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Adicción al dolor

ABCUn pijama de franela calentito para el invierno o la camiseta XXL de manga corta para el verano. La tarrina de helado de chocolate sin importar la época del año, pero eso sí, TAMAÑO FAMILIAR. Toda una extensa colección de dramones románticos para pasar la tarde llorando a moco tendido debajo de una manta, y como artista invitada traemos a Laura Pausini cantando sobre un tal Marcos que ha hecho el petate y se ha marchado para no volver (Alex Ubago es para los casos críticos).

A todos nos suena la escena, porque aunque es una imagen muy típica de las mujeres, los hombres también se atiborran a helados de fresa y aprovechan cuando llueve para llorarle a la ventana.

Cuando nos parten el corazón nos sale la vena más americana, nos acordamos de Phoebe, Mónica y Rachelrobstenyedwella vestidas de novia en el salón y nos da por acurrucarnos bajo la colcha esperando que el mundo se nos termine de caer encima. Y en realidad eso está muy bien. Todos necesitamos aislarnos del mundo para saborear el dolor antes de escupirlo.

Pero hay que tener cuidado ¿has notado lo adictiva que es? La tristeza es como una sombra escurridiza que poco a poco va invadiendo recovecos escondidos en nosotros con la intención de quedarse a vivir, adormece los sentidos a su paso y te abraza con una falsa sensación de estar vivo. Es una anestesia de la que es muy difícil despertar cuando has caído en ella.

Puedes regodearte en el sufrimiento, duélete, tómate el tiempo que necesites para lamer tus heridas, pero no olvides que tienes que dejar que empiecen a cerrar. Llora, como no lo hayas hecho nunca, sécate por dentro y vuelve a llorar, pero cuando empieces a notar que te ahogas en tus propias lágrimas, llama a alguien en quien confíes, dile que te lleve a una de esas barcas hinchables de Decathlon y salid a navegar… o a tomar unas cañas, que es más barato.

marNunca pierdas de vista lo que de verdad importa, que los amores van y vienen, pero existe un mar enorme fuera de tu pecera donde nunca faltan aventuras y experiencias nuevas, amistades incondicionales, personas que aun no conoces y te están esperando para enseñarte que, pese a los traspiés que puedas dar por el camino, nunca te va a faltar un hombro en el que apoyarte.

Y SONRÍE, que el dolor se cura con alegría y es mucho más adictiva.  

Imagen| ABC, Psicologiapositiva, Robstenyedwella, thewhirlingblog

 

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