Neurociencia 


Alteraciones neuropsicológicas y estructurales en los trastornos de la conducta alimentaria ¿Síntomas o factores premórbidos?

Diferentes estudios ponen en evidencia la alteración y disfunción de mecanismos neurales y estructuras cerebrales que podrían explicar las diversas manifestaciones observadas en los trastornos de la conducta alimentaria (de aquí en adelante TCA). Hallazgos como el bajo volumen cerebral y la hipoperfusión sanguínea encontrado en diferentes regiones cerebrales, alteraciones en los neurotransmisores, bajo rendimiento en test cognitivos y alteraciones en las funciones neuropsicológicas antes del desarrollo del trastorno sugieren que se trata de factores premórbidos. Es difícil determinar las relaciones causales entre dichas observaciones y los TCA, por un lado por la gran cantidad de factores psicológicos, biológicos y sociales que interactúan en la génesis de dichos trastornos y por otro, aun quedando demostradas las vías neuronales y regiones alteradas, por la interconexión e interacción de las vías cerebrales que dificultan la diferenciación de factores primarios causales y factores de vulnerabilidad de aquellos secundarios o expresión de las consecuencias del trastorno y la malnutrición, como las alteraciones endocrinas, el ánimo disfórico o la falta de control de impulsos.

El hecho de que algunos parámetros no se normalicen a pesar de la recuperación clínica y de la ganancia de peso hace pensar en factores de vulnerabilidad y factores genéticos, pero la escasez de estudios, la variabilidad de las muestras y las diversas metodologías utilicerebro-comida-1zadas en los diferentes estudios dificultan esta línea de estudio que se encuentra todavía en desarrollo.
Dada la escasez de estudios, se hace necesario seguir investigando, tratar de identificar las áreas y circuitos cerebrales implicados en el síndrome clínico de los TCA para poder así determinar las posibles causas, intervenir en fases iniciales y avanzar en el tratamiento de las mismas. Por otro lado, el conocimiento exhaustivo y profundo de los parámetros que sí se normalizan tras la recuperación podrían suponer herramienta clave para diagnóstico y monitorización del tratamiento.
La complejidad de la interrelación de factores en la génesis y mantenimiento de los TCA dificulta enormemente la tarea de identificar factores premórbidos y de vulnerabilidad y diferenciarlos de aquellos síntomas secundarios o consecuencia del trastorno. Existe una compleja interconexión e interacción de vías y circuitos del cerebro. De este modo los TCA pueden ser consecuencia de las alteraciones en un área o vía que regula la cognición, emoción, apetito o la percepción visual así como dichas alteraciones pueden ser expresión de la desnutrición y manifestaciones clínicas secundarias a dichos trastornos. En definitiva, el conocimiento exhaustivo tanto de los factores predisponentes, precipitantes y de mantenimiento como de los medios para evaluarlos abren un nuevo camino en la evaluación y tratamiento de los TCA, así como en la descripción de grupos de riesgo y planificación de estrategias de prevención y tratamiento.

Vía|  Kaye WH. (2008). Neurobiology of Anorexia and Bulimia Nervosa Purdue Ingestive Behavior Research Center Symposium Influences on Eating and Body Weight over the Lifespan: Children and Adolescents. Physiol Behav, 94(1), 121-35.

Stonge, M.P.,  Heymsfield, B., Hirsch, J. (2004). Human cortical specialization for food: a functional magnetic resonance imaging investigation. American Society for Nutritional Sciences. En Sanagua, N (2007). Rev chilena revista chilena neuropsicología, 2(1)

Lapides, F. (2010). Neuroscience: contributions to the understanding and treatment of eating disorders.  En Maine, M.; McGilley, B.; Bunnell, D.(Eds). Treatment of eating disorders. Bridging the research- practice Gap. Cap 3. 37- 51

Kaye, W., Fudge, J., & Paulus, M. (2009). New insights into symptoms and neurocircuit function of anorexia nervosa Nature Reviews Neuroscience, 10 (8), 573-584

Berridge, KC. (2009) ‘Liking’ and ‘wanting’ food rewards: Brain substrates and roles in eating disorders. Physiol Behav, 97(5), 537–550

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