Cultura y Sociedad, Historia 


20-N: Un día histórico para morir (I): La muerte de Durruti

Dentro de la Historia de España, y más concretamente de la Guerra Civil, el 20 de noviembre de 1936 es una fecha emblemática donde las haya. Este día, y con muy pocas horas de diferencia, murieron dos personajes muy importantes de la historia española de los años 30. Dos polos antagónicos en su manera de pensar, pero que a la hora de la verdad, muestran un comportamiento muy semejante. Nos referimos al líder anarquista Buenaventura Durriti, y al jefe de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera. Comenzaremos la primera entrega de nuestra comparativa con la muerte de Durruti.

Buenaventura Durruti

Buenaventura Durruti

José Buenaventura Durruti Dumange nació el 14 de julio de 1896 en León. Hijo de obreros, desde muy temprana edad se inicia en el movimiento anarquista, siendo varias veces arrestado y teniendo que salir del país en innumerables ocasiones. Destaca su militancia, muy intensa en esos años, a favor de la extensión del anarquismo en España, llegando a realizar actos terroristas, como el asesinato del gobernador de Vizcaya a principios de los años 20.

Con la proclamación de la Segunda República, en abril de 1931, Durruti y su grupo de colaboradores más cercano, logran controlar las dos principales organizaciones anarquistas, CNT y FAI (Confederación Nacional del Trabajo y Federación Anarquista Ibérica respectivamente). En los primeros años de este régimen, los anarquistas se dedican a realizar una serie de actos  subversivos contra el gobierno republicano, el más destacado es el sucedido en Casas Viejas en 1933. Pero tras el fracaso de la Revolución de Octubre de 1934, se acercan a las posiciones republicanas para defender al sistema contra la temida reacción de las fuerzas de la España conservadora.

El golpe de Estado de julio de 1936 le sorprendió en Barcelona, rápidamente junto con sus partidarios se hace con el control de la ciudad, siendo los anarquistas los dueños de Barcelona durante los primeros meses del conflicto. Durruti organiza a sus hombres en la conocida columna Durruti y se dirige a la conquista de Zaragoza, pero nunca lograrán cumplir con su objetivo.

Con el avance de las tropas nacionales hacia Madrid, el gobierno socialista de Largo Caballero pide ayuda al líder anarquista, que parte con su columna a la defensa de la capital en noviembre de 1936. Los combates entre las fuerzas anarquistas y las tropas africanas de Franco son durísimos, especialmente en el Hospital Clínico, donde se llega a luchar por el control de una sola habitación.

Imagen de la columna anarquista Durruti

Imagen de la columna anarquista Durruti

Finalmente las tropas de Durruti se ven obligadas a retroceder. Ante el posible desastre que se avecina, Durruti se dirige al frente, encontrándose con un grupo anarquista en retirada, el líder leones se baja del vehículo y les ordena regresar al frente. Justamente en el momento en el que se está inclinando para entrar en el coche nuevamente, el símbolo del anarquismo español recibe un disparo en el pecho.

Las teorías que se han propuesto sobre quién disparó al líder anarquista han sido muy numerosas, y aún hoy en día los investigadores no se ponen de acuerdo sobre lo sucedido realmente. Las teorías van desde el convencimiento de que fue un franquista el que disparó a larga distancia, lo que parece bastante improbable, hasta un disparo desde las propias líneas anarquistas, pasando por un asesinato planeado por los comunistas.

Lo que parece más probable es que al propio Durruti o al sargento Manzana, que le acompañaba en el coche, se les disparase, de manera accidental, su arma de combate, un subfusil  tipo Schmeisser MP-28 (conocido popularmente como naranjero) arma muy apreciada entre los milicianos anarquistas, pero diseñada sin el seguro de transporte por lo que las hacía muy peligrosa una vez cargadas.

Fotografía del cadáver de Durruti, donde se puede apreciar la herida de bala en el costado izquierdo

Fotografía del cadáver de Durruti, donde se puede apreciar la herida de bala en el costado izquierdo

Esto explicaría la trayectoria plana de la bala, que atraviesa el costado de Durruti saliendo por el centro de la espalda, y el rastro de pólvora deflagrada alrededor de la herida, lo que confirma que el disparo fue desde una distancia muy corta. Pero no existen suficientes pruebas como para argumentar que esta teoría es la verdadera.

Hay multitud de dudas al respecto de la muerte de este insigne anarquista, pero ¿Por qué? Principalmente hay tres motivos. El primero se debe a la manipulación política que sufrió el hecho, era mucho mejor acusar a los “fascistas” de la muerte de Durruti, que aceptar el accidente en sí, de esta manera se elevaba la moral de la tropa, bajísima por esta muerte, en un momento crucial para la República, no olvidemos que estos son los días más importantes de la batalla de Madrid.

El segundo motivo es que era mejor unir a todas las vertientes políticas de izquierdas en un frente común contra los franquistas, que culparse mutuamente del posible “asesinato”. El último motivo del encubrimiento podría ser el de ocultar la ineficacia del armamento republicano, lo que provocaría inseguridad entre la tropa.

Sea como fuere, todavía hay muchas dudas sobre la muerte de este carismático líder obrero, pero lo que es seguro es que falleció en la madrugada del 20 de noviembre de 1936, y con su muerte el anarquismo español perdía a la única figura capaz de detener el imparable crecimiento del partido comunista, que muy pronto se haría con las riendas del gobierno frentepopulista.

En nuestra próxima entrega, trataremos la muerte de José Antonio Primo de Rivera en el penal de Alicante, en la mañana del 20 de noviembre de 1936.

Vía| Pedro de Paz

Más Información| El Historiador, Guerra Civil Española día día

Imagen| Buenaventura Durruti, Columna Durruti, Cadáver de Durruti

En QAH| Cuando Barcelona fue anarquista


 

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