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Drones (y III): El ¿futuro? Real Decreto

Por Ignacio Gomá Garcés

En los posts anteriores, ya hemos explicado el actual marco jurídico de los drones (aquí) y el caso particular de la ausencia de regulación de los drones utilizados con fines lúdicos o recreativos (aquí). En éste, vamos a explicar de forma sucinta los rasgos principales de la nueva norma que pretende dictarse al respecto.

Hablamos del Proyecto de Real Decreto que están preparando conjuntamente el Ministerio de Fomento y el de Defensa. Un proyecto que, sin embargo, tras haber sido sometido a consulta pública, el Gobierno parece haber guardado en un cajón, pues desde entonces no hemos vuelto a oír de él (la última versión publicada data del 27 de octubre de 2016).

En cualquier caso, las novedades fundamentales que introduce este Real Decreto, y que creemos que vienen a incorporar adecuadamente ciertos aspectos necesitados de protección, son las siguientes:

  1. Se fijan unas condiciones más claras para la utilización del espacio aéreo y, en concreto, se establecen unos límites a las “operaciones sobre aglomeraciones de edificios en ciudades, pueblos o lugares habitados, o reuniones de personas al aire libre, en espacio aéreo no controlado y fuera de una zona de información de vuelo (FIZ)”, de manera que sólo se permiten éstas a aeronaves con MTOW (Maximum Take-Off Weight o, en español, peso máximo al despegue) inferior a 10 kilos, dentro del alcance visual del piloto, a una distancia horizontal máxima de 100 metros, y a una altura máxima de 120 metros sobre el obstáculo más alto situado en un radio de 600 metros de la aeronave (artículo 21.3).

 

  1. Se establece la obligación de los pilotos de mantener su competencia práctica mediante el ejercicio de sus funciones de forma regular y, en todo caso, realizando un mínimo de 3 vuelos en los últimos 3 meses (artículo 36).

 

  1. Se traslada la responsabilidad del operador a la autoridad competente cuando, en relación con el deber de colaboración de los ciudadanos ante situaciones de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública, las autoridades públicas responsables de la gestión de tales situaciones requieran la colaboración de los operadores habilitados (artículo 44).

 

  1. Se prevé, cuando sea necesario para garantizar la seguridad pública, que la autoridad competente acuerde limitar la operación de drones (apartado cuarto de la disposición adicional primera).

 

Sin perjuicio de lo anterior, nos gustaría llamar la atención sobre dos simples cuestiones que esta norma erróneamente olvida: la primera, que es precisa una Ley, y no un Real Decreto; y, la segunda, que es necesario igualmente regular el uso recreativo o deportivo de estas aeronaves, y no solamente el destinado a actividades profesionales. En primer lugar, creemos que simplemente no está justificada la aprobación de esta norma mediante un Real Decreto. Recordemos que esta facultad, otorgada al Gobierno ex artículo 86 de la Constitución Española, debe ser utilizada de forma absolutamente excepcional porque, entre otras razones, es éste un mecanismo perverso que tiene el indeseable efecto de socavar el principio de separación de poderes si el Gobierno hace un uso excesivo de éste. Es por ello que en muchos países ni siquiera se contempla la posibilidad de que el Gobierno “legisle”, aun cuando exista un control parlamentario posterior. 

Pues bien, no consideramos que los requisitos constitucionalmente contemplados para recurrir a este procedimiento, esto es, la “extraordinaria y urgente necesidad”, concurran en este caso. No es necesario un Real Decreto, sino una verdadera ley que venga a suplir las lagunas jurídicas actualmente existentes, a nutrir este mercado de seguridad jurídica y a aclarar los derechos, límites y obligaciones de los propietarios de drones.

Por último, creemos conveniente definir expresamente un marco regulatorio aplicable a aquellos operadores de drones que usen éstos con fines no profesionales. Por el momento, la última versión del Real Decreto establece en su artículo 3, apartado b), que el mismo “no es de aplicación a: (…) b) Las aeronaves pilotadas por control remoto (RPA) utilizadas exclusivamente para exhibiciones aéreas, actividades deportivas, recreativas o de competición”. Como comentábamos en el post anterior, pensamos que es un error, teniendo en cuenta que el dron que mayor peligro puede ocasionar es aquél que queda en manos no profesionales.

 

Vía| Ministerio de Fomento

Más información| Dronepedia

Imagen| El Diario MontañésTodrone

En QAH| Drones (I), Drones (II)

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