Economía y Empresa, Marketing 


¿Cómo afrontar la crisis en los comercios tradicionales?

La única respuesta posible a esa pregunta es reaccionar.

La reacción comienza por realizar un estudio en profundidad del negocio y establecer cuáles son los factores de éxito del establecimiento y cuáles son los aspectos a modificar. Para un comerciante tradicional, con su experiencia, no es fácil analizar su propio negocio y encontrar fallos, pero es de vital importancia ser críticos con nosotros mismos y ver objetivamente la situación en la que nos encontramos si queremos salir de ésta.

El aspecto fundamental a considerar es el modelo de negocio y considerar si sigue siendo rentable o ya es obsoleto para el mercado actual. Hay que tener en cuenta que la crisis ha llevado a unos cambios en los hábitos de compra del consumidor que no van a volver a ser igual que antes. El consumismo extremo y el comprar por comprar ya no van a volver. Y si a eso le sumamos las alternativas con las que cuenta el consumidor y lo que la tecnología a aportado a aumentar la competencia en cada sector, eso empeora mucho la situación de una tienda tradicional.

No hay nada imposible, siempre y cuando seamos críticos, sinceros y exhaustivos con el análisis de nuestro negocio.

Otro punto clave es el surtido del establecimiento. No podemos abarcar a un público generalista, sino especializarnos en un nicho de mercado. La segmentación es clave, porque no podemos intentar ser como El Corte Inglés y tener para todos los gustos. Debemos analizar la clientela y el barrio, observar quiénes son los que más potencial tienen de compra y adecuarnos al entorno.

El tercer punto a revisar es el aspecto físico de la tienda. Parece obvio, pero si paseamos un poco y vemos los escaparates, la disposición  del mobiliario, la exposición del producto o, incluso, la luz y los colores de las tiendas, nos damos cuenta de que se pierden muchas ventas porque la gente ni siquiera quiere entrar o se sienten incómodos en su interior. Hay que crear una ambientación idónea para cada tienda en función de nuestro público objetivo y de los productos que ofrecemos. Pensar en lo que más les importa a los consumidores y la manera en la que representan su búsqueda en la mente es la vía para poder empezar a diseñar la nueva disposición.

Escaparatismos - Papyrus Disposición del producto en tienda Escaparatismo - Librería Excellence Aspecto físico exterior - El Almacén (Gracia) Escaparatismo y ambiente Escaparatismo

En cuarto lugar, promocionar hasta la saciedad sólo lleva a convertir el establecimiento en un outlet y eso no reporta mayores ventas a la larga sino que perpétua una imagen poco deseada y difícil de combatir a medio plazo. Hay que hacer promociones, pero selectivas y que generen interés para aumentar el número de entradas en la tienda. Son un gancho, no el objetivo final.

Por último, no hay que cerrarse a las nuevas tecnologías. Internet y las redes sociales no se van a ir y darles la espalda no tiene sentido. Es una inversión pequeña que puede aportar muchos beneficios a cualquier pequeño comercio si se empieza con ganas y con alguna persona que entienda el medio.

Imagen | Crysis

En QAH|  10 claves para un CRM de éxito,  Modelo de negocio original Modelo CAPM“Bob”, el nuevo consumidor: el caso BMWMerchandising Sensorial (Parte II)El gran Juego de las promociones 

RELACIONADOS