Historia 


absolutismo ilustrado (I): ¿qué es?

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Carlos III de España, rey ilustrado por excelencia de nuestro país.

En esta serie intentaremos entender lo que es el “Absolutismo Ilustrado”, también conocido como “Despotismo Ilustrado”. El motivo de esta serie es intentar eliminar las confusiones que existen respecto a esta teoría política desarrollada en el siglo XVIII y que fue el precursor de muchas políticas que se aplicarán con posterioridad.

El absolutismo ilustrado es una práctica política dentro de las monarquías absolutas del Antiguo Régimen, relacionada con la Ilustración; dentro de la cual, los monarcas que los siguieron contribuyeron al desarrollo cultural, político-administrativo, social y económico de sus estados.

El término en sí, sufre una evolución historiográfica a lo largo del siglo XX y XXI. Hasta 1955, se utilizaba el término de “Despotismo Ilustrado”, pero el historiador Domínguez Ortiz opinaba que “déspota” e “ilustrado” eran conceptos que se repelían entre sí, ya que déspota significa tirano.

A partir de esta fecha, se empezó a utilizar el término de “Absolutismo Ilustrado”. El rey no estaba sometido a las leyes ordinarias, pero sí a las leyes morales y a los pactos establecidos con los vasallos, elemento que es de herencia medieval. Pero no hay que olvidar que sigue siendo un absolutismo, y ello conlleva una serie de ideas y características claras, matizadas por las ideas ilustradas de la época. Estas ideas se pueden resumir en las siguientes:

–          Afianzamiento del Estado.

–          El Estado está al servicio de la comunidad.

–          El objetivo es la justicia social, buscando una disminución de las desigualdades, una abolición de las barreras religiosas o raciales, etc.

–          El rey absoluto busca ser el ejemplo de la nueva mentalidad.

–          Conciencia de que los principios de buen gobierno eran absolutos e inmutables.

En la segunda mitad del siglo XVIII, algunos monarcas llevaron a cabo políticas con características comunes: trataron de fortalecer la monarquía contra el desorden del sigo anterior y gobernaron de acuerdo a principios filosóficos de su tiempo, o al menos, de acuerdo a una preocupación especial por el bienestar y felicidad de los súbditos. Aparece el sentido paternalista del rey, como padre protector de sus vasallos.

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José II de Austria, uno de los máximos representantes del absolutismo Ilustrado

Estas políticas de absolutismo ilustrado solamente se pudieron aplicar en los pequeños estados. El proyecto político plenamente ilustrado fue generalmente un objetivo deseado pero fuera del alcance de la mayoría de los monarcas de la época. Salvo José II de Austria, los monarcas de los grandes estados no estaban preparados para estos cambios radicales que se proponía en esta nueva mentalidad.

Hubo estados en los que no se desarrollaron políticas de absolutismo ilustrado, como es el caso de Francia, donde Luis XV, y sus sucesores, no tuvieron ni el deseo ni la capacidad para llevar a cabo estas políticas, o en Polonia, Italia e, incluso, en Gran Bretaña, donde era impensable.

Por lo tanto, hay que tener en cuenta que cada nación fue un caso especial, independiente del resto de estados.

Por todo esto, clarificar la cronología del “Absolutismo Ilustrado” es complicado. El comienzo es indeciso, aunque, como todo en historia, no fue una aparición brusca. El fin de esta práctica política se puede situar con la Revolución Francesa, que se nutrió del ideario de las Luces pero dio paso a nuevos pensamientos y mentalidades.

En conclusión, el “absolutismo ilustrado” fue una práctica política común en Europa, con una cronología flexible. Pero, ¿qué relación tiene este absolutismo con la Ilustración? Esto lo responderemos en el siguiente artículo de esta serie de Absolutismo Ilustrado.

En colaboración con QAH| Mundo Histórico

Vía| Floristán, Alfredo (coord.). Historia Moderna Universal. Barcelona: Ariel. 2009.

Domínguez Ortiz, Antonio. Las claves del despotismo ilustrado. 1715 – 1789. Barcelona: Planeta. 1990

Imagen| Carlos III, José II

En QAH|El Tratado de Utrecht y el nuevo equilibrio europeo. 1713-2013

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