Neurociencia 


Afasia (II): El trastorno desde dentro

En el artículo anterior dimos una definición de afasia y describimos los principales problemas que presentan las personas que sufren esta alteración lenguaje pero ¿podemos decir que el trastorno termina ahí?

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Como dijimos, la afasia es un trastorno que resulta de un daño en zonas del cerebro relacionadas con el lenguaje. Pero la afasia no es solo una alteración del lenguaje, sino que con frecuencia, presentan toda una serie de trastornos asociados, como trastornos cognitivos, motores, sensoriales, pragmáticos, psiquiátricos, etc.

En este artículo voy a intentar abordar los problemas emocionales, especialmente la depresión, y el porqué de algunas conductas que con frecuencia acompañan este trastorno, como la tendencia al aislamiento, la falta de motivación, la ausencia de conductas de auto-cuidado, la frustración, el mal carácter, etc.

Estas conductas pueden deberse principalmente a dos motivos. Pueden ser consecuencia directa de la lesión cerebral o una reacción a la nueva condición. En este artículo voy a tratar el segundo motivo.

Después del daño y una vez superada la fase crítica en el hospital, comienza la fase de adaptación, en la que estas personas tienen que adaptarse a la nueva situación. Pero ¿Qué implica esta nueva situación?

Vamos a pararnos un momento a pensar que supone una alteración del lenguaje y vamos a intentar ponernos en los zapatos de una persona con afasia. Imaginemos que una mañana nos despertamos, estamos solos, vemos algo escrito en un papel y nos damos cuenta de que no entendemos lo que pone. Inmediatamente hacemos la prueba con todo lo que vemos escrito pero el resultado es el mismo. Entendemos que algo está pasando y llamamos por teléfono a algún conocido tratando de buscar ayuda y cuando nos responde somos incapaces de articular palabra alguna. Aquí ya nos asustamos, porque entendemos que sea lo que sea lo que nos ocurre intuimos que es grave. De inmediato cogemos el móvil y desesperadamente intentamos escribir pero ¡no sabemos escribir! Nos inunda una sensación de pánico. Tras muchas dificultades llegamos al hospital y cuando nos preguntan el motivo de la urgencia tampoco podemos hablar, no podemos decir lo que nos pasa, ni entender lo que nos dicen, solo podemos hacer señas y confiar en que alguien se dé cuenta.

Después de todo esto lo más seguro es que nos despertemos en una habitación de hospital con un montón de cables para monitorizarnos y rodeados de un montón de máquinas sin tener muy claro lo que ha ocurrido ni saber qué hacemos ahí, con un vago recuerdo de lo que ha pasado y rezando porque todo haya sido una pesadilla. Pero cuando llega una enfermera y tratamos de preguntar qué ha pasado, se confirman nuestras peores sospechas, no ha sido un mal sueño, no podemos hablar y tampoco somos capaces de comprender lo que nos dicen. No entendemos nada, no sabemos qué ha pasado ni que nos está ocurriendo y nos inunda un sentimiento de terror, soledad e impotencia.

soledadMás tarde dejan entrar a algún familiar ¡Por fin! una cara conocida, alguien en quien confiamos, alguien que nos va a contar lo que ocurre, nos echamos a llorar de alegría, pero poco después la historia se repite, tampoco a él podemos entenderle ni decirle nada. Una vez en planta la habitación se llena de familiares y amigos, todos con cara de preocupación, de tristeza, todos hablan entre ellos pero una vez más no podemos entender lo que dicen ni expresar nada. Estamos solos con nuestros pensamientos. En ese momento nos inunda un sentimiento de soledad, incomprensión, frustración y tristeza.

Intenta sentir por unos segundos esa sensación, ese miedo, esa soledad. Y ahora, imagina que es para siempre. Si con este breve ejemplo hemos sido capaces de, por un segundo, sentir una milésima parte de lo que una persona con afasia va a sentir el resto de su vida, creo que no es necesario explicar más…

 

Imagen | afasia, soledad

En QAH | Afasia (I): ¿Qué es?

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