Historia 


22-M: Jornada de terror

Ayer París, hoy Bruselas, siempre las personas. Europa vuelve a contemplar con impotencia una nueva masacre de inocentes en sus calles. La horrenda función de los asesinos ha tenido lugar en la capital de Europa, un sangriento ataque cargado de simbolismo. El pánico se apoderó de Bruselas después de los atentados del 13-N en París, por la conexión con los matones, y hace unos días volvió a brotar el terror por sus calles.

Las estaciones de metro y los aeropuertos son lugares comúnmente destinados al transporte pero además son dos elementos constitutivos e indispensables de nuestro modo de vida, ése que fue brutalmente acometido el pasado noviembre en París y lo ha vuelto a ser el 22 de marzo, sin ninguna otra formalidad que violentas explosiones y tiroteos, y sin ningún otro motivo que sembrar el caos y miedo en la sociedad. La hora punta certifica las malas intenciones. Las líneas de metro de las ciudades son parte de nuestra casa, el ataque estaba dirigido a la casa de todos.

Una de las muchas muestras de solidaridad encontrada en las redes sociales con el atentado.

Una de las muchas muestras de solidaridad encontrada en las redes sociales con el atentado.

Mucha gente volvió a criticar el #JeSuisBruxelles, afortunadamente muchísimos más lo entonaron, compartieron y difundieron. No importa haber visitado Bruselas para sentir una profunda tristeza con los sucesos del 22-M. Tampoco es necesario tener algún amigo belga. Es suficiente salir fuera de casa, mirar fijamente la primera esquina o una entrada de metro, un autobús o un centro comercial cercano a nuestra vivienda para proyectar lo sucedido en el metro de Maelbeek. Estudiantes, inmigrantes, profesores, europeos, latinoamericanos… murieron en Bruselas por hacer su vida. Un poco de cada uno de nosotros fue atacado en París y volvió a sucumbir el 22-M. En todo el mundo se intenta vivir un día a día que se cortó atrozmente en Bruselas.

Bélgica es muy débil. No obstante mucha gente prefiere tirar piedras y no tender la mano. “Lo sabían y no hicieron nada”, “no han estado a la altura”, “se ha respondido tarde y mal” son algunos de los comentarios desparpajados sobre la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad belgas. Cada atentado es un fracaso de todos, Europa debe responder conjuntamente con unos servicios de inteligencia comunitarios. Cada país no puede hacer frente a una amenaza global únicamente con sus medios. Sin embargo, cabe remarcar que existen seis cuerpos de policía en Bruselas y con lo ocurrido el 22-M la coordinación brilló por su ausencia.

Los refugiados también lamentan lo de Bruselas

Los refugiados también lamentan lo de Bruselas

 Analizar los titulares y portadas de periódicos el día después de la tragedia puede acercarnos a una impresión general muy próxima a lo ocurrido. Los sentimientos de las diferentes portadas transmiten la cruda y cruel realidad. Bloodbath in Brussels (The Times), Bruxelles frappée par le terrorisme (Le Monde) o Terror Strikes Europe’s Heart (The Wall Street Journal) intentan describir la peor agresión belga desde la invasión alemana durante la II Guerra Mundial, pero todos se quedan a medio camino. La portada más impactante, la más cercana al infierno bruselense, fue la de Libération. Toda la portada oscura, correspondiente a un túnel del metro atacado. En el centro un grupo de supervivientes que se desplaza hacia la salida. El rotativo optó por un titular para la eternidad: Bruxelles 22 Mars 2016. No quedarán palabras con los meses, mucho menos con los años. Únicamente perdurará en nuestra memoria la fecha del asesinato indiscriminado de más de una treintena de personas.

Muy probablemente, cada vez que en la página treinta de una periódico aparece una pequeña referencia a un atentado fuera de Europa no nos detenemos a conocer más sobre lo ocurrido. En cambio, con lo de Bruselas hubo más atención y preocupación. Debemos recordar Madrid, Londres, París y ahora Bruselas, claro que sí, pero nunca dejemos atrás Túnez, Argelia, Yemen o Somalia entre muchos otros. En los cuatro países anteriores entre el año 2000 y 2014 hubo casi 9.000 muertos por el mismo fanatismo que asoló el 22-M la capital europea.

Portada de Libération el día después de los atentados

Portada de Libération el día después de los atentados

Lo ocurrido en el “corazón de Europa”, utilizando parte del titular de The Independent el día después de los atentados, vuelve a incidir en la nefasta respuesta que suponen los bombardeos. La unidad, la firmeza y la contundencia de una política comunitaria no se debe expresar así. Una bomba desde un avión es contundente y firme pero no supone ninguna unidad. Europa debe repasar el camino atravesado a lo largo de su historia, sobretodo la del siglo XX.

 París no era un aviso, fue una matanza. Bruselas controló una explosión la misma mañana de los atentados y seguramente las detenciones de antes y después del 22-M atenuaron el número final de víctimas. Ha vuelto a suceder y nada garantiza que sea la última vez. Estamos en guerra.

La reciente desaparición del mítico Johan Cruyff ha contribuido a recordar sus mejores jugadas o sus imposibles goles, así como también su particular manera filosófica de entender el balompié. Además de todo lo relacionado con el deporte se ha invocado al holandés por su singular forma de hablar. Una de sus expresiones más recordadas ha sido “gallina de piel”. Ésta es la sensación que deberíamos tener todos al ver masacres de inocentes, sean en el continente que sean.

 

Imagenes| #JeSuisBruxelles, solidaridad con Bruselas, Liberation

En QAH| Siempre nos quedará ParísVamos a matarnos

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