Jurídico 


A propósito de llamados “Scrathes”: delimitación jurídica de las coacciones

Gonzalez-Pons-PAH-algaradas-PSOE_EDIIMA20130321_0367_4El propósito de este artículo no es otro que el de hacer una somera visión de lo que es considerado hoy en día una coacción a fin de que el lector pueda dirimir si determinados acontecimientos actuales (“scratches”, asedios al Congreso, etc.) y pasados (piquetes “informativos” en las huelas, entre otros) pueden ser o no constitutivos de un delito o falta de coacciones y todo ello sin entrar a valorar si son o no la única salida posible o, al menos una salida lícita, ante esta terrible situación en la que nos encontramos inmersos.

Para empezar debemos decir que, obviando la problemática de la delimitación del delito y la falta y las consideraciones que podamos hacer respecto de la existencia de las faltas como enjuiciables bajo la tutela de la jurisdicción penal (que será objeto de otro artículo), las coacciones pueden ser constitutivas tanto de un delito como de una falta:

  1. El delito viene recogido en el artículo 172 de nuestro actual Código penal (dentro del Libro II. Delitos y sus penas, Título VI. Delitos contra la libertad, Capítulo III. De las coacciones), en su tenor literal: “1. El que, sin estar legítimamente autorizado, impidiere a otro con violencia hacer lo que la ley no prohíbe, o le compeliere a efectuar lo que no quiere, sea justo o injusto (…)”.
  2. Si lo calificamos como falta tendremos que atender a lo expuesto en el artículo 620.2 del mismo cuerpo legal (Libro III. Faltas y sus penas, Título I. Faltas contra las personas), que ad literam reza: “Serán castigados con la pena de multa de diez a veinte días: (…) 2. Los que causen a otro una amenaza, coacción, injuria o vejación injusta de carácter leve, salvo que el hecho sea constitutivo de delito (…)

Vistos los preceptos legales, debemos decir que tanto el delito como la falta de coacciones consisten en el doblegamiento ilegítimo de la voluntad del sujeto pasivo (el lesionado, persona cuyo Derecho se violenta), y su finalidad no es otra que la de consagrarse y proteger la libertad de actuación y determinación de las personas contra toda violencia o presión física o moral que atente contra aquel derecho, y tanto la jurisprudencia como la doctrina han puntualizado los elementos que los configuran:

  1. Una conducta material “vis física” o intimidatorio  “vis compulsiva” ejercida contra el sujeto o sujetos pasivos del delito, bien de modo directo o indirecto a través de cosas, e incluso de terceras personas.
  2. Un modus operandi encaminado a impedir hacer lo que la Ley no prohíbe o efectuar lo que no se quiere, sea justo o injusto.
  3. La conducta ha de tener la intensidad de violencia necesaria para ser delito, pues de carecer de tal intensidad podría constituir falta.
  4. Ánimo tendencial consistente en un deseo de restringir la libertad ajena como se deriva de los verbos “impedir” y “compeler”.
  5. Una ilicitud del acto, examinado desde la normativa de la convivencia social y la jurídica que preside o debe regular la actividad del agente.

El elemento subjetivo -dolo- hay que inferirlo de la conducta externa, voluntaria y consciente del agente, sin que se requiera una intención maliciosa de coaccionar, pues basta el dolo genérico de constreñir la voluntad ajena impidiéndole hacer o imponiéndole lo que no quiere efectuar.

Debemos añadir que existen una serie de agravantes cuando este injusto penal se comete contra:

–          el “legítimo disfrute de la vivienda” (párrafo añadido al art. 172, en su primer apartado, como tercer párrafo por la LO 5/2010, de 22 de junio).

–          ocontra una serie de personas que a continuación detallamos y que vienen recogidos en el punto segundo del mismo artículo 172 CP (que también se recogen en parte en el último párrafo del art. 620 CP):

  • quien sea o haya sido su esposa, o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad, aun sin convivencia”.
  • persona especialmente vulnerable que conviva con el autor”.

–          “cuando el delito se perpetre en presencia de menores

–          Cuando “tenga lugar en el domicilio común o en el domicilio de la víctima

–          Cuando “se realice quebrantando una pena de las contempladas en el artículo 48 de este Código (que habla de las órdenes de alejamiento) o una medida cautelar o de seguridad de la misma naturaleza”.

Finalmente, también se contempla, en el art. 172.2 in fine, una atenuante pues, el Juez o Tribunal, de manera razonada, puede imponer la pena inferior en grado atendiendo a las “circunstancias personales del autor y a las concurrentes en la realización del hecho”.

Vía | Código Penal

Imagen | Scratches

En QAH | Origen etimológico del término “escrache

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