Coaching y Desarrollo Personal, Psicología 


Adicción al sexo: ¿le ponemos puertas al deseo?

La adicción al sexo se encuentra actualmente recogida en el DSM-5 (uno de los manuales de diagnóstico más usados) como trastorno de hipersexualidad. Sin embargo, ¿es simplemente una alta frecuencia sexual suficiente para suponer que tenemos un trastorno?.

Como ya hemos comentado en otros estudios (ver X), el deseo es la parte inicial de la respuesta sexual, y sin embargo una de las menos estudiadas. Si se recoge un trastorno como es el deseo hipoactivo, quizá la adicción sexual debería clasificarse como un deseo hiperactivo, en lugar de una parafilia o una desviación sexual, como se clasifica muchas veces (Cantor et al., 2013). Sin embargo, ¿es simplemente eso, un deseo demasiado elevado, una adicción al sexo?

Lo cierto es que solo podemos hablar de adicción al sexo cuando el interés por las relaciones sexuales (solitarias o en pareja) generen un problema de adaptación al medio, es decir, interfieran con otros aspectos fundamentales de la vida. Son ejemplos comunes el gastar demasiado dinero en sexo (pornografía o prostitución), llevar a cabo conductas sexuales peligrosas con el fin de satisfacer estos niveles excesivos de deseo, etc. Si no se dan este tipo de situaciones, difícilmente podemos hablar de “trastorno” relacionado con un nivel excesivo de deseo.

Otra cosa bien distinta, es como señala Tracy Todd (2009), es cuando el etiquetaje de adicción al sexo se usa para enmascarar problemas bien distintos. Uno de los problemas clásicos suele ser, que en una pareja, uno de los miembros tiene un deseo sexual mucho mayor que el de la otra pareja. En lugar de hablarlo, este comienza a satisfacer su deseo sexual con otros métodos (por ejemplo, un aumento en el consumo de pornografía), lo que le lleva a sentirse mal, a sentirse un “adicto al sexo”, cuando en realidad, estamos hablando de un problema de satisfacción y un desajuste entre las respuestas sexuales de dos miembros de la pareja. Otro problema común, como señala esta autora, es cuando se realizan conductas sexuales que no están bien vistas socialmente (como por ejemplo, acudir con tu pareja a un club de intercambio o donde se desarrollan otro tipo de prácticas sexuales no convencionales). En ese caso, y en muchas ocasiones, al confrontarlo con el entorno social, las personas pueden verse como extrañas y autodiagnosticarse (a veces con la ayuda de una mala información por parte de internet) como adictos al sexo. Sin embargo, y esto no les dificulta su desarrollo normal en otros aspectos de su vida (vida laboral, amigos, etc.) no puede considerarse que sus gustos sean desadaptativos, y por tanto, no existe ningún trastorno.

Aunque sea dificil encontrar una definición de sexo sano, si es necesario que cada uno encuentre con que definición de sexo se siente más a gusto, y se plantee si eso le está produciendo un problema en su vida, o si por el contrario, le está poniendo puertas a su propio deseo.

Vía|Cantor, J. M., Klein, C., Lykins, A., Rullo, J. E., Thaler, L., & Walling, B. R. (2013). A treatment-oriented typology of self-identified hypersexuality referrals. Archives of Sexual Behavior, 42, 883–893. doi:10.1007/s10508-013-0085-1
Todd, T. (2009). La eyaculación precoz del diagnóstico de adicción al sexo.  En Green S. y Flemons D. En  Manual de Terapia Breve Sexual (1 ed.)., Barcelona: Paidós, 123-147.

Imagen|Hyokano (Flickr – CC License)
En QAH|Eyaculación Precoz (II): TratamientoEyaculación Precoz (I): ¿Qué es y por que ocurre?, Disfunción eréctil: ¿y si no puedo?El punto G: ¿mito o realidad?Multiorgasmia: ¿somos tan distintos?¿Cómo funciona el sexo?: Las fases de la respuesta sexualHablemos de Sexo (I)Hablemos de Sexo (II).

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