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Abre mi corazón

Ya arrancamos la última hoja del calendario y le dimos la bienvenida el 2015. Pero, ¿de qué manera le hemos dejado que entre en nuestras vidas? Algunos quizá prefieran ir haciéndole hueco poco a poco y otros, por el contrario, se lancen a recibirlo de puertas abiertas. Plantearse la manera de acogerlo merece la pena: será la forma en la que dejaremos que actúe en nuestras vidas.

Querido nuevo año, no quiero enfrentarte con miedo ni vivirte desde la cobardía. Quiero confiar en ti pero, sobre todo, en mi misma; que es la única manera que conozco de afrontar los nuevos retos que están por venir y los que yo -desde la alegría de lograr cosas nuevas- me proponga.

Quiero dejar a un lado el orgullo que, a veces, me hace encarar la vida desde la soledad. Y, más bien, regalarme el abrazo de los que están dispuestos a acompañarme en el camino.

Deseo, con todas mis fuerzas, tener un corazón libre que me permita saborear los pequeños milagros del día a día. Seguir entrenando mi mirada para enfocarla hacia donde nadie mira y que, así, sean nuevos rostros los que se conviertan en protagonistas de mi vida.

No quiero ser consciente de los meses ni de las horas, sino de cada segundo del día. Puesto que sé que son ellos, los que harán que vuelva a la cama con una sonrisa.

Ayúdame a poner un cierto orden en mi vida: ese que me quite de encima la angustia y me traiga el deseo de vivir; ese que me ayude a priorizar lo esencial de cada día y me lleve a poner el corazón en cada momento vivido; ese que no busque la rigidez sino que, en su moldura, acoja a cada nuevo instante que el día me brinde y confíe en su poder para transformar mi historia.Abre mi corazón

Ahora que todo empieza, me gustaría terminar con los proyectos que dejé en camino durante el pasado año. Soltar el freno de la culpabilidad por no haber dado mi cien por cien, acoger mi debilidad, ser capaz de perdonarme y asumir que quizá di el máximo de mí: todo lo que entonces pude dar en aquellas circunstancias.

Sueño con caminar con espíritu abierto, sacar muchos billetes de ida sin importarme la vuelta. Saborear cada viaje, más allá del destino. Ser consciente de que lo mejor de la aventura está en cada paso. Y no olvidar que, estando en paz conmigo misma, disfrutaré del sol incluso en días nublados.

Quisiera no malgastar más tiempo en reproches, sino ¡comenzar a vivirte 2015! Levantarme cada día con el entusiasmo de empezar de nuevo y hacerlo sabiendo que, tal y como decía Marc Vilarassau, la diferencia entre darlo todo y casi todo es infinita.

Imagen| Abre mi corazón

 

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