Historia 


Agartha: El Shangri-La nazi (I)

Emblema de la Deutsches Ahnenerbe

Emblema de la Deutsches Ahnenerbe

A lo largo de la Historia, es posible que ningún otro régimen político autoritario haya sido tan despreciado y odiado de forma tan unánime como lo es el III Reich de la Alemania nacionalsocialista. Sin embargo, también resulta ser uno de los más enigmáticos y por lo tanto atractivos desde el punto de vista literario, dando material sobrado para dejar la puerta abierta a la especulación y a la invención de fantásticos mitos y leyendas sobre las ocultas tradiciones e creencias de aquellos hombres impasibles.

Es bien sabido que todo sistema absolutista que quiera perpetuarse de forma estable y duradera en una nación debe controlar no solo la vida política y castrense sino que también es capital atraerse a las ramas más intelectuales a sus cúpulas gubernativas. El Führer de la Alemania nazi, Adolf Hitler, en su ensayo político Mein Kampf no trata en absoluto de esconder que el total dominio de un país pasa por dominar las mentes de sus ciudadanos y especialmente de imponer unas ideas estandarizadas que siguen un objetivo común en lo que puede denominarse, expuesto en alguno de sus discursos, el triunfo de la voluntad (“de un hombre que guía al resto”). El triunfo de ese gobierno pasa entonces por la creación de un sistema culturointelectual que sirvan a la causa, así como el total aplastamiento de cualquier idea disidente, y a tal fin, se creó la Deutsches Ahnenerbe que sería la encargada de rellenar los huecos de la ciencia y de la historia alemana con una recién creada mitología neopagana aria.

Himmler junto a otros oficial de la SS-Ahnenerbe en una excavación arqueológica

Himmler junto a otros oficial de la SS-Ahnenerbe en una excavación arqueológica

Fundada oficialmente en 1935 como Studiengesellschaft für Geistesurgeschichte‚ Deutsches Ahnenerbe e.V, en lo que se podría traducir como Sociedad para la Investigación y la Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana, no fue más que el brazo pseudocientífico de las Schutzstaffel –SS– que los máximos dirigentes del partido nacionalsocialista obrero alemán –NSDAP– utilizaron como punta de lanza de la divulgación de investigaciones con fines adoctrinadores en apoyo a la ideología nazi y muy especialmente a sus teorías racistas relacionadas con la procedencia de la estirpe aria y su paralelismo evolutivo con la raza germana. Con el comienzo de la II Guerra Mundial, la Ahnenerbe se integró en el apartado del estado como estructura fielmente ligada a la SS, de hecho, Heinrich Himmel que ostentaba el rango de Reichsführer-SS –máximo rango de la organización– era a su vez presidente de la Deutsches Ahnenerbe. Por ello, para este momento ya pasó a denominarse figuradamente, aunque no literalmente, entre los círculos más influyentes como SS-Ahnenerbe. Uno de los intelectuales más influyentes de Baviera en la década de 1940, Walther Wüst, fue el principal ideólogo de la sociedad de estudios nazis además de rector de la Universidad de Munich; y llevó la dirección de la rama de investigación de la Ahnenerbe durante los años que operó. La parte administrativa y de estudios médicos fue a su vez dirigida por Wolfram von Sievers.

Aunque la sociedad quedó proscrita con el final de la guerra, siendo declarada organización criminal –debido a la experimentación con seres humanos en los campos de concentración, fundamentalmente en Dachau– en 1946 durante los procesos de Nuremberg y a tal efecto disuelta forzosamente, la Deutsches Ahnenerbe también destacó por ser patrocinadora de un buen número de expediciones arqueológicas, etnológicas y antropológicas a países como el Tíbet, Chile o Brasil. En suma, la institución constituye una de las mayores fuentes de inspiración para un sinfín de teorías conspiratorias y controvertidas sobre el ocultismo nazi; pero si hay que elegir una de ellas, sin duda, la expedición al Himalaya constituye la más atractiva.

Es importante señalar que para 1938, una expedición de investigación a través de la cordillera del Himalaya suponía poco menos que una trampa mortal para sus integrantes debido a la insuficiente tecnología de escalada y técnica de la época. Sin embargo, resulta igualmente cierto que, en cierto modo gracias a los ideales de disciplina y vigor nazis y a su extensa propaganda, contribuyendo de forma importante a la causa la cineasta Leni Riefenstahl con su Piz Palü, Alemania y la anexionada Austria –Anschluss en 1938– destacaron como cunas de una vasta cantidad de montañeros expertos. Además, para 1938 ya se había creado la 1ª División de Montaña de la Wehrmacht, la que sería conocida como la Edelweiss, flor que era su emblema.

Ernst Schäfer, líder de la expedición al Himalaya

Ernst Schäfer, líder de la expedición al Himalaya

La expedición partió del puerto de Génova en abril de 1938 liderada por el famoso cazador y zoólogo Ernst Schäfer y compuesta por otros cuatro expertos –Karl Wienert, Bruno Beger, Ersnt Krause y Edmund Geer– así como protegida por una escolta de otros veinte soldados de montaña de las SS. Los integrantes de la aventura llegaron a Lhasa, capital del Tíbet independiente, a principios de 1939 y pasaron dos meses como huéspedes en la Ciudad Prohibida –no confundir con el palacio imperial de la dinastía Ming del mismo nombre, del centro de Pekín–. Durante ese tiempo los alemanes emprendieron secretamente, con la reticencia de Schäfer, gestiones diplomáticas con las autoridades tibetanas para un posible tratado armamentístico. No obstante, se realizaron gran número de investigaciones sobre la flora y fauna del Himalaya así como estudios geográficos y etnológicos. Mientras estos trabajos progresaban en gran medida gracias a la virtud de Schäfer, Beger indagaba sobre la antropometría tibetana como posible cuna de la raza aria indogermana. Los estudios de Beger recopilaron mediciones de unas cuatrocientas personas al igual que un extenso material documental en el que se encontraban ejemplares de textos antiguos tibetanos –como el libro sagrado Kangyur– o mándalas –representaciones rituales y espirituales–, sumando en total más de 108 volúmenes que fueron conservados en los archivos de la Ahnenerbe. A su vez Ernst Schäfer regresó con un archivo de caza de unas trescientas pieles.

Hasta aquí podemos hablar de la versión oficial, y en un alto grado probada, de la expedición de la Ahnenerbe al Himalaya.

Soldados nazis en la Ciudad Prohibida de Lhasa, Tibet

Soldados nazis en la Ciudad Prohibida de Lhasa, Tibet

Sin embargo, lo interesante comienza ahora… en la parte II

 

Vía|XavierValls, Berzinarchives

Imágenes|Ahnenerbe, Nazis, Schäfer, Lhasa

En QAH|Agartha: El Shangri-La nazi (II)

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