Coaching y Desarrollo Personal, Reflexiones 


El efecto pigmalión, ese gran (des)conocido

Siempre me ha fascinado el poder que tienen las personas que nos rodean sobre nosotros (y viceversa). Queramos o no, cada crítica, cada comentario positivo afecta a nuestro comportamiento o estado anímico mucho más de lo que nos gustaría. Este suceso es el llamado Efecto Pigmalión, el cual se divide en dos tipos:

1.- El efecto Pigmalión positivo: en el que el individuo se afianza en su idea o comportamiento, tiene un impacto positivo y no cesa en intentar aquello que se ha propuesto.

2.- El efecto Pigmalión negativo: en el que el individuo se viene a bajo, se derrumba y puede derivarse en no conseguir el objetivo.

Estamos mucho más familiarizados con el efecto negativo de lo que pensamos. Piensa en las siguientes situaciones: ¿Alguna vez te has reído en clase de alguien que estaba exponiendo? ¿ Le has dicho a un conocido que está “loco” por querer dejar un trabajo estable y emprender? ¿Has menospreciado o criticado el trabajo de un amigo o familiar? o quizás has pronunciado frases como: “no lo vas a conseguir”, “no pega nada contigo”, “estás loco”, “no tienes la suficiente fuerza de voluntad”, “estás perdiendo el tiempo”. A estas frases y situaciones también hay que añadir gestos, miradas, comportamientos…

Por desgracia, todos los comentarios u opiniones que damos a nuestros familiares, amigos o personas cercanas les afectan de una forma u otra. Digo por desgracia, porque en la mayoría de los casos, de nuestra boca suelen salir más errores o críticas que comentarios de apoyo. Estamos infectados por la negatividad y por esto, hago un llamamiento a un cambio.

Hay que tener en cuenta antes de hablar o juzgar, en el cómo se dicen las cosas, ya que en muchas ocasiones tenemos en nuestras manos la autoestima de una persona. El hecho de que esa persona avance o desista, depende en muchos casos del que apoya o echa por la borda  todos sus planes.

Te invito a reflexionar. Piensa en el poder que tiene tu palabra sobre los demás. Todos necesitamos ese empujón de alguien cercano en algún momento. La confianza de una persona en nosotros, puede darnos alas para conseguir lo que queramos. Si cada uno utiliza su palabra para apoyar y motivar a otras personas, se harán grandes cosas y el triunfo será compartido. La satisfacción será mayor.

Que tú lo vales. Que lo valemos. 

* Imagen| Taringa.net
* En QAH| Dame la mano y salta , ¿Qué es la inteligencia emocional?

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