Reflexiones 


¿Año nuevo, vida nueva?

El cambio de año es siempre la ocasión perfecta para plantearse nuevos objetivos y metas, para esperar cambios a mejor en nuestra situación y por qué no, para cumplir deseos. Es, sin duda, el momento ideal para coger papel y lápiz y apuntar  todas las cosas que no se deben repetir del año que muere y las que hay que proponerse como reto en el que empieza. ‘Año nuevo, vida nueva’  o, al menos, eso dice el dicho…

Sin embargo, yo siempre he pensado que todos esos deseos y propósitos no son más que tonterías, algo que nos apremia por cosas que en realidad parecemos dispuestos a olvidar a medida que las hojas del calendario van cayendo. Sí, simples promesas que cada fin de año juramos y perjuramos cumplir a toda costa  y que al final acaban siendo una lista de frustraciones futuras, una lista de deseos pero también de carencias: aprender inglés, adelgazar, encontrar pareja, o para los más pretenciosos y valientes, mejorar su relación con la suegra… En fin, cada uno ya sabe lo suyo.

Lista de propósitos

Lista de propósitos

Aun así, y  a pesar   de todo,  parece que  no cesa nuestro empeño de componer anualmente la dichosa lista; y digo lista en singular porque siempre es la misma. ¿No os habéis fijado que esta tiene los mismos objetivos que formaban la del  año pasado,  y la del anterior y anterior?

Esto quizás se deba a muchos motivos pero seguro que el principal es nuestra falta de voluntad y sinceridad con nosotros mismo y, también, a que vivimos en un estado mental fragmentado. Es decir, cumplimos con esta costumbre porque es divertido, es tradición o, incluso, porque tenemos cierto deseo de cambiar nuestras vidas y mejorar. Aunque como en otras decisiones que tomamos, las resoluciones  y objetivos de año nuevo no vienen de una reflexión  sobre nuestra existencia, de observar nuestra vida interna ni de acceder a nuestros propósitos superiores por lo que no son fruto de una determinación profunda de cambio, sino sólo de un  mero ejercicio superficial. Es, a fin de cuantas, un autoengaño que no nos lleva  a ningún sitio, algo mecánico que simplemente hacemos todos los años: escribir unas cuantas  cosas que pensamos queremos cambiar y que olvidamos tan pronto como desaparece la resaca de año nuevo.

Año nuevo, vida nueva

Año nuevo, vida nueva

Sin embargo, con esto no quiero decir que dejemos de perseguir sueños o de desear  cosas puesto que todos lo hacemos y es algo inevitable, sino  al contrario, que lo hagamos de verdad, que vayamos más allá de lo superficial, más allá de lo etéreo. Cada fin de año  se nos brinda la oportunidad de  hacer balance personal;  de asimilar errores, corregirlos y de crecer como seres humanos; de perdonar y perdonarnos, o de  ambas cosas; de avanzar y mejorar; de coger definitivamente esa maldita lista de todos los años, mirarla y preguntarnos: ¿Es esto realmente lo que necesitamos cambiar para que con el año nuevo empiece también una vida nueva? La respuesta solo la tienes tú.

Vía | Suite101, ElConfidencial, ElPeriódico

Más información | Nuevaera, ElPaís

Imágenes| Lista de propósitosAño nuevo, vida nueva

En QAH | El propósito de los años eres tú

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