Historia 


Alejandro no sería nada sin Filipo

Dominaba perfectamente el griego pero no un gran conocedor de la cultura griega. No era un griego. Alejandro Magno lo demuestra claramente. La moral griega no se identificaba con el macedonio. Además muchos de sus actos fueron condenados por la sociedad de la Hélade. No representaba los modelos heroicos, la imagen de Alejandro fue deteriorada hasta el punto de aparecer una leyenda negra sobre su persona. Gran parte de la personalidad de Alejandro fue forjada en una sociedad distinta a la griega. Al norte de ésta en Macedonia. En contacto constante con tribus nómadas que vivían del saqueo. El gobierno de su zona estaba regida por una corte con presiones de los clanes aristocráticos. Esto marcó al joven muchacho que sufrió siempre presiones externas.

Busto de Filipo II

Busto de Filipo II.

Filipo II dejó huella en la manera de ser y actuar de su hijo pero no puede ser palpable a simple vista por la gran luz que arrojan los logros de Alejandro. No se puede olvidar que la fortaleza interna de Macedonia la consigue Filipo, abonando pues el camino a su hijo para emprender la mayor de las conquistas. Alejandro lo sabe, sin su padre él sería poca cosa. En algunos discursos del joven macedonio recuerda a su padre. 

Macedonia no era la Hélade. Los modos de vida no eran iguales en Macedonia que en Grecia. Los pueblos más allá de la Hélade estaban al margen de las corrientes principales de la civilización griega, hasta el punto de rechazar la etiqueta de griegos en épocas como el siglo IV a.C.  El historiador ateniense Tucídides se refiere a los modos de vida macedonios con los siguientes términos: bárbaros y primitivos.  Macedonia era una zona marginal respecto a la Hélade. Los Macedonios tenían una gran inseguridad. Sobretodo por los movimientos contínuos en las fronteras. Las pugnas entre los estados griegos no son comparables con la virulencia de los ataques entre los macedonios y sus vecinos septentrionales. Internamente Macedonia también tenía una situación eruptiva. El peligro de asesinar al rey estaba latente desde muy antiguo en Macedonia.  La potencia de los clanes aristocráticos era enorme. Sin ir más lejos, Filipo II terminó asesinado en un complot nunca esclarecido.

Alejandro en su efímero reinado también hizo frente a varias conjuraciones que le podían haber costado la vida (Parmenión y su hijo o la de Calístenes).  Gracias a su infancia en la corte macedonia, Alejandro estaba acostumbrado a vivir en un lugar con intrigas y atentados.  Siempre eligió a personas de su máxima confianza. Después de subir al trono, Alejandro quitó de la faz de la tierra al clan de Átalo, al que su padre se había emparentado. Otro punto diferencial con los griegos era la poligamia, la Hélade nunca lo toleró.

Estatua ecuestre de Alejandro.

Estatua ecuestre de Alejandro.

En la zona de los Balcanes había más estados que Macedonia con pretensiones expansionistas. Entre ellos estaban Beocia o Tesalia. Atenas tampoco había abandonado su lucha exterior. Filipo II tuvo que ejercer de árbitro de la zona. Algunos intelectuales griegos le erigieron como el único que podía poner orden en la comunidad helénica (Isócrates entre otros). El padre de Alejandro aprovechó la situación de las divisiones griegas para imponer su voluntad. Filipo era consciente que para legitimar su poder tenía que instalar su hegemonía sobre las bases institucionales existentes. Después de la victoria de Queronea (338 a.C) Filipo fue elegido comandante en jefe con todos los poderes. Logró poner su interés personal de conquistar las posiciones persas de Asia Menor como una cruzada de venganza panhelénica contra los persas. Así consolidaba su supremacía en territorio griego y preparaba su anhelo: Asia.

Una de las grandes diferencias entre Filipo y su hijo es la experiencia griega del primero que no posee el segundo. Filipo podía pasar largas horas dialogando, Alejandro no. Alejandro era una persona de batalla, el diálogo no estaba en su política. Además en suelo griego su padre le había sembrado la cosecha, solo la tuvo que recoger los frutos.

La falange fue su instrumento principal en el campo de batalla, ejército que conformó Filipo hasta elevarlo a una máquina de destrucción masiva del momento. Para su confección se inspiró en el batallón sagrado de Pelópidas y Epaminondas.

Recordaremos, tal formación militar estaba compuesta por soldados fuertes forjados en campañas contra los bárbaros, que portaban unas largas lanzas de cinco metros de largo (las célebres sarisas) y en el momento de combatir se ponían en forma de erizo cuyo aspecto ya era temible. Como apoyo a la infantería uso la potente caballería macedonia, compuesta por nobles que desde la infancia ejercitaban el arte marcial. El monarca era entre ellos un primus inter pares. Pero toda la élite militar macedonia se complementaba con tropas auxiliares que intervenían momentos anteriores a la carga de la falange o caballería.

Filipo también dotó de una gran agilidad de movimiento a la falange. La caballería atacaba en forma de cuña presionando por todos los sitios al contrincante. La catapulta de torsión también fue un gran avance para los macedonios a la hora de asediar fortaleza, era una manera de lanzar proyectiles a gran velocidad contra el muro enemigo. Padre e hijo siempre estuvieron al mando de la infantería y caballería respectivamente en el momento de luchar.

Para terminar, en palabras de Demóstenes podemos ver que los reyes macedonios eran personajes en los que recaía todo el peso del Estado en ellos: «dueño de todas las cosas públicas y secretas, general, gobernante y tesorero todo en uno». En definitiva Filipo facilitó el camino a su hijo. Pocas veces pensamos en la importancia del legado de Filipo al hablar de Alejandro Magno y deberíamos.

Vía | BOSWORTH, A.B, Alejandro Magno, Akal, Madrid, 2005; GÓMEZ ESPELOSÍN, F.J et GÚZMAN GUERRA, A. Alejandro Magno, Alianza, Madrid, 2004.

Imágenes| Filipo II; Alejandro Magno

En QAH | La figura de Alejandro Magno

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