Historia 


65 años de la independencia formal de Irlanda

Easter RisingTal día como hoy en 1949, veintiseís de los treinta y dos condados de Irlanda se independizaron de manera formal y total del Reino Unido, culminando así un camino cuya última etapa comenzó décadas antes en Dublín.

Un 24 de abril de 1916, cuando Patrick Pearse, a las puertas de la Oficina General de Correos de Sackville Street (ahora O’Connell), leyó la Proclamación de la República Irlandesa durante los enfrentamientos que pasaron a la historia como el Levantamiento de Pascua, y supusieron el principio del fin de la pertenencia de Irlanda al Reino Unido. Mediante este acto, el Consejo Militar de la Hermandad Republicana Irlandesa, autoerigiéndose “Gobierno provisional de la República de Irlanda”, decretó la independencia de la nación.

Avanzada ya la guerra de independencia, el 21 de enero de 1919, tuvo lugar la primera reunión del parlamento revolucionario de la República Irlandesa (Dáil Éireann). En ella fue ratificada la Proclamación de Independencia de 1916, mediante la Declaración de Independencia. Sin embargo, el documento se demostró insuficiente y la República Irlandesa no encontró reconocimiento internacional. Eran necesarios avances diplomáticos y políticos más que meras declaraciones.

Un paso determinante se dio el 6 de diciembre de 1922 con la entrada en vigor del Tratado Anglo-Irlandés, entre el Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y los representantes irlandeses. Su firma supuso el fin de la guerra de independencia irlandesa y significó la creación del Estado Libre de Irlanda en el periodo de un año, como un dominio autónomo dentro de la Commonwealth (primera ocasión en la que el Gobierno del Reino Unido uso de este término, en lugar de “Imperio Británico”, en un documento oficial). Además, el texto también proporcionó a los seis condados que hoy forman Irlanda del Norte la opción de rechazar formar parte de la estructura política de la isla.

El Tratado Anglo-Irlandés no evitaba, sin embargo, que toda Irlanda permaneciese como dominio del imperio y, en consecuencia, sus ciudadanos como súbditos británicos. El monarca, como rey de Irlanda, siguió siendo jefe de Estado hasta que el Estatuto de Westminster de 1931 otorgó al Estado Libre Irlandés la condición de igualdad con el Reino Unido y los otros dominios de la Commonwealth. Pese a ello, no cesaron los intentos sistemáticos de eliminar las referencias a la monarquía de la Constitución de Irlanda que, tras referéndum, entraría en vigor el 29 de diciembre de 1937.

Más allá de los avances legislativos y de la Constitución, la relación entre Dublín y Londres se mantuvo estable y, aunque la participación de Irlanda en la Commonwealth británica fue muy escasa, la república no era una realidad formal, sí un sentimiento y una voluntad generalizada entre la nación. Así, en 1948, el presidente del Ejecutivo irlandés (Taoiseach) John A. Costello anunció que Irlanda debía ser una república, lo que desembocó en la ley que así lo declaró, otorgando al Presidente de Irlanda la facultad de ejercer la autoridad ejecutiva del Estado en sus relaciones exteriores, con el asesoramiento del Gobierno. La norma, que fue promulgada el 21 de diciembre de 1948, entró en vigor el 18 de abril de 1949.

 

Más información | taoiseach.gov.ie

Imagen | irishfreedomcommittee.net

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