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Al filo de la noticia: el cuarto poder en el cine

Este mes se estrena la última película dirigida por Steven Spielberg: Los archivos del Pentágono (The Post). Es la historia de cómo en 1971 una serie de periódicos de EEUU, entre los que se encontraban The New York Times y The Washington Post, se enfrentaron a las presiones de la Administración de Nixon para evitar que se publicaran los informes secretos sobre la Guerra de Vietnam. La oportunidad de esta película es evidente en la actualidad por el debate que viene existiendo sobre la manipulación informativa en las redes sociales, el cuestionamiento sobre la independencia de los medios de comunicación y la filtración a través de plataformas por internet como WikiLeaks de información secreta normalmente procedente de una fuente anónima.

El cine ha reflejado la época dorada de la prensa escrita cuando llegó a postularse como el  cuarto poder.

La película que mejor ha representado este periodismo de investigación que ha combatido con independencia el abuso del poder ha sido: Todos los hombres del presidente (1976). Basado en un libro escrito por dos periodistas del Washington Post, relata la investigación realizada en torno al Caso Watergate y que le costó la dimisión a Richard Nixon en 1974. El film definió los códigos de este subgénero del cine de denuncia. Ayudó al éxito de público y de crítica las interpretaciones de Robert Redford y Dustin Hoffman, sin olvidar a Jason Robards que ganó un Oscar como secundario. Digna heredera de esta película fue Spotlight ganadora del Oscar a la mejor película de 2015. Aunque la historia es ficticia La sombra del poder (2009) es un claro ejemplo de la interrelación entre el poder y la prensa y la endeble frontera que separa la verdad de la mentira. Un clásico de obligado visionado es El informe Pelikano (1993) donde un veterano periodista (Denzel Washington) ayuda a una estudiante de derecho (Julia Roberts) a desenredar una conspiración que amenaza sus vidas.

El periodismo también ha estado al servicio de la denuncia de genocidios o guerras que por su lejanía pasaron inadvertidas para el público occidental.

El año que vivimos peligrosamente (1982) describe el derrocamiento sangriento del régimen de Sukarno en Indonesia por parte de la revolución comunista y las peripecias de un periodista para salir indemne. Espeluznantes son los hechos descritos en Los gritos del silencio (1984). Un periodista del New York Times es testigo del levantamiento de los jemeres rojos contra el régimen tutelado por los EEUU que termino por provocar uno de los genocidios más atroces y menos conocido de nuestra historia. Bajo el fuego (1983) se aproxima al conflicto que vivió Nicaragua con la guerrilla sandinista luchando para derrocar a Somoza y lo cuenta bajo el prisma de tres periodistas americanos que descubren el apoyo de la CIA al dictador. La ciudad del silencio (2006), sin ser una película redonda tiene el mérito de denunciar los múltiples asesinatos y desapariciones de mujeres jóvenes que se produjeron en Juarez (Méjico) y explica las investigaciones llevadas a cabo por un periódico local apoyado por una periodista americana para esclarecer los hechos.

Los asesinatos cometidos contra periodistas por desarrollar su trabajo están al orden del día y lamentablemente son noticias en la actualidad. Y no siempre se anticipan con amenazas. Un caso significativo del riesgo que asumen los periodistas es Roberto Saviano, autor del best seller Gomorra que ha servido de base para la espléndida película del mismo título de 2008 y para la serie de Sky. El escritor mantiene en la actualidad la escolta que le facilita el gobierno italiano por sus denuncias sobre la mafia.

El cine tampoco ha rehuido mostrar los excesos y las consecuencias de la prensa sensacionalista. El gran carnaval (1951) describe como un periodista sin escrúpulos, interpretado por un soberbio Kirk Douglas,  aprovecha una noticia para magnificarla y sacar provecho personal y profesional. El genial Billy Wilder recuperó en 1974 una obra de teatro del reputado autor Ben Hecht para ofrecernos una magistral versión: Primera plana. La película cuenta en clave de humor negro y de forma descarnada, las últimas horas de un preso condenado a muerte a la espera de un indulto que no llega y como los periodistas que realizan la crónica del acontecimiento actúan ajenos al drama que están viviendo y como manipulan la información para satisfacer las ansias de espectáculo de los lectores.

Imagen| Los archivos del Pentágono

Vídeo| Los archivos del Pentágono, Todos los hombres del presidenteEl año que vivimos peligrosamente, Gomorra, Primera plana

En QAH|El cine de denuncia

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