Salud y Deporte 


Afrodisíacos: mentiras y verdades

La palabra Afrodisíaco proviene de Afrodita, diosa griega relacionada con el amor, la belleza y la sexualidad.  Los afrodisíacos han sido tradicionalmente asociados a las propiedades de algunos alimentos, plantas y bebidas que potencian el  deseo y mejoran el rendimiento sexual.

No existe evidencia científica que demuestre que el consumo de determinados alimentos incremente el deseo sexual, sin embargo algunos alimentos mejoran el flujo sanguíneo, aceleran los latidos cardíacos, enrojecen la piel del rostro, hacen transpirar, en forma similar a los cambios que se producen durante la ejecución sexual, siendo probable que por ese motivo se relacione la ingesta de alimentos con la ejecución del acto sexual.  Otros alimentos favorecen la producción de hormonas relacionadas con el placer y la sexualidad, como el chocolate o el café, sin embargo estas cantidades son mínimas y no influyen significativamente en el rendimiento sexual.

Para el común de la gente los mariscos, la leche de tigre, las ostras, el ají, las fresas con chocolate y otras comidas en sí, tienen un efecto estimulante sobre la respuesta sexual, no está demostrado que el consumo de dichos alimentos por sí mismos incrementen el deseo sexual, retarde la eyaculación o haga más firme la erección; los alimentos considerados afrodisíacos tienen un efecto psicológico, provocando que la conducta sexual se exprese en forma diferente a la habitual.

Existen alimentos a los que por s5-frutas-afrodisiacas-para-incrementar-el-placer-sexualu forma u olor se les atribuyen propiedades afrodisíacas: plátano, higos, ostras, almejas, fresas, espárragos.  El consumo de estos alimentos pueden tener efecto sobre el comportamiento, pero no es por el resultado directo su ingesta, como si existiera una relación causa-efecto, sino porque actúan como un placebo, dando como  resultado conductas desinhibidas, seguridad en el desempeño y mayor satisfacción sexual.

Es importante tomar en cuenta que un ambiente romántico, música suave, una comida provocativa y ligera, pueda incidir en que la relación sea altamente placentera, pero el resultado del ejercicio de la función sexual esta más relacionado con una alimentación saludable,  ejercicio físico, el no fumar ni beber en exceso y por la disminución de los niveles de stress, que con el consumo de los alimentos llamados afrodisíacos.

Los afrodisíacos sí existen pero son producidos por nuestras propias hormonas y neurotransmisores, no por los alimentos en sí, sin embargo nuestro poder de sugestión es tan grande que somos capaces de atribuir propiedades inexistentes a determinados alimentos y consumirlas con la esperanza de que mejoren nuestro desempeño sexual.

Imagen| Lógica Ecológica 

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