Patrimonio 


A contrapelo, la Biblia del decadentismo

Portada de la edición americana de 1937

Portada de la edición americana de 1937

Si hay una obra que refleje fielmente la atmósfera pesimista y oscura del decadentismo, es A contrapelo, la Biblia decadente. A pesar de ser prácticamente desconocido para el gran público, el libro que Lord Henry Wotton entrega a Dorian Gray en la célebre novela del gran Oscar Wilde bien merece una revisión actual.

Hastiado de la vida mundana y asqueado por el trato con sus semejantes, a quienes considera vacíos, vulgares e incapaces de apreciar cualquier tipo de belleza y conocimiento, el misántropo aristócrata francés Jean Floressas des Esseintes decide alejarse de París y retirarse a vivir en soledad a un pequeño pueblo en las afueras, Fontenay. Esta es la premisa a partir de la cual Joris-Karl Huysmans (1848-1907) escribe A contrapelo, un compendio de reflexiones y perversiones propias de un dandi de finales del siglo XIX.

La novela, publicada en 1884, no tiene más argumento que el reflejo del ambiente decadente y refinado que surge en época finisecular y que acaba suponiendo la aparición de nuevos movimientos estéticos que rompen con un naturalismo ya desgastado, haciendo florecer las corrientes simbolistas. Lo hace encarnando esta sensibilidad inconformista en la figura del místico Des Esseintes, personaje inspirado en el conde Robert de Montesquoi.

Ilustraciones de la edición francesa de 1920

Ilustraciones de la edición francesa de 1920

Abarca gran cantidad de temas, desde la literatura, la pintura y la música hasta la predilección por determinadas flores, perfumes, y colores. A todo esto se añaden pesimistas divagaciones acerca del amor, la sociedad, la religión y la trayectoria vital del ser humano, que Des Esseintes considera inútil. Todas estas reflexiones están marcadas por la negatividad del protagonista y su amor por el artificio. Sus gustos son elitistas y volubles, pues el decadentismo busca algo más allá de lo que ven el resto de los hombres, algo más elevado y espiritual, algo que no puede encontrar en la naturaleza pero que le decepciona en lo artificial. El resultado de esta búsqueda vital es un continuo fracaso que le lleva a un aislamiento del mundo aún mayor. Esta es, realmente, la gran desgracia del decadentismo que recoge la novela.

J.K. Huysmans hacia 1903

J.K. Huysmans hacia 1903

Huysmans relata la búsqueda de sensaciones nuevas que calmen su sensibilidad artística y colmen sus expectativas simbolistas. Nada de esto es suficiente y el dandi, después de un entretenimiento muy superficial, se siente todavía vacío. El decadentismo romántico se refleja también en su particular visión de la literatura, despreciando a la gran mayoría de los autores clásicos y cristianos en un abandono del pensamiento académico. Su inquietud literaria sólo se ve saciada por Baudelaire y otros poetas malditos.

Lo mismo con el arte ocurre, pues valora las nuevas obras de los pintores simbolistas y oscuros, como Gustave Moreau, y los grabados de Goya. Se siente atraído por lo irracional, lo fantástico y lo monstruoso. Desprecia el arte de la época, que considera aburrido y carente de toda vida, y encuentra un placer morboso en la evocación de las representaciones pictóricas del amor, la desnudez y la muerte. También se mantiene alejado de la pintura religiosa a la vez que desea acercarse a ella.

A contrapelo refleja a la perfección el surgimiento de nuevas estéticas y el brillo oscurantista de las temáticas simbolistas y misticistas. Lo hace de la mano de un autor que, al igual que su personaje, coqueteó con el satanismo, la religión y el misticismo. Tras una larga enfermedad, falleció en un monasterio benedictino y sus restos descansan en el cementerio de Montparnasse.

Vía| HUYSMANS, J.K., A contrapelo. Madrid, Cátedra, 1984

Más información| J.K. Huysmans , Edición de Auguste Leroux (1920)

Imagen| Gustave Moreau , Against the grain , Ilustraciones Auguste Leroux , J.K. Huysmans

RELACIONADOS