Historia 


30 años sin Borges, pero con su obra inmortal

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Borges sobre una representación del Aleph

“He cometido el peor pecado que uno puede cometer. No he sido feliz”, dejó escrito Jorge Luis Borges. Y, sin embargo, el escritor argentino hace a diario felices a muchos amantes de la buena literatura, la que no tiene límites, la de la imaginación desbordaba, la de la fantasía, la del lirismo en prosa, la que jamás muere ni morirá, gracias a sus obras, en especial sus colecciones de relatos breves como El informe de Brodi, Narraciones o El libro de arena. También escribió el portentoso autor “que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”. Con esa frase compartía su pasión por la lectura, pero hacía de menos una obra memorable y distinta a cualquier otra, un estilo hipnótico y asombroso.

Entre las efemérides culturales que trae este 2016 que acabamos de comenzar, una de las más reseñables es sin duda el 30 aniversario de la muerte de Borges. El autor argentino nació en Buenos Aires el 24 de agosto de 1899 y murió en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986. Reconocido con el Premio Cervantes, el más importante de las letras españolas, en 1979, Borges escribió prosa, poesía y ensayos. Estudió en Ginebra e Inglaterra. Vivió un breve periodo en España antes de regresar a Argentina en 1921, donde firmó el primer manifiesto ultraísta.

Su frenética actividad le llevó en aquellos primeros años a fundar la revista literaria Prisa y Prosa y a publicar el libro de poemas Fervor de Buenos Aires (1923), así como Historia universal de la infamia (1935), una serie de relatos breves basados en historias reales, pero tergiversadas, con el toque propio del autor. “Son el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas historias”, dijo de ellas el genio argentino que alcanzó sus mayores cotas de maestría con los relatos breves. Pese a ello, tampoco descuidó la poesía. Entre otros, publicó los libros de poemas El otro, El mismo, Elogio de la sombra, El oro de los tigres, La rosa profunda o La moneda de hierro. En los años 30 publica varias obras junto a su amigo Bioy Casares, con quien firma la Antología de la literatura fantástica.

Borges, quien escribió que “siempre he pensado que el paraíso sería algún tipo de biblioteca”, fue bibliotecario en Buenos Aires de 1937 a 1945. También dio conferencias y ejerció como profesor de Literatura en la Universidad de la capital argentina, donde igualmente presidió la Sociedad Argentina de Escritores. Además fue miembro de la Real Academia Argentina de las Letras y director de la Biblioteca Nacional de Argentina desde 1955 hasta 1974.

El escritor argentino es recordado, sobre todo, por sus relatos memorables. Narraciones donde aparecen personajes misteriosos con intereses difíciles de descifrar, objetos mágicos, con cualidades peculiares, de los que se sirve para jugar con el tiempo, el espacio y otros conceptos que él malea a su antojo para fascinación del lector. Como el Aleph, “uno de los puntos del espacio que contiene todos los puntos” o el libro de arena, una obra con páginas infinitas. De repente, nada es lo que parece. Todo cambia. No hay normas en estos relatos. Ni fronteras. Todo es posible. Como ver al propio autor, ya mayor, hablando con su yo joven en El otro.

Uno de los relatos más fascinantes de Borges es Pierre Menard, autor del Quijote, donde un escritor se propone escribir la obra de Cervantes. “No quería componer otro Quijote -lo cual es fácil-, sino el Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánica del original, no se proponía copiarlo”. La literatura tiene mucha presencia en sus obras. También la religión, que es otro de los temas recurrentes de sus relatos. Como en La secta de los treinta, que el propio Borges define como “una herejía imposible”, en la que se venera por igual a Cristo y a Judas, quien según la tradición cristina vendió a aquel por 30 monedas.

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Jorge Luis Borges (Buenos Aires, 1899-Ginebra, 1986)

Este año se celebrarán en España distintos actos de homenaje al genio argentino con motivo de este 30 aniversario de su muerte.  Su viuda, la traductora y escritora María Kodama, presentó en noviembre estos fastos, entre los que se encuentra una gran exposición en la Casa de América, conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros sobre el autor y de películas, entre otros eventos, que correrán a cargo del Centro de Arte Moderno y de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges. También en Nueva York, en la sede del Instituto Cervantes.

En el prólogo de El libro de arena escribe el autor argentino: “espero que las notas apresuradas que acabo de dictar no agoten este libro y que sus sueños sigan ramificándose en la hospitalaria imaginación de quienes ahora lo cierran”. El mejor homenaje al genial Borges es seguir leyendo su obra, descubrirla o redescubrirla, pues siempre regalan algo nuevo sus relatos, la posibilidad de que los sueños se ramifiquen en la imaginación del lector espoleada por la brillantez y el estilo del gran autor argentino que murió hace 30 años, aunque no del todo, pues sólo mueren los olvidados y su legado nos seguirá acompañando siempre.

Vía| Cervantes.es

Más información| Efe

Imágenes| Elvasomediolleno / Aldogal

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