Cultura y Sociedad 


¿A qué hace referencia la expresión “40 acres y una mula”?

foto 40 acres and a muleLa expresión “40 acres y una mula” es muy conocida entre los estudiosos de la historia de los afroamericanos en Estados Unidos. Posiblemente, fuera de este país, no suene a muchas personas, salvo a algún cinéfilo que la relacionará con el nombre de la productora del director Spike Lee. La frase hace referencia al primer intento sistemático por parte del Gobierno estadounidense para ofrecer a los esclavos recién liberados tras la Guerra de Secesión una reparación por los largos años de esclavitud.

En los momentos finales de la Guerra de Secesión (1861-1865), muchos terratenientes del Sur fueron abandonando sus tierras, circunstancia que fue aprovechada por esclavos recién liberados para ocuparlas y cultivarlas.

En los primeros días de enero de 1865, el general William T. Sherman mantuvo un encuentro con una veintena de líderes de la comunidad afroamericana, los cuales le convencieron de que la propiedad de la tierra era la mejor manera de que los antiguos esclavos  pudieran disfrutar plenamente de la libertad. El 16 de enero de ese año, el general Sherman firmó la Orden Especial de Campo Nº 15, según la cual se reservaban una serie de terrenos costeros en Georgia y Carolina del Sur para su distribución entre antiguos esclavos. La Orden estipulaba que cada familia recibiría 40 acres de terreno. Posteriormente, Sherman accedió a prestar a cada una de estas familias una mula del Ejército. La normativa propició que 40.000 antiguos esclavos se asentaran en 400.000 hectáreas de la tierra costera.

En marzo, el Congreso inició los planes para una reforma agraria generalizada y autorizó la creación de una Oficina de Libertos, que tenía que encargarse de dividir las tierras confiscadas para la venta a los afroamericanos y a los blancos del Sur leales.

Estas reformas dieron muchas esperanzas a los afroamericanos del Sur, que por primera vez vieron que podían dejar atrás los oscuros años de la esclavitud y acometer una nueva vida. Pero todo quedó rápidamente en un espejismo.

El 14 de abril de 1865, el presidente Lincoln moría asesinado. No había pasado ni un año del magnicidio cuando su sucesor, Andrew Johnson, ordenó que las tierras confiscadas a los terratenientes del Sur les fueran devueltas, lo que incluía buena parte de las plantaciones en las que los libertos se habían asentado. En algunos estados, los propietarios afroamericanos ahuyentaron a tiros a los antiguos propietarios, lo que llegó a provocar la intervención ocasional del Ejército. Finalmente, solo 2.000 antiguos esclavos conservaron sus tierras.

La Orden conocida popularmente como “40 acres y una mula”, que en su día fue revolucionaria por el carácter de redistribución de la tierra que representaba, terminó siendo una decepción para los afroamericanos y una ocasión perdida para acometer una reforma económica que habría permitido a los antiguos esclavos del Sur y a sus descendientes haber tenido un sustento.

A pesar de los años transcurridos, aún hay organizaciones que reclaman al Gobierno de Estados Unidos una compensación hacia la población afroamericana por los largos años de esclavitud que sufrió.

Vía|Black Past

Más información|The Root

Imagen|Campesinos afroamericanos en un campo de algodón

 

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