Salud y Deporte 


Abdominales sí, dolor no

Ejercicio abdominal isotónico

Ejercicio abdominal isotónico

Los ejercicios de fortalecimiento abdominal isométricos se imponen de forma paulatina y con firmeza a las clásicas, y con cierto toque a rancio, flexiones lumbares. Cada vez son más las personas que se suman a este movimiento de ejercicios, las que se echan al suelo sobre sus antebrazos o prefieren el fitball pero, ¿en qué base se fundamenta este cambio de dirección?¿cómo debemos realizarlos para que nos sean eficaces? El catedrático Stuart McGill, será el que nos lleve de la mano para una mejor comprensión de este tipo de ejercicios.

En primer lugar, deberíamos plasmar la diferencia entre movimiento y momento de flexión, entendimiento de alta transcendencia para desarrollar una buena práctica. Por un lado, el movimiento de flexión atiende a una explicación cinemática, siempre hay movimiento. Por otra parte, el momento de flexión es el término cinético, independientemente de si se produce movimiento o no durante la actividad. En este caso, se buscaría la energía cinética, el momento, y no la cinemática, el movimiento.

Esta elección se puede argumentar poniendo de manifiesto la relación entre las flexiones de tronco (abdominales clásicas) y las archiconocidas hernias discales. La biomecánica nos dice que las capas de colágeno de los discos de la columna son forzadas al realizar un movimiento de flexión. Su consecuencia es un hecho saludable en pequeñas cargas. Sin embargo, con cargas de gran magnitud, se produce una exfoliación de las fibras de colágeno de manera acumulativa.

 

También es cierto que no todas las personas tiene la misma predisposición a sufrir un proceso de herniación discal. Unas de las variables a tener  en cuenta es la forma del disco. McGill afirma que los discos en forma de caracol de Pascal son francamente los que salen malparados en este tipo de patología, mientras que los que tienen una forma ovoide aguantan más estos ejercicios. Otra característica, la del espesor, influye notablemente en el proceso de herniación. Los sujetos con este tipo de raquis, van a tener más tensión de flexión y se van a herniar más rápido. Por el contrario, individuos con un raquis delgado van a tener ese problema de una forma mucho más reducida. Además de los componentes de origen biológico que acabamos de comentar, también existen otros que no lo son. Un claro ejemplo es la hora del día a la que elijamos entrenar. Por la mañana, después de haber descansado, nuestros discos están mucho más hidratados y soportan cargas más elevadas. A medida que transcurra el día, el disco se va deshidratando a consecuencia de estar de pie y las diferentes exigencias mecánicas de nuestras tareas cotidianas.

Para completar nuestra fuente de información acerca del fortalecimiento abdominal, McGill hace una enumeración de los fundamentos del rendimiento deportivo, que consta de 4 componentes:

  1. La rigidez proximal (columna y core), mejora el rendimiento distal y la velocidad de las extremidades.
  2. Un sistema muscular de tipo cableado es esencial para que una columna vertebral flexible pueda soportar la carga con éxito.
  3. La co-activación muscular crea rigidez para eliminar micro-movimientos en las articulaciones que conducen al dolor y a la degeneración de los tejidos.
  4. La armadura abdominal es necesaria para algunos atletas profesionales, de lucha/combate e impacto.

El trabajo de este catedrático es simplemente un voto más a favor para realizar la definitiva transición de los abdominales clásicos a otro tipo de entrenamiento, como puedan ser los abdominales isométricos. Es cuestión de tiempo y de aumentar todavía más la evidencia científica de los estudios el ganarse a los deportistas y/o entrenadores más escépticos.

Vía| G-se

Imagen| Abdominales

En QAH| El Método Pilates (I)

Vídeo| YouTube: Waterloo’s Dr. Spine, Stuart McGill

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