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Algo más que palabras

Comienzo mi andadura en Qué Aprendemos Hoy escribiendo sobre el principal motivo que me impulsa a hacerlo. Comunicar. Transmitir. Compartir. En primer lugar, porque me han dado la oportunidad de poder hacerlo. En segundo, porque así me lo pide a gritos mi cuerpo y mi alma. Quiero que en esta nueva trayectoria me acompañen quienes han sido mis adalides: Aristóteles, Demóstenes, Cicerón, Horacio… Todos aquellos que un día me hicieron vislumbrar la grandeza del mundo clásico y que hoy siguen vivos a mi lado. Nadie mejor que ellos como comunicadores y pensadores, rétores y oradores, filósofos y políticos… ¡magistri vitae!

Si hay algo grandioso en el ser humano, algo por lo que debamos sentirnos afortunados, algo que nos diferencie y que nos haga distintos del resto de los seres vivos eso es la palabra. Palabras que nos hacen latir; que nos facilitan la convivencia con nuestros semejantes; que nos permiten transmitir aquellos pensamientos, aquellos mensajes que emanan de nuestros sentimientos. Palabras equívocas, análogas y unívocas; sinónimas y antónimas; simples y compuesta; palabras que generan pensamientos y pensamientos que generan palabras. En definitiva, palabras que nos convierten o, al menos deberían hacerlo, en seres racionales y sociales.Algo más que palabras

Si bien es cierto que en la evolución de la sociedad el lenguaje escrito se adquirió con posterioridad al lenguaje oral, actualmente, escribimos mucho más de lo que hablamos. El ritmo frenético con el que las tecnologías de la información y la comunicación se han adentrado en nuestra sociedad hace que vivamos muy deprisa. ¡Demasiado deprisa! Las nuevas tecnologías han permitido que nos pongamos en contacto con personas de distintos países, de distinta condición social y con edades dispares. Todos participamos de manera activa en este proceso de comunicación con un simple ‘clic’. Unos con mayor fluidez que otros; con mayor respeto; con más educación; consecuentes con lo expresado; arrepentidos…

Pero esa espontaneidad hace que a veces el sentimiento que encierran las palabras se pierda. Decimos ‘te quiero’ y mandamos besos y abrazos a personas que jamás hemos visto. ¡Y no lo critico! Pero sea cual fuere el medio de comunicación que utilicemos, es necesario entender esos sencillos mensajes que nuestro cerebro emite y que parecen haber perdido su esencia, mensajes como ‘sonríeme’, ‘acaríciame’ o ‘acércate’. No olvidemos que comunicar es una de las mejores estrategias de confort, de supervivencia y de felicidad que el ser humano conoce. Preservemos, pues, el mayor de nuestros baluartes.

Como si de un cortejo se tratara, el mío, engalanada de sentimientos y emociones, sirva este primer post para mostrar mi más sincero compromiso con la palabra. Juro profesarle amor eterno, respeto desmedido y lealtad incondicional. Prometo conocimiento, madurez y confianza en todo lo que comunique. Y, por supuesto, fidelidad hasta el último de mis días.

 

Más información| Revista CyL Digital, “uso y desuso del castellano, pag. 15-16

Imagen| Palabras

Vídeo|  Youtube: El poder de una conversación

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