Historia 


Alejandría, ahora la ves, ahora no la ves. Un mago en el ejército británico

 

En 1941  los británicos estaban desesperados. El frente del norte de África se derrumbaba ante el implacable avance de Erwin Rommel.

A tales niveles llegaba su desesperación que contrataron a un mago de renombre y prestigio, Jasper Maskelyne un showman de las altas élites de Londres.

Jasper Maskelyne en el ejército británico.

Jasper Maskelyne en el ejército británico.

Hasta la fecha, Maskelyne había sido un mago de fiestas, nieto del fundador del “Circulo de Magia“, la asociación de ilusionistas más importantes de Gran Bretaña. Creador de todo tipo de artilugios para deleite de un público cada vez más exigente.

Desde que comenzó la guerra, el patriota Maskelyne, se ofreció como voluntario, pero el ejército británico le denegó el acceso al ejército, tenía 37 años, era demasiado viejo. Pero un año más tarde, cuando la situación se convirtió en desesperada, efectivamente, el ejército británico acudió él, mandándolo a África donde precisaban de verdadera magia si querían contrarrestar el poderoso avance de Rommel y su Afrika Korps.

“Denme libertad y no habrá límites para los efectos que puedo crear en el campo de batalla. Puedo crear cañones donde no los hay y hacer que disparos fantasmas crucen el mar. Puedo colocar un ejército entero en el terreno si eso es lo que quiere, o aviones invisibles, incluso puedo proyectar en el cielo una imagen de Hitler sentado en el wáter a miles de pies de altura” le dijo Jasper a un ayudante de Churchill, y era cierto.

Y así entró un mago en el ejército, con su nuevo grado de Mayor. Tras un breve periodo en la Sección Experimental de Camuflaje, le dieron una nueva unidad de artistas, carpinteros, electricistas, un arquitecto, e incluso un restaurador de arte. La “Fuerza A”, que rápidamente fue apodada “La brigada mágica”.

Creando un tanque a partir de un Jeep.

Creando un tanque a partir de un Jeep.

Sus primeras y más simples maniobras fueron transformar tanques en camiones sencillos y camiones de suministro y Jeeps en tanques, con sus huellas de carro blindado. Con esto pretendían confundir al enemigo, y sorprenderlo, haciéndole creer a Rommel que Gran Bretaña disponía de más y mejores tropas y que estaban situadas donde ellos no se esperaban.

La guerra en África se intensificó, y Jasper tuvo que hacer frente a los dos grandes objetivos militares del Afrika Korps: El canal de Suez y el puerto de Alejandría.

Su mayor hazaña se llevó a cabo el verano de 1941. Conscientes de los constantes bombardeos que sufría Alejandría, la base naval británica en el Mediterráneo, el Alto Mando Británico ofreció a Jasper la posibilidad de aplicar su magia para proteger la ciudad. Con gran habilidad, Jasper se puso en marcha.

Los aviones de la Luftwaffe despegaron al anochecer del 22 junio, rumbo a la base naval de Alejandría, cuando la encontraron, descargaron sus proyectiles sobre la ciudad, aleatoriamente, tal como lo habían hecho en los barrios residenciales de Londres. Tras haber descargado su carga mortífera, dieron media vuelta y regresaron hacia sus aeródromos.  Lo que no sabían los pilotos de la Luftwaffe era que habían bombardeado una ciudad fantasma, habían bombardeado la ilusión de una ciudad, el espejismo, el truco de Jasper había triunfado.

Jasper, a sabiendas que la Luftwaffe bombardeaba periódicamente la ciudad, y conociendo sus rutas, hizo desaparecer la ciudad de Alejandría, se ordenó apagón total y silencio absoluto. Esto tan solo habría confundido a los pilotos, que habrían buscado o habrían revisado los planos. Pero Jasper Maskelyne hizo reaparecer Alejandría en la bahía Mayrut, unos kilómetros al oeste de Alejandría. Con una red de farolillos flotantes y toda su imaginación, la ciudad de Alejandría se había transportado en forma de ilusión hacia el oeste. Los alemanes, convencidos de su posición, lanzaban sus bombas contra luces colocadas en la playa y contra las olas del mar.

Foco de luz para cegar a los pilotos alemanes.

Foco de luz para cegar a los pilotos alemanes.

Una vez realizada y aplaudida tal misión, se le encargó una más complicada incluso, la de proteger el Canal de Suez. Este no se podía desaparecer al modo de Alejandría, así que la táctica de Jasper fue invertir las defensas, hacer que las zonas más protegidas parecieran las más débiles, y las más débiles las más fuertes. Y a partir de ahí, creó unos focos de luz rotativos, que confundían a los pilotos y no podían ver qué había debajo y qué bombardeaban. Estos focos evitaron que los pilotos alemanes pudiesen lanzar sus bombas con precisión y acertasen en las instalaciones del canal.

Y así fue como un mago británico hizo desaparecer por arte de magia la base naval de la Royal Navy en el Mediterráneo y pudo defender el canal de Suez contra el poderío alemán, magia al servicio de la guerra.

 

Más Información| Biografía de Jasper Maskelyne
Imagen| Jasper Maskelyne, Jeep, Foco de luz

 

 

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