Cultura y Sociedad, Patrimonio 


1900 y el ascenso del arte expresivo (II): Egon Schiele

“El arte no puede ser moderno; el arte es eterno.” Egon Schiele, 1912.”

De nuevo nos encontramos en el año 1900. El primer año en el que se puede entrever la difícil escalada que empezaron a llevar a término algunos personajes artísticos clave y que finalmente dio origen al más puro estilo expresionista. Tras haber analizado el cambio, tanto técnica como conceptualmente, que se da en la figura de Gustav Klimt, es muy interesante seguir analizando a su cercano discípulo Egon Schiele (1890-1918). 

En 1906 ingresa en la Academia de Bellas Artes de Viena, especializándose en dibujo y diseño, tres años después y por los mismos motivos que su maestro,  decide abandonar los conservadores cánones académicos para fundar el Neukunstgruppe (nuevo grupo).

Autorretrato desnudo en gris con la boca abierta (1910)

Autorretrato desnudo en gris con la boca abierta (1910)

Para Schiele, Gustav Klimt siempre fue un referente. El joven Egon, nada más conocer a Klimt en 1907, acogió su trazo sinuoso y sensual que más tarde personalizaría de tal manera, que acabaría logrando un dibujo excepcional. 

El legado que Schiele dejó al siglo XX y por lo tanto a las vanguardias, está centrado en su tratamiento de la figura humana. Tanto sus autorretratos como sus retratos de jóvenes mujeres han formado, a partes iguales, análisis y escándalos de todo tipo. Si  analizamos “Autorretrato desnudo en gris con la boca abierta” (1910) podemos extraer algunas claves del conjunto de su obra. La figura escuálida recuerda al “condenado” de la Jurisprudencia de Klimt (ver artículo anterior), pero evolucionado, ahora parece rejuvenecido y libre. Sus brazos ya no están atados, sino que han sido amputados, además ha perdido su masculinidad y parece pedir auxilio, o quizá exhalar un último aliento.

Imagen comparativa: Muchacha de pie con tela de cuadros, Schiele (1910) y Judit II, Salomé, Klimt (1901)

Imagen comparativa: Muchacha de pie con tela de cuadros, Schiele (1910) y Judit II, Salomé, Klimt (1901)

Podemos observar una transformación de la figura, un claro distanciamiento de su maestro. Incluso cuando lo está tomando como referente, como en “Muchacha de pie con tela de cuadros” o en “Mujer sentada con la pierna izquierda levantada”, mantiene su estilo propio, desligándose del estilo decorativo de Klimt. Mientras que el maestro mantenía un dibujo prácticamente cerrado, muy trabajado y en posturas estudiadas; los dibujos de Schiele tienen más un carácter esbozado, donde la línea se interrumpe y es el ojo el que termina la composición. La genialidad reside precisamente en esa seguridad en el trazo que no le hace falta terminar pero que, aún así, detalla solo donde él quiere.

Imagen comparativa: Mujer sentada con la pierna izquierda levantada, Schiele (1917) y Mujer semidesnuda sentada con los ojos cerrados Klimt (1913).

Imagen comparativa: Mujer sentada con la pierna izquierda levantada, Schiele (1917) y Mujer semidesnuda sentada con los ojos cerrados Klimt (1913).

Quizá a primera vista esta herencia no resulte del todo esclarecedora como ocurrió con otras técnicas de vanguardia (collage, dripping, ready made…), pero se produjo un cambio profundo. Se empezó a realizar un retrato sintomático abierto, donde el artista transmitía todas sus presiones internas y subjetivas, un retrato alejado del clasicismo vienés del momento. Esto se amplió a otro géneros artísticos, y el artista ya no estaba enjaulado a representar lo que veía sino que podía expresarse.

Vía | VV.AA. ARTE DESDE 1900: Modernidad, antimodernidad, posmodernidad. Madrid: Akal, 2006.

Más información | Steiner Reinhard, EGON SCHIELE: El alma de medianoche del artista. Madrid: Taschen.

Imágenes | Autorretrato desnudo  Imágenes comparativas

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