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A cada uno lo suyo: consideraciones sobre la supuesta huelga de estudiantes (III)

Retomemos la reflexión sobre la pretendida huelga de estudiantes, cerrando el artículo con una serie de conclusiones y de consideraciones extrajurídicas.

IV.- Conclusión y consideraciones extrajurídicas

Como ya hemos visto, no existe el derecho de huelga para los estudiantes, ni, en general, para cualquier sector de la población que no tenga la consideración legal de trabajador (e.g. personas jubiladas). Y es que, como ya anunciamos, a la serie de razonamientos e interpretaciones jurídicas que venimos exponiendo en estas líneas debe imponerse con mayor autoridad una exigencia de las más elemental razón humana: mal puede practicar huelga quien no trabaja.

cartel-huelgaOtra cosa es que, en un ejercicio de demagogia y al efecto de movilizar a una masa mayor de descontentos, se emplee un lenguaje fuertemente marxista por el que se pretende trasladar el sufrimiento de la clase obrera a la clase estudiantil (aunque el más escueto examen obliga a la razón a descartar tal símil). Así, parece que la proclama de un derecho a favor de individuos a los que no les corresponde, constituye un ejercicio de progresismo que, por vía de inclusión, extiende la movilización a mayores segmentos de la población. En efecto, los estudiantes pueden practicar otras formas de movilización que sirvan de cauce a sus protestas, eminentemente el derecho de manifestación (artículo 21.2 CE [1]), y el de asociación (artículo 22.1 CE [2]) mas no el de huelga. Y esto es lo que realmente hacen, reunirse de forma más o menos pacífica (los últimos sucesos acaecidos en las Universidades Complutense y Autónoma constituyen un triste ejemplo), asociarse e incluso manifestarse en la vía pública, cosa que les está permitida. Así, el manifestarse en la vía pública o asociarse [3] (en algunas ocasiones bajo la mendaz denominación de «sindicatos estudiantiles», lo que parece otro ejercicio de propaganda pseudomarxista) las actuaciones que los estudiantes acometen como cauce de exteriorización de sus reclamaciones encuentran su cobertura constitucional en los derecho de manifestación y de asociación, que por asociación simplista pregonada por los organizadores de los eventos y seguida por los medios de comunicación, tantas veces ignorantes del fondo de las noticias que retransmiten, se identifican de forma inseparable con el derecho de huelga (algunos incluso parecen confundir la manifestación de los trabajadores con la huelga, cuando puede ejercitarse el derecho a la huelga sin necesidad de manifestarse). Es así el simplismo que, por desconocimiento o por malicia y ánimo de propaganda, asocia y funde en una sola idea huelga y manifestación, puede explicar este fenómeno tan extendido.

En tal caso, y sentado que el razonamiento desplegado en estas líneas parece firme y sustancial, cabe preguntarse, ¿a qué motivo obedece la insistencia de llamar huelgas al ejercicio del derecho de manifestación y/o de asociación de los estudiantes? Para tratar esta cuestión debemos abandonar los dominios del derecho y zambullirnos en consideraciones únicamente políticas que ya hemos avanzado. Como ya se ha anunciado, no parece que la razón sea otra que un ejercicio de demagogia más o menos consciente que aumente las bases numéricas de la protesta. Así, la huelga, como tradicional mecanismo de protesta y movilización de las clases obreras (mayoritarias cuando surgió este derecho) oprimidas por el capital según la tesis marxista, intenta extenderse a las clases medias más afectadas por la degradación del sistema causada por la crisis (dado que las clases obreras ya no son mayoría). Empleando el mismo lenguaje y la misma retórica colectivista, radical y pseudorevolucionaria con recurso a la propaganda, los convocantes buscan remover sentimientos de pertenencia a un grupo que incremente las adhesiones a la causa. Así, el empleo de una terminología que incita a la acción colectiva, entendida como motor del cambio social, y que pretende extender a los estudiantes (dibujando una suerte de «clase estudiantil») los instrumentos de la lucha obrera contra el capital, necesita echar mano de cuantos conceptos (sean adecuados o no) tradicionalmente relacionados con la lucha obrera sea posible para movilizar de forma más eficaz, aumentando así la dimensión de la protesta e incrementando el volumen de sus reclamaciones.

Esta y no otra parece ser la razón, erigiéndose en única alternativa la ignorancia acusada de quienes hablan sin saber nada de la cuestión.

Vía | Constitución española de 1978; Real Decreto-Ley 17/1977, de 4 de marzo sobre relaciones de trabajo; Sentencia del Tribunal Constitucional de 8 de abril de 1981; Real Decreto Legislativo 1/1995, de 24 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores; Ley Orgánica 2/1986, de 13 de marzo, de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Imagen| Cartel Huelga

En QAH | A cada uno lo suyo: consideraciones sobre la supuesta huelga de estudiantes (I), (II)


[1] En este caso, el Constituyente empleó una expresión con sujeto indeterminado: «Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas» en el art. 28.1, indeterminación que continúa, mediante el empleo de construcciones impersonales, en el segundo apartado del artículo.

[2] Aquí el Constituyente se inclinó por una fórmula similar a la del artículo «Se reconoce el derecho de asociación».

 [3] Nótese que el derecho de asociación no se pregona de todos los individuos, quedando limitado en términos de capacidad por el art. 3 b) de la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación. «Los menores no emancipados de más de catorce años con el consentimiento, documentalmente acreditado, de las personas que deban suplir su capacidad, sin perjuicio del régimen previsto para las asociaciones infantiles, juveniles o de alumnos en el artículo 7.2 de la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor». Por tanto, los menores de catorce años en ningún caso pueden ejercitar el derecho de asociación, y los mayores de catorce pero menores de dieciocho podrán ejercitarlo con un complemento de capacidad.

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