Cultura y Sociedad, Patrimonio 


Agnès Sorel: la reina sin corona

En ocasiones nos horrorizamos con lo que sucede en el mundo de la realeza: amantes, divorcios, robos o corrupción. ¡Como si nunca hubiera existido en la historia! Hoy es la pulsera de Corinna, pero en la época de Carlos VII, su mujer María de Anjou tenía que rezar a la amante de su marido pues el tesorero de éste, Etienne Chevalier, decidió que Jean Fouquet la retratara cual Virgen. Se trata de un díptico, aunque hoy dividido entre Amberes y Berlín, en el que la tabla derecha se dedica a la Virgen María con el Niño sobre un trono sostenido por ángeles. “La santísima Virgen con los rasgos de Agnés Sorel, favorita de Carlos VII, rey de Francia, muerta en 1450” o “la mujer más bella del mundo”, dicen las fuentes literarias de la época.

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Díptico de Melun, Jean Fouquet, 1450.

Lo primero que salta a la vista es el pecho turgente que la ‘Virgen’ enseña. Tenemos numerosos ejemplos de Vírgenes lactantes, pero creo que pocas tan sensuales como ésta. La idea de que enseñe un pecho es que se establezca una estrecha relación entre madre e hijo en la práctica: la lactancia. En la teoría lo que se buscaba era descender a la Virgen de los cielos con la idea de proclamarla intercesora entre el mundo terrenal y el espiritual; el medio: María como Madre.  Aquí no hay absolutamente nada de esto, y lo podríamos tachar de absoluto exhibicionismo. Jean Fouquet fue quien se encargó de plasmar en el lienzo la idea de Carlos VII y su tesorero: un retrato de Agnès Sorel como Virgen. La frente descubierta como marcaba la moda, una corona de perlas que sujeta un velo y una capa de armiño. Sostiene al Niño que señala a la tabla que le acompaña: Etiènne Chevalier, el comitente de obra junto a San Esteban, su santo homónimo.

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Tumba realizada en alabastro de Agnès Sorel en la colegiata de Loches, Francia.

Que nadie piense que Agnès Sorel era maltratada por la corte; todo lo contrario. Cuentan las crónicas de la época escritas por Chastellain que la reina y Agnès eran amigas. Además, ostentó por primera vez en la historia el título de “amante oficial”, le dio tres hijas al rey, se convirtió en el personaje de moda, era culta y solidaria. Carlos VII le regalaba cada viernes joyas que ella donaba a la caridad y a los animales, también conocemos que el primer diamante tallado de la historia fue un regalo de su amado. Murió en 1450 con 28 años durante el parto de su cuarto hijo, dicen que de envenenamiento, la criatura murió a los pocos días. Nadie se sorprendió que donara todo su testamento a los pobres, tampoco que a día de hoy Agnès Sorel formaría parte del patrimonio literario de Francia gracias a sus poemas. Carlos VII le realizó una magnífica tumba de alabastro en la colegiata de Loches. Las crónicas afirman que pese a que el rey tuvo otra concubina nunca se recuperó de la muerte de Agnès y 11 años después se retiró al castillo de su amada a morir.

Vía| Mujeres en la historia

Más información|HAMEL, Frank, The lady of beauty: Agnès Sorel, Nueva York,  Brentano’s, 1912.

Imagen|Harteconhache, Flickr .

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