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Airbus: la decisión de innovar

Airbus y Boeing hicieron una serie de estudios de mercado con el objetivo de ampliar los modelos que venían produciendo. Ambos obtuvieron resultados conducentes a que era el momento de adentrarse en nuevos mercados dentro de la aeronáutica, pero las decisión de qué modelo producir fue diametralmente opuesta.

Boeing fue la primera en realizar el mencionado estudio. El resultado fue que existía “demanda insuficiente  de los consumidores”. Por lo tanto, en vez de desarrollar un nuevo aparato, Boeing sabía que manteniendo su antiguo 777 podría responderle a la débil demanda.  La estrategia de la compañía fue mantener su monopolio en los vuelos de larga distancia sin gastar demasiado dinero. Por lo tanto, su visión de la evolución del mercado hizo que Boeing no desarrollara el nuevo Superjumbo. En cambio, identificaron un nuevo segmento del mercado: aviones de larga distancia pero de tamaño medio, para el que lanzaron el Boeing 787 Dreamliner.

Por el contrario, el estudio de Airbus, estimó que había suficiente demanda para el Superjumbo: más de tres veces la estimada por Boeing. Esta estimación estaba basado en el hecho de que los Estados se iban a oponer a la creación de nuevos aeropuertos por lo que la única manera de aumentar el rendimiento de los ya existentes era hacerlos más grandes.

Esto llevó a Airbus a iniciar la construcción del A380, cuyo coste de desarrollo alcanzó los 11.000 millones de €.

Por lo tanto, debido a las diferentes visiones del mercado, las dos compañías actuaron de manera muy diferente. Mientras que Boeing se mantuvo más cauta, Airbus corrió más riesgos y desarrolló el Superjumbo. 

Pero, ¿cuáles fueron los incentivos que tenía Airbus para producir un avión de tal envergadura?

Airbus fue el líder indiscutible del mercado en 2005, sin embargo, les faltaba un segmento: el mercado de los aviones de gran distancia, donde Airbus no era capaz de competir. La firma intentó expandir este segmento. Airbus quería convertirse en el líder de todos y cada uno de los segmentos, sin dejarle ninguna opción a Boeing. Todo ello además de que si consideramos que la falta de aviones de larga distancia pusiera a Airbus en desventaja en dos aspectos:

  • Estos aviones son más rentables para las aerolíneas por su capacidad de trasladar mayor número de pasajeros.
  • Algunas aerolíneas consideran más rentables comprar aviones a una sola empresa porque pueden alcanzar acuerdos más beneficiosos. Sólo Boeing ofrecía en esos momentos toda la gama posible de aviones por lo que gozaba de una ventaja.

El último incentivo estaba en las características del sector: la I+D y la capacidad para innovar son cruciales. Por lo tanto, Airbus tenía que asumir riesgos, no tenia la misma posición que Boeing en este segmento por lo que tenia que innovar. Esto permitió a la compañía tener una buena imagen de empresa en constante crecimiento.

Por otro lado,  hay que tener en cuenta que fue una estrategia muy arriesgada ya que el uso de los aviones de larga distancia para los vuelos trasatlánticos estaba disminuyendo. Las finanzas de Airbus tampoco estaban para demasiados despilfarros por lo que este fue otro aspecto en el que el riesgo tomó gran protagonismo. Sin embargo, aunque el 747 pasó por duros momentos en este segmento, la estrategia de ventas del Airbus A380, el oportunismo de las aerolíneas y el status del nuevo aeroplano compensaría la tendencia del mercado.

Por concluir, considerando todos los incentivos, desde mi punto de vista fue una gran decisión. Airbus se convirtió en el líder mundial del mercado de la aeronáutica civil y manteniendo esta posición no permitió a Boeing mantener el monopolio de un segmento. La innovación es una clave de éxito tal que los productores no pueden arriesgarse a perder.

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Imagen| TecnoAereo

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