Jurídico 


A mayor pena, ¿menos corrupción?

honestEn algunos manuales jurídicos se verifica como la lucha contra la corrupción no es más efectiva cuando se procede a la creación de nuevos delitos y/o a la agravación de penas. Éstos sostienen que el problema de la corrupción, que en estos momentos está haciendo vibrar los cimientos de la democracia en nuestro país, hay que erradicarlo de raíz.

No son pocos los juristas que entienden que es más importante hacer mayor hincapié en la necesaria reforma del proceso penal que en la creación de nuevos tipos delictivos, dado que afirman que “el arsenal punitivo” español es “bastante amplio”. Para ello, creen que lo primordial es trabajar en el incremento de los medios humanos y materiales para garantizar el cumplimiento efectivo de las sanciones y acelerar los procedimientos judiciales, especialmente en la fase de instrucción.

Otros, en la misma línea de no aumentar penas y crear nuevos tipos delictivos, consideran que el fin al problema se alcanzaría con niveles educativos más altos en la población y con el fomento de valores orientados a preservar la moralidad administrativa y la ética pública. Pero, ¿carece España de esta educación?

Si bien es cierto que en España se reciben valores éticos por parte de la comunidad educativa, éstos resultan a todas luces insuficientes cuando son llevados a la práctica. Más aún cuando estos valores son comparados con los propios de otros países de nuestro entorno. Hace poco, disfruté de unos días en Suiza, donde pude observar varios hechos que difícilmente podrían acontecer de igual forma en España. Mientras que en la plaza de España de Sevilla roban los 1900 libros colocados en los anaqueles de Aníbal González, en Suiza puedes dejar perfectamente la bicicleta sin candado y dejar tus pertenencias en la cestilla de la misma sin correr ningún tipo de peligro a ser robadas e incluso te pueden dar la llave de un monumento para que lo visites sin tener que dar explicaciones.

Del mismo modo, considero que un mayor nivel intelectual va unido a un mayor nivel de transparencia, dado que una buena base educativa lleva consigo habitualmente exigir que las actuaciones pertinentes cumplan con ciertos parámetros éticos.

La educación no sólo la suministra la escuela sino también la familia, la sociedad…Y esto suele ser unas de las principales e importantes carencias que tenemos, es por ello por lo que hemos de ser conscientes y adoptar un necesario cambio de mentalidad.

Casos como el “enchufismo” o la “defraudación fiscal” son muy criticados encorrupción nuestro país cuando tienen lugar en lo más alto del poder político o económico, pero suelen tener cierta permisividad cuando quienes se benefician son familiares o amigos. Bajo mi punto de vista, la corrupción no tiene grados, si consentimos el fraude a pequeña escala, hemos de estar preparados para soportar la corrupción a gran escala.

Otros sin embargo, no lo tienen tan claro dado que la creación de nuevos delitos y/o el incremento de penas harían que el posible infractor se lo pensara al menos 2 veces antes de cometer la pretendida infracción o delito.

Lo cierto es que de una forma u otra debemos actuar de forma inminente y con rotundidad dado que los casos de corrupción son cada vez más numerosos y las consecuencias aparejadas a éstos son muchas y nefastas (freno a la economía…). El último Índice de la Percepción de la Corrupción, posiciona a España en el número 40 del mundo (el líder del ranking se le considera el país menos corrupto). En el año 2002, cuando se realizó por primera vez, situaba a España en el puesto número 20, lo que muestra que ha retrocedido 20 puestos en los últimos años.

 

Vía| La Vanguardia, Europa Press, Índice de la Percepción de la Corrupción

Imagen| Honest, Corrupción

 

 

 

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