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20N: Un día histórico para morir (II): La muerte de Primo de Rivera

Continuamos con nuestra serie, centrándonos ahora en la muerte de José Antonio Primo de Rivera, fundador del partido Falange Española, y destacado líder de la derecha española de los años 30. Murió fusilado la mañana del 20 de noviembre de 1936 en la cárcel de Alicante, condenado por conspiración y rebelión militar contra la Segunda República.

José Antonio Primo de Rivera

José Antonio Primo de Rivera

José Antonio Primo de Rivera nació en Madrid el 24 de abril de 1903. Es el primogénito del famoso dictador militar Miguel Primo de Rivera, que gobernó España, con el consentimiento del rey Alfonso XIII, desde septiembre de 1923 hasta enero de 1930. Cursa la carrera de Derecho, la cual termina de forma brillante en 1922. Pocos años después comienza a ejercer su profesión, justo en los años de gobierno de su padre.

Con el fin de la dictadura y la instauración de la República en abril de 1931, José Antonio comienza  a dedicarse a la política, reivindicando la memoria de su padre, atacada tanto por los monárquicos como por los republicanos. Intenta ser elegido diputado en las elecciones de 1931, pero acaba fracasando

Ya con la República consolidada, Primo de Rivera es acusado y detenido por participar en el golpe de Estado protagonizado por el general Sanjurjo en Sevilla en 1932, implicación que se demuestra falsa.

 Pero el año clave para José Antonio es 1933. En este año comienza claramente a vislumbrarse que la influencia fascista es cada vez más importante en su pensamiento, no hay que olvidar que en Alemania e Italia los fascistas están en el poder. Como ejemplo de esa influencia  destaca su colaboración en la creación de la revista política El Fascio.

Durante este mismo año, Primo de Rivera crea el Movimiento Español Sindicalista, embrión de la futura Falange Española, partido político de clara inspiración fascista en contra de las ideas marxistas y liberales. Su objetivo será crear un nuevo Estado bajo los principios del totalitarismo y del corporativismo, teniendo como punto de partida el nacional- sindicalismo, muy presente en la joven derecha de estos años. Hay que recordar que el principal partido nacional- sindicalista fue las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista) fundadas por Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo.

En las elecciones de noviembre de 1933, José Antonio obtiene un escaño por la provincia de Cádiz, gracias a la alianza de su partido con una coalición monárquica. Al año siguiente se confirma la consolidación de Falange Española, gracias a la fusión con las JONS. En poco tiempo Primo de Rivera se hará con el control total del nuevo partido.

Primo de Rivera pasando revista a sus militantes

Primo de Rivera pasando revista a sus militantes

Para conseguir la financiación necesaria para hacer crecer su partido, José Antonio acerca posturas con las fuerzas monárquicas, ofreciendo a su organización como la fuerza de choque perfecta para frenar el radicalismo cada vez más peligroso de las izquierdas. Al mismo tiempo contacta con Mussolini para obtener fondos, siendo inmediatamente enviados.

En los últimos años de la República se empieza a desarrollarse una tensión social en imparable aumento. Tanto Falange como las milicias izquierdistas comienzan a realizar asesinatos y actos subversivos, desestabilizando al gobierno republicano. Tras las elecciones de 1936, en las que Falange se presenta en solitario fuera del Bloque Nacional, el partido de José Antonio es ilegalizado y su líder detenido. Primero es conducido a la cárcel Modelo de Madrid, donde permanece hasta junio de 1936 cuando es trasladado al penal de Alicante.

Desde la cárcel, Primo de Rivera continua dirigiendo el partido, llegando a enviar cartas que favorecen una insurrección militar. A tal grado llega su conocimiento de lo que sucede en el exterior, que el día previo al alzamiento tiene recogidas todos sus pertenecías, listo para abandonar la prisión de Alicante.

Primo de Rivera en la carcel de Alicante

Primo de Rivera en la carcel de Alicante

Pero el golpe de Estado fracasa en toda la vertiente mediterránea, y José Antonio es visto por los republicanos como uno de los incitadores principales de la sublevación militar, siendo condenado a muerte por traición a la República. Desde este momento su estancia en la cárcel se vuelve mucho más severa desapareciendo su contacto con el exterior.

Existieron varios intentos de liberación por parte del bando rebelde, llegando a ofrecer la liberación de 30 presos republicanos y 6 millones de pesetas a cambio de Primo de Rivera. Pero el gobierno de Largo Caballero no desaprovechará la oportunidad de ajusticiar al líder derechista.

Muchos historiadores han discutido sobre lo correcto de esta decisión, ya que la liberación de José Antonio hubiera significado la aparición en el bando rebelde de un líder carismático capaz de intentar disputar el poder a los militares. Esto hubiera erosionado la unidad del bando nacional, favoreciendo directamente a la República.

Por otro lado, con José Antonio vivo, se podría haber evitado la reunificación de la Comunión Tradicionalista (carlistas) con Falange de las JONS, hecho que ponía en manos de Franco el control de los principales partidos derechistas, destruyendo totalmente el ideario creado por José Antonio.

Fotografía que ilustra la agonía de Franco

Fotografía que ilustra la agonía de Franco

Finalmente, Primo de Rivera fue fusilado en la mañana del 20 de noviembre de 1936 en el patio de la cárcel de Alicante, junto con dos presos falangistas y dos carlistas, por un pelotón de seis comunistas y seis anarquistas.

Para finalizar, me gustaría destacar la curiosidad de que en el mismo día, pero 39 años más tarde, fallecía en el hospital de la Paz, tras una agonía prolongada, el dictador militar Francisco Franco. Curiosamente los dos líderes principales de la historia de Falange morían el mismo día, pero de maneras muy diferentes.

Vía| La muerte de José Antonio

Más Información| Rutas con Historia

Imagen| José Antonio Primo de Rivera, Primo de Rivera con sus militantes, Primo de Rivera en la cárcel, Agonía de Franco

En QAH| La proclamación de la II República, 20N: Un día histórico para morir (I): La muerte de Durruti

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