Cultura y Sociedad, Historia 


Albert Speer, el arquitecto del Reich

A. Speer enseña los planos de la Nueva Berlin a A. Hitler

Sin duda alguna, este personaje, Albert Speer (1905-1981) fue un político y arquitecto alemán, uno de los mas destacados jerarcas de la Alemania nazi, fue el arquitecto predilecto y Ministro de Armamentos y Guerra de A. Hitler durante la II Guerra Mundial.

Speer tenía una personalidad muy atrayente, que impresionaba a quienes le conocían, era un profesional muy seguro, poco atado a la burocracia y a los modismos nazis, de hecho rara vez hacia el saludo nazi.

Honesto, incansable y metódico trabajador, (de hecho W.Churchill lo reconoce en sus Memorias) hacia usos de sus influencias y se hacia valer en las esferas del régimen nazi, aprovechó estos contactos para potenciar su desarrollo profesional, pero no su progreso político. Speer reconoce que no era una persona dada a mostrar sus emociones, su mejor cualidad era su inmensa capacidad organizativa, férrea voluntad para lograr sus metas y su talento para las estadísticas. Sin duda, Hitler le trataba con excepcional consideración, evidentemente, disfrutaba de su compañía.

Fue arrestado por las tropas americanas el 12 de mayo de 1945, entregó gran información de gran utilidad, de hecho dejó muy impresionado a los interrogadores por el nivel de producción que tuvieron las industrias alemanas. Estuvo a punto de ser condenado a muerte ya que muchas pruebas fueron consideradas y acumuladas en su contra, finalmente fue condenado a veinte años de prisión en Spandau (Berlín), principalmente a causa del uso del trabajo esclavo.

Ilustración de una maqueta diseñada por Speer, que emula a la de S. Pedro de Roma

En su relación con Hitler, fue uno de los pocos nazis que le contrariaron en sus paradójicas ideas, como en la negación de acometer la Operación Tierra Quemada. Speer tuvo un ultimátum de 24 horas para acometer esta acción, en la que finalmente cedió. En relación al armamento, Hitler tenía afán en destruir las ciudades, inglesas ante todo, lo cual para Speer suponía que invertir dinero en estas armas, como la V1 y V2, era un error, porque se deberían financiar armas que defendieran el territorio alemán. Uno de los hechos de los que se ha sentido más responsable, es sin duda Auschwitz, del cual se siente enormemente culpable y que lo resalta con gran claridad en las paginas de sus memorias.

Speer, en sus obras, duda de que A. Hitler sea un buen estratega, lo crítica sobre todo porque no tiene una carrera militar, lo que hace que no tengan sentido sus ideas y proyectos armamentísticos.

A pesar de las grandes diferencias que había entre A. Hitler y A. Speer, en los últimos días del Reich, el Führer le regalo un retrato fotográfico con su firma y dedicación, indicándole que había sido su único amigo.

 

 

Vía|  “Memorias”,  Albert Speer, Editorial El Acantilado 51, Madrid

Más Información| Hislibris

Imagen| The Telegraph, Montecristo

Youtube| El mito de A. Speer

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