Patrimonio 


El ángel de la Calle Mayor de Madrid

La noche es oscura y alberga horrores y Madrid es grande y alberga secretos. Conocer cada uno es solo cuestión de dejarse llevar por cada rincón de la ciudad y yo hoy quiero contaros la historia de uno muy especial. Pero empecemos por el principio de los tiempos y su creador: Federico Coullaut-Valera Mendigutia. Hijo del escultor Lorenzo Coullaut, desde pequeño se formó en esta disciplina siguiendo así los pasos de su padre y sus trabajos. Y es que Lorenzo fue el ganador del concurso para la construcción del Monumento a Cervantes que hoy se encuentra en la Plaza de España de la capital pero sería Federico quien, después del parón de las obras durante la Guerra Civil, lo terminaría. Todas sus obras presentan características clasicistas y poco innovadoras dentro del marco artístico del S. XX. Parte de su producción está distribuida por toda España ya que dedicó gran parte de la misma a la realización de grupos e imágenes de Semana Santa.  Siguiendo en Madrid son también suyas la copia de la Estatua de Felipe II ya retirada de los jardines de Oriente y que se encuentra en el Prado junto a la original, el Monumento a Pio Baroja en la calle Claudio Moyano y la monumental victoria alada que hoy corona el Edificio Metropolis de la Gran Vía convirtiéndose así en un referente de la parte artística de la ciudad. Sin embargo es otra de sus obras de la que os quiero hablar.

Muy cerca de la Catedral de la Almudena, en la Calle Mayor, dejando a su espalda la Iglesia del Sacramento o Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas y justo enfrente de Casa Ciriaco, famosa taberna madrileña muy frecuentada por el pintor Ignacio Zuloaga y el artista Antonio Mingote, se encuentra un pequeño ángel de bronce. Pese a estar apoyado en un pedestal que a su vez se apoya en un monolito, no es una estatua que llame mucho la atención y sin embargo nos refiere a uno de los episodios históricos más cruentos de Madrid. Me estoy refiriendo al atentado contra Alfonso XIII y Victoria Eugenia el día de su enlace, de ahí que en lo más alto de la piedra caliza encontremos el escudo de Madrid y la Corona Real en bronca y la leyenda “Madrid 1906-1963” en el pergamino que lleva el ángel en sus manos. En 1970 se añadió una placa de mármol con la siguiente inscripción: “En memoria de las víctimas del atentado contra SS. MM. D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia el 31 de mayo de 1906”. Los reyes contrajeron matrimonio en la Iglesia de los Jerónimos, situada justo detrás del Museo del Prado, y desde allí iniciaron la comitiva nupcial que les llevaría al Palacio Real. Justo antes de llegar, Mateo Morral estaba situado en el tercer piso del número 88 de la Calle Mayor (hoy 84 y Casa Ciriaco ya referida antes), un anarquista que ya había intentado atentar contra el monarca en París en 1905. Para pasar desapercibido entre las cientos de personas que se agolpaban en la calle para ver la comitiva, Mateo llevaba una bomba de fabricación casera disimulada en un ramo de flores. A las 13:55, al pasar el carruaje de los reyes tirado por caballos blancos, dejó caer el ramo de manera que este se enredó en los cables del tranvía que en esos años recorría Madrid desviando la trayectoria y cayendo así entre el público. Murieron 28 civiles que se habían acercado al espectáculo y más de 100 resultaron heridos mientras que los reyes salieron ilesos del atentado. Lo que pasó después ha sido causa de revisión durante estos últimos años. Las fuente oficiales mantuvieron que se entregó pacíficamente, pero cuando era conducido por el guarda al cuartelillo, este le mató de un tiro y se suicidó a continuación. Las últimas investigaciones llevadas a cabo por Paco Pérez Abellán, que además de salir en Cuarto Milenio es doctor Cum Laude por la Universidad Complutense de Madrid, demostrarían tras el estudio forense que fue asesinado. Sus conclusiones finales señalarían que Mateo no habría actuado solo y que el objetivo no sería tanto anarquista sino el de elevar al sobrino de Alfonso XIII, el hijo de don Carlos de Borbón, al trono ya que era sólo un niño y mucho más manejable.

El monumento del que hoy os he hablado no sería ni mucho menos el primero que se colocó en honor a los muertos de ese fatídico 31 de mayo. El primero monumento llegaría nada más dos años después del atentado atendiendo a la demanda popular. Fue diseñado por el arquitecto Enrique Repullés y Vargas, muy reconocido en el Madrid de la época por haber construido la Iglesia parroquial de Hortaleza, la primera en estilo neomudéjar, la verja que cierra la Plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid, el Palacio de la Bolsa de Madrid, la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en la calle de Bravo Murillo y la iglesia de Santa Cristina en el Barrio de Puerta del Ángel en Madrid donde muy cerca de allí tiene dedicada una calle. Parece que el proyecto no fue del agrado de las autoridades ya que fue desmantelado y está desaparecido, por lo que es muy probable que se destruyera. No sería hasta 1936 cuando se colocó el ángel de Federico Coullaut-Valera Mendigutia, mismo año en el que tras elecciones y durante un breve periodo de tiempo la Calle Mayor llegó a denominarse calle de Mateo Morral, una actuación política bastante sorprendente independientemente de la ideología política.

Vía|Mirador de Madrid

Más información|Madrid al fondo

Imagen| Foto de portada, Monumento a las victimas del atentado Alfonso XIIIEdificio del atentado a día de hoyImagen tomada segundos después de la explosión – Fóto ABC, Estatua de Enrique Repullés y Vargas desaprecida

RELACIONADOS