Cultura y Sociedad, Patrimonio 


1900 y el ascenso de arte expresivo (III): Oskar Kokoschka

“He llorado por el pobre Klimt, el único de los artistas austríacos que tenía talento y carácter.”

11 de febrero 1918. Carta de Oskar Kokoschka a su madre.

Tras dos artículos en los que he intentado mostrar el origen del expresionismo a través de artistas clave que, no solo comienzan a plantearse cambios estilísticos considerables a partir de 1900, sino que también su actividad estará centrada en la ciudad de Viena; por fin, toca analizar el rastro de este curioso fenómeno en Oskar Kokoschka (1886 – 1980).

Retrato del arquitecto Aldolf Loos

Retrato del arquitecto Aldolf Loos

Como sus dos compañeros anteriores, Kokoschka tenía estudios artísticos, realizados también en la Escuela de Artes y Oficios de Viena los finalizó en 1908, siendo en ese mismo año cuando publica su primera obra: “Los muchachos soñadores”, un libro ilustrado de poemas dedicado a Klimt por el apoyo que le brindaba. En esta época Kokoschka todavía perseguía el concepto de obra de arte integral, donde lo decorativo resaltaba a través de motivos folklóricos y una línea y colores planos. Por sus primeras obras, recibió muchas críticas. Pero Klimt, viendo debajo de todo aquello su potencial creativo, le prestó ayuda y apoyo. También el arquitecto Adolf Loos lo hizo, estableciendo con él incluso una relación de mecenazgo, consiguiendo que abandonara el trabajo que hacía y buscara nuevas formas de expresión.

Dos Desnudos (Los amantes)

Dos Desnudos (Los amantes)

Podemos observar esta tendencia precisamente en su “Retrato de Adolf Loos” (1909). No existe una radicalidad en la expresión (como sí ocurría con Schiele), sino que más bien ha querido presentar una contingencia que parece que va a estallar en cualquier momento. La opresión interna que muestra seguramente habría sido definida como “un signo de aflorar tortuoso del conflicto subjetivo” por Sigmund Freund (ejerció una enorme influencia en la Viena de principios de siglo y aún más en Kokoschka). En 1910, se trasladó a Berlín donde entraría en contacto con los miembros de Die Brucke (El puente) donde la impronta expresionista adentraría en sus obras de manera irremediable. “Dos desnudos” (1910) es un claro ejemplo de ello. Pero no solo se dedicó al retrato, sino que hay un componente político en muchas de sus obras. “El Huevo rojo” (1941) es una clara crítica a la situación de Europa durante el III Reich a través de una serie de referencias metafóricas que muestran su visión personal sobre el conflicto.

El Huevo rojo

El Huevo rojo

Así pues, después de analizar a estos personajes, podemos llegar a una conclusión de lo que ocurrió a principios de siglo en Viena y las consecuencias que tuvo. La clave de este proceso histórico residió en que, cuando la Secession estaba alcanzando su punto álgido y ya comenzaba a ser aceptada por la sociedad artística en general; los mismos que la habían fundado, empezaron a cuestionarla como corriente artística. Después de todo, se estaban convirtiendo a una institución parecida a la Academia que rechazaban y por ello, cambiaron la conceptualización del estilo produciendo un cambio radical: la tendencia hacia el realismo expresionista. Esta es la generación de los jóvenes secesionistas que, aunque Klimt ya auxiliaba, se puede contemplar en la obra de Schiele y Kokoschka sobretodo. Un tipo de arte concebido como amenazador, ahogado y hostil. Una ensoñación cruda que muestra una época repleta de conflictos bélicos que parecían no tener fin.

 

Vía | VV.AA. ARTE DESDE 1900: Modernidad, antimodernidad, posmodernidad. Madrid: Akal, 2006.KOJA, S. “Klimt, Kokoschka, Schiele: elementos de una relación”. ARTE/14.

Imágenes | Retrato  Desnudos  HuevoRojo

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