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25 M: unas elecciones europeas decisivas

EleccionesLas elecciones europeas del próximo 25 de mayo son, sin lugar a dudas, las más importantes en lo que llevamos de construcción europea. Y lo son, básicamente, por dos motivos: el importante (y preocupante) aumento del antieuropeísmo, y por el hecho de que será la primera vez que el Presidente de la Comisión Europea será propuesto por el Parlamento Europeo.

No es noticia que desde hace algún tiempo, en los países de la Unión Europea, ha resurgido con gran fuerza el brote del antieuropeísmo. Si bien es cierto que esta corriente antieuropeísta siempre ha estado más o menos presente en la vida política europea (aunque con poca fuerza), es en estos momentos cuando se hace más palpable ese malestar que tienen muchos ciudadanos europeos hacia las decisiones e instituciones de la Unión.

Tampoco es noticia que este antieuropeísmo, tiene su causa primera en la gran crisis económica que venimos padeciendo en Europa desde 2008. Las políticas de recortes y austeridad formuladas desde Bruselas, y destinadas en gran parte a los países miembros más perjudicados por la crisis de deuda, no han ayudado a paliar esta tendencia, más bien al contrario, y de este modo, podemos decir que el antieuropeísmo está viviendo su apogeo en vísperas de unas elecciones al Parlamento Europeo.

De esta manera, la crisis económica y las decisiones políticas poco populares, han supuesto la mezcla perfecta para crear un caldo de cultivo, en el que partidos nacionalistas de extrema derecha han venido aflorando a lo largo y ancho del continente. En algunos países con dilatada trayectoria europeísta, como Francia, el tema es preocupante, dónde se especula que el partido de Marine Le Pen superaría en votos al partido conservador y al partido socialista francés.

Por otra parte, las noticias que nos llegan desde el Reino Unido no son mejores ni mucho menos. El gobierno británico de David Cameron, podría plantear un  referéndum sobre la continuidad o no de Gran Bretaña en la Unión, incluso antes de 2015.

Ante este panorama (casi desolador para los europeístas), creo que es necesario abogar por un planteamiento de diálogo y reflexión. En primer lugar, porque basta con echar la vista atrás unos cuantos años, para darnos cuenta de las atrocidades que los europeos fuimos capaces de hacer hace no más de 70 años, cuando no estábamos unidos. En segundo lugar, porque hemos de pensar en la proyección de Europa al exterior. Es decir, ¿en qué condiciones competiríamos con Estados Unidos, China o Brasil, si desapareciera la Unión Europea y cada país europeo hiciera la “guerra” por su cuenta?

 Volviendo a las elecciones europeas, mencionaba anteriormente que va a ser la primera vez en que el Presidente de la Comisión será propuesto por el Parlamento Europeo. Esta no es sino otra muestra más, de los grandes poderes que el Tratado de Lisboa otorgó al Parlamento Europeo desde que entrara en vigor en 2009. La clave de esta novedad la encontramos en el artículo 17.7 TUE:

“Teniendo en cuenta el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo y tras mantener las consultas apropiadas, el Consejo Europeo propondrá al Parlamento Europeo, por mayoría cualificada, un candidato al cargo de Presidente de la Comisión. El Parlamento Europeo elegirá al candidato por mayoría de los miembros que lo componen. “

 Mediante esta medida, también se constata la voluntad del legislador europeo a la hora de paliar el llamado déficit democrático de la Unión Europea, ya que, los ciudadanos, mediante su voto al Parlamento Europeo, pueden incidir de manera directa en la designación del Presidente de la Comisión Europea, brazo ejecutivo de la Unión.

 Ya para finalizar, me gustaría animaros a todos los lectores de QAH a que votéis en las próximas elecciones al Parlamento Europeo, ya que cada vez son más los temas que se tratan en Bruselas, y que tienen una incidencia diaria en nuestras vidas.

Vía | El PaísABC, PressEurop

Imagen | PressEurop

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