Economía y Empresa 


Activos Financieros: Rentabilidad vs Riesgo

Qué Aprendemos Hoy. Necesidad de conocimiento

Me encanta impartir formación de los mercados financieros. Desde que empecé a trabajar, al principio por estrategia de venta, y ahora como hobby. Tras 14 años trabajando en ellos por casualidad,  siendo la base del capitalismo, continúan como los grandes desconocidos en nuestra querida España (no es casualidad, la inversión inmobiliaria, activo complementario en el resto del mundo, prácticamente no deja sitio en los hogares españoles para el ahorro financiero), y a lo desconocido , se le rechaza (ahora que estoy convaleciente de una operación veo muchos telediarios, y es lamentable la calidad de los informativos, dedican más minutos al viento que entra por el norte de España que a las decisiones que están tomando todos los días en el ámbito político y económico que tanto nos afecta, sus consecuencias y efectos); siempre quiero aportar mi granito de arena para que un mayor conocimiento de los mercados y productos ayude a desarrollar nuestra economía y a incrementar el número de españoles que invierten en mercados financieros, lo que redundará en una mayor cultura empresarial, y esto a su vez en un mayor empleo, pues recordemos, porque no lo oímos muy a menudo en los telediarios que los empleos lo crean las empresas, si no hay espíritu empresarial, facilidades para crearlas y sobre todo, motivación y estímulos para hacerlo, difícilmente saldremos pronto de esta crisis.  Supongo que esto mismo se puede aplicar a muchos campos, y este es el objetivo que comparto con QAH, una sociedad más formada en todos los ámbitos, con criterio para opinar e invertir, y desarrollar y aplicar esos conocimientos en la vida diaria, que mejore las condiciones de vida de todos los individuos.

Activos Financieros: Rentabilidad vs Riesgo

A la hora de rentabilizar unos ahorros, que no queremos dirigir al mercado inmobiliario, lo primero es hacernos la “pregunta del millón”: ¿Qué rentabilidad quiero obtener? Y no es válida la respuesta “la máxima con el mínimo riesgo”, pues no saldremos entonces de ese bucle… ni tomaremos ninguna decisión. Muy importante es tener claro los 3 grandes activos financieros (y no productos financieros) entre los que podemos elegir: activos monetarios, renta fija y renta variable, la distinta rentabilidad potencial que nos pueden ofrecer, y los riesgos que entrañan cada uno de ellos. Podremos invertir en ellos directamente, pero además todos los productos financieros estarán compuestos por estos 3 en mayor o menor medida, ya sea un fondo de inversión, fondo de pensiones, bono estructurado, seguro de ahorro, etc.

El concepto de rentabilidad es muy intuitivo, el retorno que obtendré por encima del capital invertido, rendimiento si es en unidades monetarias, y rentabilidad si es en porcentaje, utilizando la TAE para comparar inversiones con distintos plazos.

Pero en cuanto al riesgo, el concepto es resbaladizo, y va a depender de la experiencia y conocimientos del inversor, aunque tanto teórica como profesionalmente utilicemos la “volatilidad” como medida del mismo: la variabilidad de las rentabilidades medidas en un periodo de tiempo determinado respecto a la rentabilidad media de ese activo. Para acotarla tenemos que  preguntarnos… ¿qué es para mí el riesgo?

–       Posibilidad de recuperar menos dinero del invertido

–       Obtener menos rentabilidad que la inflación actual

–       Conseguir una rentabilidad menor a la esperada

–       Tener que retirar la inversión antes del plazo previsto

–       El retorno sea menor que la Letra del Tesoro a 12 meses

–       Rentabilidad menor al índice bursátil local

–       Rentabilidad menor que el alquiler de una vivienda o local

–       Etc.

Para la mayoría de los inversores (hemos dejado de ser ahorradores en cuanto salimos de la cuenta corriente/plazo fijo) varias de estas respuestas conformarán su visión del riesgo.

 

Volvamos sobre los distintos activos, y este cuadro representa la relación entre la rentabilidad potencial de los distintos activos y su riesgo histórico. Por tanto, cada inversor tendrá que encontrar la combinación adecuada de estos 3 activos teniendo en cuenta la rentabilidad que quiere obtener y el riesgo que está dispuesto a asumir.

Apuntar que dentro de cada activo financiero “base”, existen multitud en base al plazo, garantizas, pagos, vencimientos, etc., y que los productos financieros están conformados todos por estos, y cuando vayamos a elegir uno, tendremos que diseccionarlo para ver de qué activos base está compuesto y en qué porcentaje, para así poder evaluar la rentabilidad potencial y es riesgo que asumimos, y su adecuación a la distribución de activos realizada previamente.

Activos monetarios: bajo riesgo, baja rentabilidad potencial, activos líquidos con vencimiento inferior a 12 meses, letras, pagares, depósitos, cuentas corrientes, etc.

Bonos: renta fija, deuda a partir de 12 meses de vencimiento, en el que se devuelve el nominal con un cupón periódico o a vencimiento.

Acciones: participaciones en fondos propios de una empresa.

Tomaremos como referencia la rentabilidad de lo que llamamos en el sector “activo sin riesgo”, tradicionalmente la deuda pública en sus distintos plazos, pero que hoy tenemos que distinguir entre países, y tomaremos la deuda pública alemana, o la estadounidense, pero como ésta tiene riesgo divisa, estará un escaloncito por encima de la primera. Por ejemplo, prestarle al Estado Alemán dinero a 10 años nos rentará un 1,95% (en datos del 21 de noviembre de 2011), por lo que toda rentabilidad por encima de ésta tiene  riesgo (incluso hoy en día la alemana también, ¿verdad?). En el otro extremo, la rentabilidad media del Dow Jones (índice bursátil que refleja la evolución de las 30 mayores empresas de EEUU) en plazos de 12 meses durante el siglo XX ha sido aproximadamente del 15%, pero con años que ha bajado el 40% y otros que ha subido ese mismo porcentaje y más aún. Aunque parezca evidente, como hoy podemos conseguir plazos fijo en entidades financieras españolas al 4% sin mucho esfuerzo y suponiendo que yo esté dispuesto a asumir el riesgo de cada entidad, si quiero un 4% ¿Qué hago comprando acciones? Y si quiero un 15%, por muchos depósitos “sin riesgo” que contrate, jamás lo voy a conseguir… Lo curioso es la cantidad de clientes que han pasado por delante mía negándose a invertir en empresas cotizadas, por no querer asumir ese riesgo, que sin embargo si invertían en Nueva Rumasa, Contsa, sellos, etc. ¿qué es lo que les hace creer que esas inversiones no tuvieran riesgo cuando, no es que hayan rescatado un poco menos de lo invertido sino hayan perdido todo lo invertido?

El riesgo se reduce con la diversificación y el tiempo, pero ojo que la bolsa NO siempre es rentable a largo plazo, en contra del pensamiento generalizado, y habrá que tomar decisiones durante la vida de la inversión, pero tengo comprobado que estar entrando y saliendo continuamente incrementa los errores en las decisiones y no lo hace la rentabilidad final obtenida.

Una vez que elegimos una distribución de activos que satisfaga teóricamente nuestros deseos, buscaremos los activos y productos adecuados, además de la toma de decisiones a largo plazo (estratégica) tendremos que ir tomando decisiones en el corto (tácticas) para adecuarnos a la situación del momento. Tendremos que evitar asumir mucho más riesgo en épocas boyantes, pues lo normal es que el ciclo se acabe y las caídas bursátiles nos pillen sobreinvertido, así como volvernos ultraconservadores dentro del ciclo negativo, pues la recuperación nos cogerá sin inversiones de riesgo.

*Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras

**Los comentarios del presente artículo en ningún caso promueven la realización de ninguna inversión ni la asunción de riesgo alguno.

 

 

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