Patrimonio 


El arte de Santa Teresa

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido”. Santa Teresa de Jesús, Libro de las constituciones, 1563.

"Santa Teresa", François Gerard, 1827.

“Santa Teresa”, François Gerard, 1827.

Tal día como hoy, el 28 de marzo del año 1515, nació en Ávila, Doña Teresa de Cepeda y Ahumada, una de las religiosas españolas más conocidas, fundadora de las carmelitas descalzas, escritora y Doctora de la Iglesia Católica. El nombre con el que pasó a la historia y con el cuál se le reconoce es Santa Teresa de Jesús, siendo considerada, junto a San Juan de la Cruz, como la cumbre de la mística experimental cristiana y una de las maestras de la vida espiritual en la historia de la Iglesia.

Hija de Alonso de Sánchez de Cepeda, descendiente de judíos conversos, y de Beatriz de Ahumada, su vida y evolución espiritual se siguen a través de sus obras de carácter autobiográfico, entre sus ocho libros y medio millar de cartas, destacan: La Vida de Santa Teresa de Jesús (1562-65), Libro de las constituciones (1563), Camino de perfección (1564) y Libro de las fundaciones (1573), en todos muestra un modelo seguro en los caminos de la plegaria y de la perfección, con versos fáciles, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal que profesaba la Santa.

Tras una vida basada en su divisa: “O sufrir o morir”, llena de reformas basadas en la austeridad y fundaciones de conventos adscritos al nuevo concepto de la devoción cristiana, Santa Teresa fallece el 4 de octubre de 1582, siendo beatificada 32 años más tarde y canonizada por Gregorio XV en 1622. Será en esta transición del Renacimiento al Barroco, con el programa de la Contrarreforma marcado tras el Concilio de Trento (1545-63), cuando la imagen de Santa Teresa se convierta en el prototipo del santo ideal católico, como demuestran la gran cantidad de representaciones artísticas de las que ha sido protagonista.

"Santa Teresa en comunión" atribuida a Claudio Coello. 1670.

“Santa Teresa en comunión” atribuida a Claudio Coello. 1670.

Hay tres tipos de representaciones de Santa Teresa, aquellas que se basan en su más tierna infancia, su relación con los sacramentos y los relacionados con sus visiones y estado de éxtasis.

El primer grupo se centra en la niñez de Santa Teresa, son las menos representadas pero cuando existen se basan en dos momentos concretos, haciendo ermitas en el huerto de su casa, o la escapada que realizó con su hermano Rodrigo para ir en busca del martirio. Como ejemplo, encontramos un relieve en el retablo mayor de los padres Carmelitas de Ávila del taller de Gregorio Fernández.

El segundo tipo de representaciones se centran en los sacramentos, presentando a la Santa en confesión o comunión, siempre de manos de algunos de los santos de su época, como San Pedro de Alcántara. Como ejemplo vemos un espectacular lienzo atribuido a Claudio Coello mostrando con brillante naturalidad el momento en el que se desenvuelve una escena casi sobrenatural.

El tercer grupo de representaciones es el que más éxito obtuvo, son sus visiones y éxtasis. Las primeras nos muestran escenas que la misma Santa Teresa describe en sus obras literarias, como a ella misma ante Cristo atado en una columna o aquella que presenta la imposición del collar por la Virgen con el Niño y San José, santo al cuál era muy devota. Las imágenes del éxtasis se centran basicamente en el momento de la Transverberación, modelo que será codificado por Bernini en un grupo escultórico para la capilla Cornaro de la iglesia de Santa María de la Victoria de Roma, y que será copiado y repetido por las generaciones de artistas posteriores tanto en el ámbito escultórico como pictórico.

"Transverberación de Santa Teresa" Bernini, 1645-52.

“Transverberación de Santa Teresa” Bernini, 1645-52.

Más conocido como “Éxtasis de Santa Teresa“, es una obra sublime que muestra el arrebato místico cuando se le apareció un ángel en sueños y le atravesaba su pecho con una flecha de amor divino que le provocó una sensación de dolor y gozo que la dejó desfallecida y levitando entre las nubes. Bernini logra, a través de diversos recursos, transmitir los sentimientos expresados por la santa. Por una parte, el rostro, con los ojos cerrados y la boca entreabierta, unido al estado de desmayo lánguido que nos revela la mano, están inspirados en gestos de amor físico, cargando la escena de un fuerte erotismo.

Todo este despliegue artístico se llevó a cabo partir del siglo XVII por artistas de primera categoría como Ribera, Bernini, Zurbarán, Velázquez, Gregorio Fernández, Pedro de Mena, entre otros de mayor o menor calidad, y nos muestran un arte lleno de devoción a los santos fomentado por la Iglesia Católica tras el Concilio de Trento como lucha fundamental contra el protestantismo, y que Santa Teresa se convirtió de forma indirecta en abanderada, al ser tomada como uno de los modelos iconográficos para esta “lucha”, de manera que se crea al mismo tiempo el llamado, por algunos especialistas, arte teresiano.

Vía| ‘Santa Teresa de Jesús también dejó huella en el arte contemporáneo‘, ‘Santa Teresa a través del arte‘.

Más información| MÂLE, E., El arte religioso de la Contrarreforma, Ed. Encuentro, 2002. PRADOS GARCÍA, J.M., El arte en Santa Teresa. Centro de estudios históricos, C.S.I.C., Madrid, 1996.

Imagen| Retrato de José de RiberaRetrato de François Gerard,  Transverberación de Bernini, Comunión de Coello.

En QAH| Gian Lorenzo Bernini (V): una madurez de dificultades y éxitos.

 

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