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Anorgasmia femenina: Permítete disfrutar

La anorgasmia o la incapacidad para experimentar un orgasmo, es uno de los problemas sexuales más comunes entre las mujeres que acuden a terapia sexual, y sin embargo, uno de los más infrecuentes entre los varones. Esto nos podría hacer pensar que la etiología de este trastorno es esencialmente biológica, y que la diferencia de prevalencias se debe a razones genéticas o anatómicas. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. La mayoría de estudios científicos apuntan que, en la mayoría de los casos, la causa del trastorno es de origen psicógeno (93-94%), y por lo tanto, el tratamiento también debe de serlo. Sin embargo, ¿qué ocasiona pues este trastorno? Aunque es un trastorno multicausal, existen dos causas principales, dependiendo del tipo de anorgasmia que se produzca.

El primer caso es la anorgasmia primaria, es decir, la mujer jamás pudo experimentar un orgasmo, ni cuando se estimula por sí misma ni cuando es estimulada por su pareja. En este caso, la razón suele tener ver con la educación tradicional de la mujer en las sociedades occidentales, dónde durante años se las ha enseñado a ser sumisas, complacientes y no buscar su propia satisfacción. En este caso, la mujer puede no saber cómo estimularse correctamente (en la mayoría de las mujeres es más sencillo alcanzar el orgasmo a través de la estimulación del clítoris, y no de la vagina), o incluso aunque lo supiera, podría percibir su propio orgasmo como algo innecesario o incluso sucio, impidiéndola relajarse cuando experimenta sensaciones de alta activación sexual, y poder así alcanzar el orgasmo.

El segundo caso es la anorgasmia secundaria, la cual se produce cuando la mujer ha sido capaz de experimentar un orgasmo en alguna ocasión, pero ya no lo es. En estos casos, puede surgir una anorgasmia situacional (es decir, que por ejemplo, la mujer no es capaz de experimentar un orgasmo con su pareja actual, pero sí cuando se estimula ella misma) o bien, puede que ocurra en todas las situaciones. En el primero de los casos, la causa suele tener que ver, o bien con educación sexual de la pareja (más común cuando la pareja es un varón), la cual desconoce cómo estimular correctamente a su pareja e intenta que esta alcance el orgasmo exclusivamente mediante la penetración (acción que favorece que el alcance el orgasmo rápidamente, mientras que para ella es mucho más complicado); o bien tiene que ver con la comunicación durante la relación sexual, la cual es deficiente e impide que la mujer transmita sus preferencias o dónde le gustaría que la estimulara en ese momento. En el segundo de los casos, puede haberse dado algún evento traumático durante una relación sexual previa, que impide relajarse e experimentar las sensaciones previas al orgasmo, para así poder dejarse llevar por el reflejo que lo produce..

En ambos casos, la solución suele pasar por una buena evaluación y diagnóstico del problema y sus causas, y después por una terapia basada en la focalización en las sensaciones sexuales que se experimenta, así como desasociar los pensamientos de “ansiedad” o “preocupación” de las respuestas sexuales que preceden al orgasmo. Es decir, se intenta conseguir que la mujer sea capaz de conocer que estimulación prefiere y se permita experimentar placer de una forma relajada que le permita acceder al reflejo del orgasmo.

Vía|Castelo-Branco, C. (2005). Sexualidad humana. Una aproximación integral.
Caballo, V. (1995). Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta. Universidad de Granada. España.
Imagen| EmilySalazar (Flicker)
En QAH| Eyaculación Precoz (II): TratamientoEyaculación Precoz (I): ¿Qué es y por que ocurre?, Disfunción eréctil: ¿y si no puedo?El punto G: ¿mito o realidad?Multiorgasmia: ¿somos tan distintos?¿Cómo funciona el sexo?: Las fases de la respuesta sexualHablemos de Sexo (I)Hablemos de Sexo (II).

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