Historia 


Adolfo Suárez (II): Un Hombre de Estado

 

Continuamos con la serie partiendo de la victoria electoral de UCD en las elecciones de junio de 1977.

Tras el triunfo electoral de Suárez, se le planteaban al nuevo presidente democrático una serie de problemas muy difíciles de resolver. Uno era la grave situación económica, otro el tema de las nacionalidades, que más adelante desembocará en el Estado de las autonomías,  y por último la necesidad de redactar un marco legal constitucional que legitimara todo el proceso democrático. Primero nos centraremos en los problemas económicos.

La crisis del petróleo de 1973 había golpeado especialmente a España por su economía principalmente de servicios. El incremento desmesurado del precio del petróleo había sido un duro varapalo para las economías capitalistas de Occidente, pero el caso español fue diferente. Los últimos gobiernos franquistas habían tomado la decisión de “subvencionar” el precio del petróleo, para que su aumento no se reflejara en la población, suficientemente alterada por la cambiante situación política.

Fotografía de los firmantes de los Pactos de la Moncloa

Fotografía de los firmantes de los Pactos de la Moncloa

Los frutos de esta política fueron recogidos por el gobierno Suárez, encontrándose una economía muy debilitada, en la cual el paro y la inflación creían a un ritmo alarmante. Ante esta grave situación, el gobierno convoca a todos los partidos políticos y agentes sociales para sacar adelante una serie de medidas consensuadas, conocidas historiográficamente como “los Pactos de la Moncloa”. Estos acuerdos, firmados en octubre de 1977, son un ejemplo de responsabilidad política y consenso social.

Otra problemática muy importante que tuvo que afrontar este gabinete, fue el de las crecientes nacionalidades, principalmente la catalana y la vasca. Este proceso autonómico se inició antes que el proceso constitucional. En septiembre de 1977 se había reconocido por parte del gabinete Suárez a la Generalitat catalana, en diciembre se hará lo mismo con el gobierno vasco. Entre abril y octubre de 1978 este proceso autonómico se extenderá a la mayoría de regiones españolas, como la gallega o la andaluza.

Josep Tarradellas, presidente de la Genralitat en el exilio, en su vuelta a España

Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio, en su vuelta a España

Para evitar problemas en el frente autonómico, Suárez asumió el principio de generalización de la autonomía regional, coloquialmente este principio es conocido como “café para todos”. Esta política prefiguró el futuro territorial de España antes de la aprobación del texto constitucional, y las consecuencias de este principio son visibles actualmente.

Por último el otro gran hito de la política de este gabinete fue la redacción y aprobación de la Constitución, necesaria para oficializar la democracia en España. El primer paso era  convertir a las nuevas Cortes elegidas en junio de 1977 en Cortes Constituyentes. Se eligió una Comisión Constitucional formada por miembros de las principales fuerzas políticas, salvo el PNV, lo que provocaría el rechazo de los nacionalistas vascos al texto constitucional. Había militantes de UCD, Alianza Popular, PCE, PSOE y un catalanista.

Esta disparidad de ideologías conviertió a la nueva Constitución en un texto consensuado entre las principales fuerzas políticas, evitándose la tradición española, del siglo XIX principalmente, de que cada partido en el poder redactaba su propia Constitución. Los puntos más polémicos fueron redactados de tal manera para que todos los aceptaran, provocando cierta ambigüedad. El texto será aprobado sin grandes dificultades por las Cortes, y será refrendado por el pueblo en la fecha histórica del 6 de diciembre de 1978, contando con un amplio respaldo popular. España queda definida como un Estado social democrático y de derecho, en el cual la soberanía reside en el pueblo, definiéndose como una Monarquía Parlamentaria.

Felipe Gonzalez, líder del PSOE, principal partido de la oposición

Felipe Gonzalez, líder del PSOE, principal partido de la oposición

Con la aprobación de la Constitución de 1978, Suárez decide convocar elecciones para el 1 de marzo de 1979, las cuales vuelve a ganar UCD. Pero la situación interna del partido es insostenible. Las diferentes familias políticas de UCD empiezan a competir entre ellas, atacando al único nexo de unión existente, el presidente Suárez.

Unido a esta crisis interna, el acoso orquestado por el principal partido de la oposición, el PSOE de Felipe González, se materializará en la moción de censura presentada por dicho partido en 1980. Aunque Suárez superó esta moción, su situación era insostenible. Finalmente se hará pública su dimisión como presidente del gobierno el 29 de enero de 1981. Destaca la siguiente frase pronunciada en el discurso de renuncia:

“Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la Historia de España”.

Mucho se ha hablado sobre esta dimisión y sobre todo de esta frase, relacionándola con la creciente presión por parte de los militares contrarios al sistema democrático, plasmado en el Golpe de Estado de febrero de 1981. También de la falta de apoyos dentro de su partido, y de la desconfianza por parte del Rey. Ciertamente todavía no se conocen con exactitud cuáles fueron las causas reales de esta dimisión.

Fotografía de Tejero tomando el Congreso de los Diputados durante el Golpe de Estado del 23-F

Fotografía de Tejero tomando el Congreso de los Diputados durante el Golpe de Estado del 23-F

Leopoldo Calvo-Sotelo será designado su sucesor al frente del gobierno. Durante el acto de investidura del nuevo presidente, se produjo el conocido Golpe de Estado del 23-F. El protagonismo de Adolfo Suárez durante este hecho es más que manifiesto, gracias a las imágenes televisivas que se conservan.

Poco después de su dimisión y del Golpe de Estado, nuestro protagonista creó un nuevo partido, el Centro Democrático y Social, del cual fue líder desde 1982 hasta 1991. El papel político de este partido fue muy discreto, y la importancia política de Suárez se fue diluyendo, abandonando definitivamente la política tras los resultados desastrosos de las elecciones municipales de 1991.

Desde este momento Suárez se dedicó completamente a su familia, ya que su mujer e hija sufrieron varias enfermedades de importancia. En 1996 se concede a Suárez el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia. El último acto público en el que aparecerá será en 2003, en un mitin del Partido Popular castellano-manchego, apoyando la candidatura de su hijo a la presidencia autonómica.  En 2005 se hace público su padecimiento de Alzheimer, lo que a la larga provocará su muerte el 23 de marzo de 2014. Sirvan estas líneas como reconocimiento de la importancia que tuvo Adolfo Suárez en la vida política española.

http://youtu.be/FpICX2_wco0

 

Vía| Luis Herrero, Los que le llamábamos Adolfo, Esfera de los Libros, Madrid, 2007

Más Información| José Emilio Castelló, España: siglo XX 1939-1978, Biblioteca básica de Historia, editorial Anaya, Madrid, 2000

Imagen| Pactos de la Moncloa; Tarradellas, Felipe Gonzalez; 23-F

Vídeo| Dimisión de Adolfo Suárez

En QAH| Adolfo Suárez (I): La Forja de un Líder; La sombra política del 23-F; 23-F, la noche de los transistores (I); 23-F, la noche de los transistores (II): Manuel Fraga: Padre de la Constitución

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