Cultura y Sociedad, Patrimonio 


1900 y el ascenso del arte expresivo (I): Gustav Klimt

“Al Tiempo, su Arte; y al Arte, su Libertad”

Inscripción en la fachada del edificio de la Secession (Viena)

1900, el cambio de siglo. El origen cronológico de las primeras vanguardias artísticas. Un fenómeno histórico que se viene estudiando desde hace mucho como la clave revolucionaria del mundo artístico del siglo XX. Desde diferentes lugares se fue conjurando toda una serie de situaciones históricas que propiciaron este importante cambio. Y Viena fue una de las capitales que gestaron a grandes genios del arte durante esta época. Esta serie de artículos pretende hacer un recorrido por tres de los artistas (Klimt, Schiele y Kokoschka) que responden a ese fenómeno de transmisión de ideas, formas y técnicas que coinciden con la situación histórica e intelectual de principios de siglo.

Gustav Klimt,Comencemos con Gustav Klimt (1862-1918) que, justo con el cambio de siglo, empezó a introducirse de lleno en la conocida Secession, siendo de hecho fue su primer presidente. La Secession se describe como un movimiento que rompe con el academicismo vienés del momento. Precisamente, si indagamos en los orígenes de los artistas que la componían, descubrimos que todos ellos tenían formación académica. Una de las consecuencias que demuestran los profundos cambios histórico-sociales que se estaban dando en toda Europa.

Nacido en una familia de humildes inmigrantes, Gustav Klimt recibió, con 14 años, una beca para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios de Viena, donde se formó como decorador arquitectónico. El mismo año que terminó sus estudios, en 1883, fue el momento en el que se terminaron los edificios monumentales de la Ringstrasse de Viena, lugar donde residieron sus primeras obras.

Medicina, composición definitiva 1907 Óleo sobre lienzo, 430x300 cm Quemada en 1945 en el Castillo Immendorf

Medicina, composición definitiva 1907
Óleo sobre lienzo, 430×300 cm
Quemada en 1945 en el Castillo Immendorf

Quizá el primer paso que le hizo desear la independencia de las instituciones públicas fue en 1894 cuando la Universidad de Viena le encargó, a él y a Franz Matsch, tres pinturas para el techo del Aula Magna en el que debían encontrarse representadassimbólicamente las facultades. Klimt se encargó de la Filosofía, Medicina y Jurisprudencia. El resultado final escandalizó a todos y recibió duras críticas siendo, incluso, tachada de pornográfica. Pero la realidad es que todas aquellas alegorías encerraban un profundo análisis filosófico, psicológico y crítico de su visión universal. En todas aparecen una serie de cuerpos cuyos protagonistas poseen algún significado decisivo. En “La Medicina”, por ejemplo, la protagonista es una sacerdotisa, Higeia, que mira fijamente al espectador dejando atrás una humanidad adormecida y hundida.

En 1901, tras el conflicto con la Universidad, decidió cambiar el concepto de “La Jurisprudencia”. Se mostraba en el centro de la composición a un hombre de espaldas, famélico y atado, esperando a ser juzgado por tres temibles furias. En lugar de encumbrarse la jurisprudencia, parecía mostrar una cruda injusticia, me atrevería a añadir que la suya propia.

La línea marcada de la figura del hombre transmite un pesimismo que heredarán Schiele y Kokoschka, y que va más allá para lograr la máxima expresividad. La búsqueda de la obra de arte total fue siempre uno de los objetivos de Klimt y quizá por haberse formado como decorador, sus trabajos consiguen aunar términos tan distantes como academicismo y modernismo. Sus obras son fácilmente reconocibles: el tono dorado, la sensualidad femenina o la ornamentación logran que, “El Beso” o el “Friso de Beethoven” no necesiten presentación.

Vía| VV.AA. ARTE DESDE 1900: Modernidad, antimodernidad, posmodernidad. Madrid: Akal, 2006.

Más información| Pinturas de la Universidad de Viena

Imagen| Gustav Klimt  Medicina  

RELACIONADOS