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Abriendo puertas

Cuenta una historia que un rey buscaba una persona de confianza, porque su reino se había extendido mucho. Y decidió hacer un proceso de selección, mandó emisarios por todos sus territorios haciendo saber a todos que el que consiguiese abrir la puerta más grande y pesada del mundo sin ningún tipo de ayuda seria su ayudante. Llegó el día señalado, y en el lugar fijado se reunieron personas llegadas desde todos los territorios. El rey subió y habló: Aquí tenéis la puerta mas grande y pesada del reino, el que consiga abrirla , será mi persona de confianza. Muchos, nada mas ver la puerta se fueron, vieron que era imposible abrirla por sí mismos. Los más científicos, hicieron cálculos, mediciones y llegaron a la conclusión de que sería imposible abrirla sin usar ningún tipo de maquinaria. Cuando los científicos se retiraron, otros lo siguieron. Pero una persona permaneció mirando y observando la gran puerta, se acercó lentamente y empujó. En ese momento la puerta se abrió.ptree

¿En qué grupo de persona habrías estado? ¿Te habrías ido ante la primera impresión con la sensación de “no puedo”? ¿Te habrías retirado cuando se fue todo el grupo de cientifícos, pensando si estos que tienen tanta preparación abandonan, cómo voy a continuar yo? o ¿Te habrías detenido a pensar qué hacer y luego te habrías atrevido a empujar la puerta?

Si estás en la tercera pregunta, felicidades, eres una persona proactiva. Si estás en las anteriores, tranquilo, no pasa nada, la proactividad se ejercita y se aprende. Poco a poco, con pequeños entrenamientos diarios, se consigue. Seguro que esa persona, la que se atrevió a abrir la puerta, no era la primera vez que empujaba una puerta para ver qué ocurría, era un hábito que ya llevaba incorporado.

Lo que pasa es que muchas veces nos dejamos llevar por una primera impresión, o por una idea general y no nos permitimos ser nosotros mismos y desarrollar al máximo nuestras capacidades. Miedo, vergüenza, comodidad, falta de apoyo… Nos impiden ser nosotros mismos. Por naturaleza somos proactivos, si no lo fuésemos, a nuestros antepasados se los habría comido cualquier animal salvaje cuando vivíamos en las cuevas. Así que tenemos fácil recuperar nuestra proactividad.

Cambiando tu forma de comunicarte: cambia el “no puedo hacerlo” por “buscaré otra alternativa”, “yo soy así” por “puedo mejorar esta situación” -y hazlo, claro ;)-. También puedes anticipar la respuesta y no esperar a que algo ya haya ocurrido o buscar soluciones y no problemas ante una situación complicada.

La proactividad es una actitud, en la que son tus propios valores los que te guían, y te permiten ser el único responsable de tu vida.

Más información| Generando Talento

Fotografía| Vita Journal

 

 

 

 

 

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