Cultura y Sociedad 


Amelia Earhart: un mito de la aviación

 

Amelia Earhart ya dio muestras de una personalidad inquieta y audaz durante su infancia: escalaba árboles, se tiraba en trineo y disparaba a ratas con un rifle. Idolatraba a aquellas mujeres que destacaban en actividades realizadas tradicionalmente por hombres y reunía recortes de periódicos de dichas mujeres.

Aunque fue con tan solo 10 años cuando vio por primera vez un avión, a ella no le impresionó lo más mínimo. “Era una cosa de alambra y madera y no se veía nada interesante”, describió así Amelia la experiencia. No sería hasta una década después cuando la pasión por el vuelo despertara en el corazón de la joven. Fue durante una exposición de acrobacias cuando sintió que ella tenía que volar.

Amelia Earhart saltó a la fama el 18 de junio de 1928 cuando se convirtió en la primera mujer en realizar como pasajera la travesía del Atlántico, recorriendo 3.200 kilómetros. Sería cuatro años después cuando realizara en solitario la misma travesía, convirtiéndose así en la primera mujer en completar sin acompañantes aquel peligroso viaje. La joven aviadora estableció entonces un nuevo récord de velocidad al alcanzar Irlanda en un tiempo de trece horas y cincuenta minutos. Fue galardonada con la Cruz Distinguida de Vuelo por el Congreso de Estados Unidos, la primera otorgada a una mujer. Earhart aprovechó la coyuntura y defendió la incorporación de las mujeres a este nuevo ámbito profesional.

Amelia Earhart, famosa aviadora norteamericana

Amelia Earhart, famosa aviadora norteamericana

Otro de los éxitos logrados por Amelia ocurrió en enero de 1935 cuando se convirtió en el primer piloto en completar la travesía entre Honolulú y Oakland. Pero fue en un intento por lograr otra hazaña cuando el futuro de la joven piloto se truncó. En 1937 anunció que intentaría dar la vuelta al mundo utilizando una ruta distinta a las empleadas hasta el momento: trataría de circunvolar el globo siguiendo la línea del ecuador. Pero en este viaje no estaría sola, la acompañaría su copiloto y navegante, el capitán Frederik J. Noonan. Iniciaron el viaje el 1 de junio de ese mismo año y tras haber completado 33.000 kilómetros en un mes (más de dos tercios de la travesía), el 2 de julio su avión desapareció en medio de un temporal cuando realizaban la penúltima ruta que los llevaba desde Lae (Nueva Guinea) hasta la isla de Howland, junto a Australia.

La búsqueda que siguió a la desaparición incluyó más de 3.000 personas, diez barcos y al menos 65 aviones, sin ningún resultado. Desde entonces nada se ha vuelto a saber de ellos y el accidente ha sido motivo de múltiples conjeturas y especulaciones.

Aún a día de hoy se siguen realizando expediciones que tratan de descubrir lo que ocurrió a la aviadora. De hecho, varias son las teorías que se defienden. El grupo TIGHAR, que se trata del Grupo Internacional para la Recuperación de Aviones Históricos, cree que Earhart y Noonan fueron náufragos en Nikumaroro, lugar cercano al destino de los aviadores. Y, aunque han encontrados algunos restos de aviones, no han conseguido confirmar su teoría. Por su parte, la empresa Nauticos defiende la idea de que se estrellaron cerca de su destino aunque siguen sin encontrarse ningún rastro. Y finalmente existe una tercera teoría de la conspiración que afirma que Earhart y Noonan, al no poder encontrar la isla Howland, se dirigieron al norte hacia las islas Marshall, controladas por los japoneses, donde fueron tomados como rehenes. Algunos creen que fueron asesinados y otros que volvieron a Estados Unidos con nombres falsos.

Sea cual sea la verdad, lo cierto es que como señala Ronald Reuther, naturalista y admirador de Amelia, “todavía hay documentos del gobierno de Estados Unidos relacionados con Earhart y su desaparición que se mantienen en secreto. ¿Por qué?”.

Vía| Ameliaearhart.com

Más información| National Geographic, Vista al mar

Imagen| Amelia Earhart

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