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Acerca del término Hindú

La palabra Hindú como nombre de una religión no aparece en las fuentes indias hasta una fecha bastante tardía, alrededor del siglo XIV. También el término dharma era usado en sentido ético y no como el nombre de una religión.

Los edictos del Emperador Maurya Aśoka (siglo III a.C.) se refieren a varias sectas religiosas y mencionan dos grandes grupos: los Brāhmanas y Śramaṇas (refiriéndose en este último caso a monjes budistas y jainas). Esta misma forma de denominación es usada por el griego Megástenes, que escribe acerca de la India Maurya, como embajador de Seleuco I Nicátor de Siria en la corte de Chandragupta en Pataliputra hacia el año 288 a.C., y se refiere a aquellos seguidores religiosos como pertenecientes a dos grupos: Brachmanes y Sarmanes. La misma mención continúa hasta tiempos más tardíos como por ejemplo en la gramática de Patañjali, autor del Maha-bhashia (gran comentario) acerca del Ashta-dhiaii (escrito por el gramático Panini), que menciona a ambas vertientes como opuestas la una a la otra. También Al-Bīrūnī se refiere en sus escritos del siglo XI, de nuevo, a Brahmans y Shamaniyyas. Probablemente hacia esa época la categoría de los Shamaniyyas se refiera a una variedad de sectas heterodoxas. Ambas no constituían identidades religiosas rígidas sino que abarcaban un amplio rango de sectas con varios grados de cercanía o distanciamiento.

Sadhu en Orccha

Lo realmente interesante en la historia del término Hindú es que su origen radica en una denominación geográfica. Se remonta a las referencias a Sindhu, el nombre Indo-Ario / Védico y Sánscrito para el río Indo. Cuando la región del Indo y las zonas fronterizas nororientales pasaron a formar parte del Imperio Aqueménida en la primera mitad del I milenio a.C., este área fue aludida en las inscripciones Aqueménidas como Gandhāra e Hindush, cambiando la “S” Indo-Aria por la “H” del Persa Antiguo.

Los Indo-Griegos se refirieron a ese río como el Indos”. Como consecuencia de ello, los Árabes se refirieron a esta zona y todo lo que había más allá del río Indo como al-Hind, y sus poblaciones pasaron a ser llamadas Hindúes [Hindu]. La identidad geográfica del término Hindú se mantuvo hasta aproximadamente el siglo XIV, cuando gradualmente el nombre pasó a aplicarse a aquellos que vivían en al-Hind pero no eran musulmanes, por tanto el rango completo de poblaciones no-musulmanas pasaron a ser denominadas como Hindúes. Es entonces cuando la distinción entre Brāhmanas y Śramaṇas empieza a desdibujarse.

Seguidro de Ṥiva

La mirada colonial a las diferentes religiones indias diferenció entre Islam, con la cual estaban familiarizados desde las Cruzadas como religión de Oriente Próximo, y las Hindúes, que eran mucho más variadas y menos cercanas. De este modo las diversas ramas de los Hindúes fueron recogidas bajo un único paraguas, etiquetado con el nombre de Hinduismo. […]

La historia conocida de la religión Hindú comienza con el brahmanismo védico desde finales del II milenio a.C. y presenta un posterior discurrir a través de una gran variedad de sectas, sistemas de pensamiento y prácticas rituales hasta el presente. No es posible, por esta misma razón, fecharla con precisión. Jainismo, Budismo, Cristianismo e Islam fueron fundados en un determinado momento histórico, por una persona histórica. Esto las hace diferentes del Hinduismo ya que aquí no existe un fundador. Ni hay un gran profeta, ni hijo de Dios, ni iluminado que pusiera en marcha la Rueda de la Ley. Por eso a tantos hindúes les encanta decir que la suya es una religión eterna, la verdad atemporal, el sanâta dharma o filosofía perenne.

Además, es una religión infundada que no posee Iglesia ni institución que defina la autoridad. No existen Papas, Obispos, grandes Lamas o Ayatollahs…, nadie tiene potestad para llamar a la guerra santa, para excomulgar, ni nada por el estilo. Es verdad que existe la vaga noción de “ortodoxia” (encarnada en ciertos maestros de renombre), pero ninguna institución ni organización ha podido monopolizar la tradición. El Hinduismo está repleto de corrientes filosóficas, grupos religiosos (a veces opuestos), fraternidades espirituales, círculos de culto, tradiciones locales, etc.  Alguien lo comparó una vez con el Ganges: una vastísima cuenca alimentada por miles de riachuelos y arroyos, por grandes ríos y afluentes; un caudal descomunal que desemboca en un intrincado delta en el Golfo de Bengala. Es una anarquía que funciona, y algo que después de tres mil años sigue en espléndido estado de salud.

Vía| THAPAR, Romila, The Past as Present. Forging Contemporary Identities Through History, New Delhi, Aleph Book Company, 2014.

Imagen| Sadhu en Orccha, Seguidor de Ṥiva, Muchachas hindúes

QAH|  La peregrinación en India, La dinastía Gupta de la India

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