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A vueltas con el arbitraje en la franquicia

A pesar del cierto escepticismo que rodea a la figura del arbitraje y de la mediación en el sector empresarial, e incluso entre los propios profesionales del derecho, hoy en día podemos decir que estos mecanismos de resolución de conflictos están en auge, y aunque de una manera muy paulatina, se están reforzando las vías necesarias para que se conviertan en una herramienta más que evite el desmesurado colapso que presentan nuestros Juzgados y Tribunales, tomando de una vez por todas la relevancia que tiene en sistemas como el americano o de algunos países europeos de vanguardia como Francia y Reino Unido.

07dd9a65a752c43f2b4d66cd205ce5c5En nuestra legislación, el arbitraje esta regulado principalmente en dos grandes bloques, por una lado en materia de consumo con la Ley 60/2003 de Arbitraje que fija las reglas del procedimiento nacional e internacional del arbitraje, las materias de aplicación, la extensión del arbitraje a nivel internacional, plazos, extensión de garantías y validez de los acuerdos adoptados, y por otro lado, la  Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, que junto a diversas directivas, convenios y reglamentos de ámbito comunitario son los pilares en los que se asienta la regulación arbitral en el ámbito de las franquicias.

A grandes rasgos, el procedimiento de arbitraje se define como el procedimiento extrajudicial para resolución de conflictos entre las partes, siempre y cuando uno de los intervinientes actúe como empresario, profesional, comerciante o los propios poderes públicos en algunos casos. No se pueden establecer procedimientos de arbitraje entre particulares, existiendo una serie de excepciones tasadas por ley.

Sin embargo, alejándonos esta vez un poco de la línea teórica de otros post, en esta ocasión hemos querido traer al lector, una breve reflexión sobre la IV Sesión del I Ciclo de jornadas Empresa y Arbitraje “Las empresas: protagonistas del arbitraje doméstico e internacional” organizado por la Asociación Europea de Arbitraje a la que tuvimos la oportunidad asistir el pasado 17 junio, y en las que se realizaron un concienzudo análisis practico sobre la figura de la mediación y el arbitraje en el sector de la franquicias, campo de máxima actualidad en nuestro panorama, al ser más de 1.000 redes de franquicia las implantadas en España.

La jornada, con la colaboración de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF) a la cabeza, contó con un elenco inmejorables de profesionales del sector de la franquicia entre los que se encontraban nombres como Xavier Vallhonrat, presidente de la Asociación Española de Franquiciadores, Juan Ramón Montero, presidente del Consejo Arbitral de la Comunidad de Madrid, o Javier Íscar de Hoyos, secretario general de la Asociación Europea de Arbitraje.

De una forma amena, distendida y muy activa, se trataron temas como la calidad del procedimiento arbitral y de los laudos, la importancia de conocer bien el sector de la franquicia y los problemas a los que se enfrentan los franquiciadores y franquiciados, pero sobre todo se analizó los pros y contras de aplicación de cláusulas arbitrales en las relaciones contractuales inter partes.

Una de las reflexiones que pudimos extraer, se trata de que el sector de la franquicia como otros sectores tiene su propia casuística, sus especiales circunstancias, incluso sus conflictos tipo. Es por ello que es de vital importancia la especialización del árbitro, siendo tanto así, que la Asociación Europea de Arbitraje lleva tiempo trabajando en la constitución de un Comité de Expertos en el sector de la franquicia que reúna a profesionales con un perfil altamente cualificado que puedan atender de una manera óptima a las necesidades de este colectivo.

Entre las intervenciones más destacadas de la primera de las mesas, Xavier Vallhonrat, hizo un llamamiento a que las empresas deben incorporar la cláusula arbitral en los contratos inexcusablemente, pero remarcando que ello debía ir acompañado de “un contrato bien hecho y una buena corte de arbitraje que integre calidad, buen coste, especialidad y celeridad”.

Mónica Muñoz, por su parte, remarcó la imperiosa necesidad de dar prestigio a la institución del arbitraje, afirmando la flexibilidad que posee el mecanismo arbitral frente a la jurisdicción ordinaria, reflexionando a su vez sobre el importante papel del informe pericial en el arbitraje.

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Por su parte, y desde mi óptica uno de los aspectos más interesantes de los debatidos, Álvaro Mendiola, socio de Cuatrecasas, Gonçalvez Pereira, hizo referencia a la importancia que para las franquicias tiene salvaguardar imagen corporativa y reputación, algo que recurrir a arbitraje facilita ya que permite que grandes compañías vean resueltos sus controversias de una manera confidencial y discreta, no siendo así en la vía judicial con los medios de comunicación, aunque reconocía que en la práctica no en todos los supuestos se llegaba a conseguir.

Idéntica línea que el anterior, fue la mantenida por Alejandro Alonso, socio de Dentons, el cual añadió las ventajas del arbitraje en cuanto a economía, tiempos, calidad, flexibilidad, haciendo hincapié de la necesaria adaptación de los contratos de franquicias internacionales a la realidad española.

En síntesis, todos los ponentes coincidían, en mayor o menor medida, en que el procedimiento arbitral es en teoría una herramienta de mayor eficacia para la resolución de controversias que la vía jurisdiccional, básicamente por el significativo ahorro temporal que supone, ya que puede resolverse una disputa en un máximo de 8 meses desde la designación del árbitro, por el año y medio casi dos que la vía de primera instancia esta necesitando.

Para terminar, una de las reflexiones que más caló entre los asistentes fue la que realizó Javier Gaspar, secretario del Consejo de Telepizza, que tras comenzar alabando la idoneidad del arbitraje en sector franquicia, la necesidad de ahondar en el expertise del árbitro y valorando muy positivamente la calidad de los laudos arbitrales a los que había tenido la oportunidad de conocer, reconoció que en su franquicia ningún contrato llevaba incluida la cláusula arbitral.

Siendo así que podemos simplificar, que el éxito o el fracaso de la instauración del arbitraje en el sector de la franquicia, gira en torno a ideas nucleares como son la calidad del procedimiento arbitral, la capacidad y profesionalidad de los árbitros, el buen control de los tiempos y la provisión económica que del mismo pueda hacerse, hitos que si se regulan y fortalecen adecuadamente, nos proporcionara una herramienta de suma importancia en la resolución extrajudicial de conflictos, pero que a día de hoy está muy lejos de ser una realidad.

Vía| IV sesión del I Ciclo de jornadas Empresa y Arbitraje organizado por la Asociación Europea de Arbitraje

Imagen| www.asociacioneuropeadearbitraje.org

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