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2013: todavía hay tiempo

 

Antes de nada, pido disculpas de antemano por la falta de novedad del tema. Seguramente habrá quién me acuse de “típico” y no les faltará algo de razón. Yo mismo opino que el tema es uno de los grandes tópicos de estas fechas. Pero precisamente por eso lo he escogido. No sería inteligente dejar pasar la oportunidad de hacer algo beneficioso sólo por perseguir esa originalidad tan de moda. Así que allá vamos.

¿Cómo ha sido tu 2013? ¿Eres de esos afortunados que pueden decir que ha sido un gran año? Si es así, sigue leyendo y analiza las claves que te han conducido a disfrutarlo. Pero, ¿y si tu año no ha sido bueno? Bueno, hablemos claro, ¿y si tu año ha sido una pesadilla? No pasa nada, si nos acompañas, te darás cuenta de que por malo que fuera, podrás extraer algo positivo. Así que saca tu colador de ideas y no tengas miedo de remover el 2013, los posos procuraremos dejarlos atrás con la barrera psicológica que nos proporciona el cambio de año pero, a la vez, intentaremos crear una lectura más positiva de aquellas experiencias desagradables que nos ayude a seguir persiguiendo nuestras metas. ¿Preparados?

Sísifo

Aunque el año haya sido duro, siempre hay que sacar fuerzas para seguir subiendo

¡Perdón!  Una cosa más antes de seguir. Para los escépticos tipo 1, que estaréis pensando “Esto se puede hacer en cualquier momento”: tenéis toda la razón, sin embargo, como la mayoría no lo hacemos, necesitamos encontrar una excusa y el final del año nos viene genial.  Y para los escépticos tipo 2, que padecéis un escepticismo mucho más severo, casi preocupante, (seguro que tampoco creéis en los reyes magos) y vuestros síntomas se manifiestan en afirmaciones como: “Mejor no remover el pasado”, “Esto es una tontería, hay que mirar siempre hacia delante”. Viendo que tenéis buenas ideas y una mente analítica casi científica, os diré que el beneficio de estos balances se basa en el transcurso de la memoria y en la eliminación automática de las disonancias cognitivas que hace nuestra mente con el tiempo. En otras palabras, en estos momentos hemos olvidado muchos detalles de lo que pasó a principios de año, nuestros recuerdos han perdido intensidad (transcurso), y hemos depurado todas aquellas ideas que no encajan con lo que pensamos sin darnos cuenta (eliminación de disonancias cognitivas). Así que, ahora sí que sí, aprovechando que todos los seres vivos del planeta tierra tienen que estar irremediablemente de acuerdo conmigo, vamos a elaborar nuestro balance.

Para empezar,  respondería mentalmente las siguientes preguntas:

.- ¿Cómo empecé el 2013?¿Dónde estaba?¿Con quién?¿Me sentía bien? Es importante intentar dejar las resacas del día 1 aparte, aunque no siempre es posible.

.- ¿Qué pasó en los primeros meses? Seguro que nos vienen a la cabeza momentos destacados, tanto buenos como malos. Organízalos cronológicamente. ¿Hay relación entre ellos? Es muy posible que algunos eventos negativos te llevaran a realizar acciones o a tomar decisiones que hoy te reportan mucha satisfacción. ¿Empezaste alguna actividad a raíz de alguna mala experiencia?

.- ¿Qué he aprendido? Analízate, toma conciencia de los cambios que ha habido en ti. Párate a pensar en todas esas ideas nuevas que antes no entendías y en las que te has instalado hoy. Recuerda lo que pensabas hace unos años de algunos eventos por los que has pasado este año. ¿Lo superaste con elegancia?¿Simplemente lo sobreviviste?

.- ¿Estoy haciendo lo que me gustaría? Esta pregunta es un cierre, simplemente se trata de valorar, a grandes rasgos, si tu año te ha acercado a lo que quieres o no. También puede ser que te hayas puesto nuevas metas o hayas descubierto cosas nuevas.

valorar-y-disfrutar-las-pequeñas-cosas

Regodéate en lo bueno del año y saca fuerzas para el 2014

¿Ya tienes las respuestas? ¡Bien! Pues ahora, con todas ellas, dedica unos minutos a crear una historia de tu año. Debes tener en cuenta que una buena historia debe dar la importancia que merece a cada evento, tanto los buenos como los malos, y debe estar unida, no debe dar saltos, por lo que debes encontrar relaciones lógicas entre unas cosas y otras. No te olvides de poner un cierre a aquellas cosas que, aunque en su momento te angustiaron y te hicieron sufrir, hoy ya no te importan.

Cuando la hayas terminado te darás cuenta de qué ha funcionado en tu año y qué no pero, sobre todo, sabrás en qué punto empiezas el 2014 y podrás intentar corregir aquello que no funcionó o potenciar y mejorar aquello que te fue tan bien, para los más afortunados.

En cualquier caso, os dejo una  frase que se ha repetido hasta la saciedad en muchísimos medios pero que conviene recordar después de terminar nuestra historia:

 

“Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo” – Albert Einstein- 

 

Vía| “Modelo de disonancia cognitiva” de Festinger, “Los siete pecados de la memoria” de Daniel L. Schacter

Imagen| Sísifo, Disfruta

En QAH| La otra cara de la moneda: el balance de un año siempre es positivo, ¿Quién dijo miedo?, ¿Cómo adquirimos nuevos hábitos?

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