Reflexiones 


Algún día en cualquier parte

 

“Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas”

.- Pablo Neruda

 

Todos queremos ser felices, conscientemente o no, nos movemos buscando momentos de satisfacción y alegría, en definitiva, momentos felices. Podemos intentar alcanzarla de muchas y diversas maneras, pero una de las principales fuentes de nuestra felicidad es el amor.

El amor es un sentimiento complejo, un concepto universal que nos une a todos de alguna manera, al fin y al cabo, ¿quién no desea ser amado?

La búsqueda del amor y de la persona idónea para compartir nuestro tiempo es una tarea complicada con muchos caminos y posibles desenlaces y, en muchos casos, dolorosa. Muchas relaciones que parecen perfectas o para siempre acaban terminando y dejando un amargo rastro en nosotros, nos preguntamos qué hemos hecho mal o si nunca seremos capaces de encontrar a ese alguien que nos haga felices por fin, pero quizás sea este uno de los motivos por los cuales a veces el amor se rompe, porque le pedimos demasiado. 

Algún día en cualquier parte

Algún día en cualquier parte

Cuando comenzamos una relación solemos poner todas nuestras esperanzas en ella y deseamos que nos llene de tantas maneras que puede llegar a desbordarnos. Estamos tan acostumbrados a buscar la felicidad fuera de nosotros, en lo material, en ser valorados por quienes nos rodean, en que nos amen, que nos hemos olvidado de que la verdadera felicidad es la que emana de nuestro interior.  

Si hay un tipo de felicidad interior que puede permanecer con nosotros para siempre esa es sin duda la que nosotros mismos podemos “fabricar” a través de nuestro crecimiento personal. Que nos quieran es maravilloso y siempre será un motivo para sentirnos más plenos pero no debe ser nunca el único motivo de nuestro bienestar, si se convierte en algo indispensable viviremos ese amor con ansiedad y miedo y no seremos capaces de disfrutar de todo lo bueno que una relación sana y sincera con otra persona nos puede aportar.

Somos muchos los que hemos buscado nuestra propia confianza, nuestra seguridad y nuestra paz en la pareja y, por lo menos en mi caso, ese nunca ha sido un buen camino. Si decidimos cargar a alguien con la responsabilidad de hacernos felices es muy probable que en algún momento ese alguien se vea desbordado y no se sienta capaz de responder ante tales demandas.

Por eso creo que estemos o no en una relación, buscando el amor o simplemente disfrutando de nosotros mismos, es esencial que aprendamos a ser nuestras propias fuentes de felicidad y así ser capaces de acompañar a otra persona en su camino, sin dependencias ni ansiedades que terminen por quemar aquello que anhelamos mantener.

Llevar una relación a buen puerto no es fácil pero para mí lo esencial es la armonía y la honestidad con uno mismo, conocernos y querernos primero a nosotros para así, poder querer a alguien más.

Y vosotros, ¿cuál creéis que puede ser la clave?

Imagen| pareja

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