Coaching y Desarrollo Personal 


Al otro lado de la zona de confort

 

La zona de confort es la más agradable: nos movemos a nuestras anchas, estamos cómodos, nos sentimos seguros, controlamos la situación. Pero a veces llega un momento en que ese escenario nos acaba cansando, nos aburre, nos entra una especia de desgana y apatía. Esto ocurre porque aunque nos movemos por la zona de confort sin ningún problema, la zona de confort se nos queda pequeña, los retos a los que nos enfrentamos son inferiores a nuestras capacidades. ¡Necesitamos un cambio! y tenemos 2 opciones: o nos sentamos a esperar que la vida, las circunstancias u otras personas decidan por nosotros; o bien, podemos aprovechar las oportunidades tomando el control de nuestra vida y elegir nuestro propio destino.

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Nos permite elegir nuestro destino

Si optamos por esta segunda opción (la más recomendable), saldremos de la zona de confort para entrar en la zona de aprendizaje: en esta  zona ya no nos movemos con tanta facilidad, pero con la experiencia vamos ganando en seguridad y acabamos convirtiendo el confort en aprendizaje.

Hay otra zona en la que cuando nos acercamos nos saltan todas las alarmas: es la zona de pánico: dónde el miedo cobra protagonismo, es como un abismo que se abre ante nosotros, es como saltar al vacío. Pero también supone un desafió para desarrollar al máximo nuestras capacidades, el único inconveniente es que al entrar en esa zona solo somos conscientes de nuestras debilidades. Y ¿ qué hacemos entonces? La única forma de superar el miedo es afrontándolo. No podemos olvidar que el miedo es solo una alarma que nos salta, es sólo un aviso de que existe una dificultad, pero no nos indica que haya una imposibilidad. Decidir si podemos o no con esa nueva dificultad depende de nosotros.

Hay pequeñas estrategias para superar esas barreras que nos encontramos en la zona de pánico: podemos ponernos pequeños retos diarios que nos hagan superarnos, podemos buscar pequeños espacios de confort en la zona de pánico, podemos observar la situación desde fuera y buscar soluciones creativas.

Además, hay autores que a esta zona de pánico le llaman la zona mágica, porque es aquí donde pueden ocurrir cosas maravillosas: descubrir nuevas oportunidades, desarrollar nuevos talentos, alcanzar grandes metas. Y cuando estemos en la zona mágica tendremos la certeza de ser los verdaderos protagonistas de nuestra vida.

Recuerda la pregunta que hizo Steve Jobs en la Universidad de Stanford:  Y si hoy fuera el último día de mi vida, ¿me gustaría hacer lo que estoy haciendo hoy?

 

Tú tienes la respuesta.

 

 

Imagen|  123RF

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