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Adentrándonos en la alimentación macrobiótica

 

En el primer artículo sobre Macrobiótica aprendimos un poco sobre su origen y sus bases y nombramos por encima algunos alimentos que se consideran, por sus efectos sobre nuestro organismo, más yin, más yang o más centrados. En el presente texto vamos a ver por qué esta filosofía considera que necesitamos un equilibrio dentro de nuestro cuerpo y cómo proponen que podemos alcanzarlo.

Adentrándonos en la alimentación macrobiótica

Adentrándonos en la alimentación macrobiótica

Este equilibrio del que tanto hablo no es más que una cierta alcalinidad en el ph de la sangre. ¿Y qué es eso del ph alcalino? muy sencillo, el grado de alcalinidad y de acidez se mide a través de una escala de pH (potencial de hidrógeno) mediante una escala del cero (ácido extremo) hasta 14 (alcalino extremo), siendo el 7 el valor base o neutro. Si nuestro ph es demasiado ácido nuestro organismo se verá obligado a “robar” minerales a nuestros huesos para contrarestar ese desequilibrio produciendo su desgaste, así como debilitando los músculos, provocando fatiga crónica, dolores de cabeza, artritis, etc…

Este principio de la alcalinidad es usado también por la macrobiótica para clasificar los alimentos como Yin o ácidos y Yang o alcalinos, siendo lo ideal un equilibrio entre ambos puntos.

Aquellos alimentos cuyo consumo conviene evitar o reducir son:

  • el azúcar y endulzantes refinados, la miel (las propiedades beneficiosas de una miel de calidad tienen cabida en la dieta de una persona sin problemas de salud, pero siempre con mesura)
  • carnes, huevos, pollo y embutidos
  • aceites refinados, margarinas y alimentos procesados
  • transgénicos
  • café y alcohol
  • fritos
  • vinagres comerciales
  • panes, pastas, arroces blancos y en general toda harina refinada
  • frutas y verduras tropicales o que no sean de temporada

Los alimentos más recomendados:

  • cereales integrales, entendiendo por estos los granos enteros como el mijo, el arroz integral, la quinoa, el trigo sarraceno, la espelta, el centeno
  • legumbres variadas, especialmente garbanzos y azukis
  • pescado y fruto de mar, se hace especial hincapié en que no provengan de piscifactorias y sean de pequeño tamaño, ya que los pescados más grandes han acumulado una mayor cantidad de metales pesados
  • sal marina no procesada
  • aceites de primera presión en frío
  • semillas y frutos secos
  • frutas y verduras locales y de la estación
  • infusiones de te kukicha o bancha

Las proporciones en volumen por día que se aconseja tomar son las siguientes: 40-60% cereales integrales, 20-35% verduras, 10-22% proteína (básicamente adquirida a través de legumbres, pescados y frutos de mar), 3-7% aceites de primera presión en frío, algas, sopas, sal marina, 1-10% ensaladas, y 0-5% fruta y frutos secos.

Como veis, la base de la macrobiótica son los granos enteros, ya que son considerados alimentos con vida que nos aportan toda la energía necesaria sin provocarnos subidas y bajadas bruscas.

Estas son las recomendaciones básicas macrobióticas en lo que a alimentos deseados e indeseados para la salud se refiere. Os propongo probar a aumentar el consumo de alimentos recomendados y reducir el de aquellos más nocivos y a que os miréis por dentro para descubrir el efecto que tiene en vosotros.

Seguiremos profundizando en las propiedades de cada uno de estos alimentos, mientras tanto os animo a hacer todas las preguntas que tengáis para tratar de resolver vuestras dudas.

 

Vía| Nutrición energética y salud

Imagen| salud

Más información| Dr. Jorge Pérez-Calvo Soler

En QAH| Mindful eating: introducción a la alimentación consciente, Superalimentos (I): alimentación consciente, Superalimentos (II): el poder en tu despens

 

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