Historia 


Ámsterdam, la Jerusalem europea (III)

La posición económica de los Judíos bajo la República Holandesa

Sin embargo a pesar de la libertad religiosa de los Países Bajos de la que ya hemos hablado, para los judíos se trataba de la misma vieja historia, resultaba casi imposible eludir una vida de pobreza debido a las restricciones impuestas sobre los trabajos o actividades que podían llegar desempeñar. Si bien es cierto que los judíos podían adquirir la posición de “ciudadano”, eso no significaba que pudieran tener acceso al comercio, la industria o cualquier otro oficio controlado por los gremios de la ciudad. Y esto queda patente en las ordenanzas municipales de 1632:

El burgomaestre y los gobernadores de la ciudad de Ámsterdam declaran que se entiende que los judíos de la ciudad, quiénes han sido aceptados o serán aceptados como ciudadanos no tienen el derecho de practicar ningún tipo de comercio ciudadano.

Aunque se llegaron a hacer algunas excepciones a esta norma: como en el gremio de los cirujanos o los boticarios. Como la mayoría de las profesiones estaban organizadas por el sistema de gremios, había muy pocas oportunidades para los judíos. Por lo que muchos judíos tuvieron que buscar salida en actividades no gremiales como la venta o el comercio ambulante o negocios o actividades relacionadas con la banca. Pero también hubo oportunidades en algunas nuevas actividades o comercios introducidos por los judíos: como el corte o pulido de diamantes, el refinamiento de azúcar, la producción de seda o la industria del tabaco. Pero en muchos casos también se veían limitados en estas actividades ya que los judíos no podían ser propietarios de su propia tienda. Aunque una vez más la apertura de Ámsterdam permitió hacer algunas excepciones y los judíos empezaron a regentar tiendas de comestibles, convertirse en taberneros o a gestionar tiendas de tabaco.

Judíos rezando en la sinagoga durante Yom Kipur, por Maurycy Gottlieb, 1878

En general, los regentes de la ciudad hicieron la vista gorda, ya que este pequeño negocio no molestaba a los grandes comerciantes. Aunque para evitar altercados y preservar el orden de la ciudad, las quejas de los pequeños comerciantes cristianos en general fueron atendidas. Y aunque las regulaciones sobre los judíos nunca fueron seguidas de forma estricta en Ámsterdam, si es cierto que una gran parte de los sefardíes y la mayoría de los ashkenazíes se vieron profundamente afectados por las exclusiones económicas. Tan sólo un pequeño grupo de familias acomodadas sefardíes fueron la excepción. En 1621 la comunidad acomodada sefardí impuso un tasa a sus propios miembros para asistir a los pobres de su comunidad. A finales del siglo XVII por cada familia que pagaba esta tasa caritativa, dos familias vivían en la pobreza. Y la situación era mucho más crítica en la comunidad ashkenazí. Y durante el transcurso del siglo XVIII la situación económica de los judíos se fue deteriorando hasta el punto que las autoridades se vieron obligadas a abolir impuestos sobre la harina o la turba. Durante la crisis del maíz de 1771-1772 el porcentaje de muertes entre los judíos se duplicó, mientras que entre los no judíos no llegaba al 30%.

Los números hablan por sí solos, durante el siglo XVIII el 37% de la población total de Ámsterdam vivía en el umbral de la pobreza. Entre la comunidad sefardí un 54% vivían de la caridad mientras que en la comunidad ashkenazí el porcentaje ascendía al 87%. Para agravar esta situación las crisis económicas del 1763 y 1773 azotaron con especial virulencia a la comunidad judía. Pero a pesar de todo la situación de la comunidad judía en los Países Bajos seguía siendo privilegiada con respecto a otras regiones de Europa.

Vía| Dave Meler, iHistoriArte

Más información| VV.AA, Jewish Amsterdam, Jewish Historical Museum Amsterdam, 2014, Amsterdam

Imágenes | W. Commons

También en QAH | Amsterdam, la Jerusalem europea (I),  Amsterdam, la Jerusalem europea (II)

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