 10, la fobia es considerada un tipo de trastorno de ansiedad, más concretamente según el DSM-IV-TR se define como el “temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, desencadenado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos”. Por lo tanto podemos afirmar que la fobia es un trastorno basado en la ansiedad, pero ¿qué entendemos por ansiedad?

La ansiedad es una respuesta natural ante una amenaza no presente, es decir, es una respuesta esperable ante situaciones que connotan un riesgo o amenaza para el sujeto. La ansiedad a diferencia del miedo, no presenta un estimulo objetivable que lo provoque, si no una respuesta cognitiva de anticipación ante un posible peligro. Un ejemplo de esto sería “Creo que mi novio me va a dejar porque le noto raro”. No es un estímulo real, sin embargo proviene de una cognición o pensamiento anticipatorio a un posible peligro, que nos abandone. Otro ejemplo sería, no me voy a montar en el ascensor porque se va a descolgar y voy a morir.

Fobia a los ascensores

Fobia a los ascensores

La ansiedad es una reacción emocional normal necesaria para la supervivencia de los individuos y de nuestra especie. No obstante, las reacciones de ansiedad pueden alcanzar niveles excesivamente altos o pueden ser poco adaptativas en determinadas situaciones. Se habla de trastornos de ansiedad cuando no hay correlación entre el estímulo ansiógeno y la respuesta ansiosa , ya bien sea porque la magnitud de la respuesta sea excesiva, se mantenga en demasía en el tiempo o se generalice afectando de este modo a la vida diaria del sujeto. En este caso la reacción deja de ser normal y se considera patológica.

Una vez hemos entendido en que consiste la ansiedad, vamos a profundizar un poco más en que sistemas cerebrales la producen y por qué es importante para la supervivencia. Finalmente explicaremos como este sistema adaptativo se puede volver patológico.

Los sistemas cerebrales que intervienen en los procesos de ansiedad son las estructuras límbicas (hipocampo, tálamo, hipotálamo, amígdala e hipófisis), corteza frontal y prefrontal, sobre todo el área orbitofrontal, la circunvolución del cíngulo, más concretamente el cíngulo anterior, además de los ganglios de la base.

sistema límbico

sistema límbico

La ansiedad presenta a nivel fisiológico tres grandes respuestas en el ser humano que nos van a permitir afrontar el problema que se aproxima o por el contrario huir de él. Es lo que los anglosajones denominan “fight or flight”. La respuesta de lucha-huida es compartida con la respuesta del miedo, lo que cambia en este caso, como bien hemos apuntado anteriormente, es que el estímulo no está presente, estamos hablando de una anticipación cognitiva. Por lo tanto estas tres respuestas son; motora, autonómica y endocrina. Las tres respuestas se concentran en el siguiente proceso, cuando percibimos algo como amenazante o anticipamos que algo puede serlo, nuestro cerebro procesa dos respuestas, una rápida y una lenta. La respuesta rápida (vía talámica directa) envía información del tálamo a la amígdala y al eje hipotálamo-hipofisiario-adrenal. Este eje envía información a su vez a las glándulas externas como por ejemplo las glándulas suprarrenales que liberan cortisol (NPV). Por otra parte, la activación del hipotálamo lateral activa el sistema nervioso autónomo simpático produciendo así un incremento en la tasa cardiaca, tasa respiratoria, tensión arterial, dilatación pupilar, etc. Es decir, esta vía prepara al cuerpo para luchar o huir mediante la activación del estado de alerta o vigilancia (respuesta motora).

Respuesta cerebral de la ansiedad

Respuesta cerebral de la ansiedad

Por otro lado mientras esta respuesta está ocurriendo, se pone en marcha la respuesta por la vía lenta (vía talámica indirecta). Esta respuesta pasa por el córtex y el cíngulo anterior y es la que nos permite interpretar y frenar en caso necesario la vía rápida. Por ejemplo, “me da pánico montarme en el ascensor porque me voy a quedar encerrado y morir asfixiado, empiezo a sudorar, mi corazón cada vez va más rápido… sin embargo tengo que subir a trabajar a la 15ª planta del edificio y no tengo otra manera de subir”.

La explicación proporcionada hasta ahora ha sido la del sistema de ansiedad como un sistema adaptativo para el ser humano y su supervivencia, sin embargo, ¿en que momento se vuelve perjudicial? La ansiedad se vuelve desadaptativa cuando la respuesta al estímulo ansioso es extrema, se sobregeneraliza o se mantiene en el tiempo. Por ejemplo, si insistimos en que nuestro novio nos va a dejar aunque nunca aparezca ningún estímulo que nos haga pensar eso. O si no somos capaces de subir en ese ascensor y preferimos perder el empleo antes que subirnos.

La ansiedad es una cognición anticipatoria a un posible peligro, pero si ese posible peligro desaparece, la ansiedad debería de hacerlo con él. Este es el caso de las fobias, en las cuales tenemos un miedo anticipatorio irracional, el cuál nunca se cumple. A la persona que tiene fobia a los ascensores raramente se le ha descolgado uno o se ha quedado encerrado en él.

Vía|

Psicopatología de la ansiedad, Bases biológicas de la ansiedad , Neurofisiología de los trastornos de ansiedad.
Más información|RAE, DSM-V, Tratamiento de los trastornos de ansiedad
Imagen|Esquema, sistema límbico, ascensor, imagen destacada
En QAH| ¿Qué es la ansiedad?: Mecanismos de funcionamiento

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